FINAL DE UN HORRIBLE VERANO (I)

¡Y vaya verano! valdría más no haberlo vivido.

            Termina el verano y el cúmulo de errores de desgracias y de fracasos que han venido sucediéndose sin parar desde que empezaran las calores, mucho antes de que la primavera diera por acabados los días previos a los exageradas calores que nos han acompañado sin parar, resulta espantoso en todos los aspectos en todos los niveles y en todas las formas que uno lo quiera considerar. Ha sido un verano exagerado en cuanto a las calores que hemos padecido los que no hemos podido zafarnos de las calores que hemos soportado quienes no hemos tenido suficientes recursos para aliviar las calores que nos hemos visto obligados a padecer quienes no hemos podido refrescarnos con instalaciones de aire acondicionado en funcionamiento continuo día y noche pues exacerbado calor constante que nos ha afectado, solo permitía un cierto relajo para los que tenían aire acondicionado y ventilación artificial para no sucumbir al calor enorme y constante que no nos ha dejado descansar ni respirar a los que teníamos que soportar lo exagerada temperatura que ha sido causa  del malestar que ha afectado a quienes no hemos podido escaparnos de nuestros trabajos y obligaciones sin poder hacer un alto en todo lo que el verano nos ha regalado como condición.

            Se acabó el verano y con él se han fundido esfuerzos y sudores como para no contar, aunque todos han sido tiempos malgastados como para poderlas olvidar. Casi todos nos quejamos de que no sabemos o no comprendemos cuales son los motivos que no nos digan medrar. Ricos aparte, en el semblante general todos parecemos que las calores nos han sido adversos y  que mal soportamos las calores quienes solo vemos como muchos disfrutan sin parar. Claro que en todo hay grupos de personas que se suelen zafar de los calores y de lo que ellos traen consigo. El turismo internacional ha venido a restregarnos por la cara, lo bien que se vive cuando se cuenta con bienes y efectos que nada importa como las quieran utilizar. También los que juegan con la política y con el dinero de los demás pueden disfrutar alegres de las penalidades que las que formamos el resto, no podemos, no nos esa permitido hacer por igual. Asistimos a un constante enfrentamiento entre políticos de toda clase que nos exprimen hasta no poder dar más, y tener que aceptarlos cantando mientras el tiempo que se llevan para sí, las alegrías que si fueran bien repartidas, todos podríamos gozar.

            Este mundo es injusto por que los que tenemos poco, poco nos cunde, pues no nos dejan, el tiempo que como vemos, por culpa de elecciones que permiten los repartos de los bienes que deberían ser de todos solo sirven para contestar a un diez por ciento de la población. El verano implacable empezó con los resultados de las elecciones políticas que tanto satisfizo a cierta población. Los bancos parecen que están rebosando ganancias que ni en sueños presintieron y nadie parece que les pueda recordar que los beneficios no pueden estar circunscritos a los bolsillos de las grandes fortunas. La riqueza de un país es de todas las personas que lo componen pero mientras las cosas no cambien parece que solo los ricos y los bien enchufados pueden gozar de los beneficios que el país en su conjunto es capaz alcanzar. Son solo los más pudientes que se atreven a intentar romper el país cargando a la masa, todos los sacrificios que hay que hacer para conseguirlo… y eso significa sacrificios y penalidades. No creo que pudiera traer nada bueno si los que lo pretenden consiguieran desmembrar el mapa de nuestro país y este es otro hándicap que este verano nos ha traído como problema si solución. Y en las postrimerías de este enrevesado verano, nos podemos ser envueltos en el monumental desbarajuste que significó el que cientos de miles de personas, huyan de sus países y tengamos que acogerlos en el nuestro, donde puedan vivir en paz y comer con lo que nuestra cocina pueda aportar. No podemos ni debemos hacernos los sordos cuando tantas personas nos piden ayuda, cobijo y comida y mas que todo, amparo. Este verano, ha sido muy rentable turísticamente hablando, pues hemos recibido el mayor número de turistas que podíamos recibir y no hay duda de que muchos hoteleros habrán hecho un gran negocio en este verano. Hora es ya de que alguien les diga que hay que estar a las duras y a las maduras. Puede que al final, cuando se apaguen los calores, los días vuelvan a ser apacibles.

            Aunque después de todo, a uno no le queda mas remedio que tener que admitir que todo lo malo que suele acontecerle siempre está sujeto a que pueda ser empeorado si uno se deja llevar por los avatares que la vida es capaz de enfrentarse si se tiene el alma dispuesta para participar en las desgracias ajenas como son las peripecias y las desgracias de los demás como son las que afectan a los pobres desgraciados que sin tener otro remedio para defender sus vidas y las de sus familias, tienen que emigrar de sus países en guerra perpetua y acaban ahogándose en el mar Mediterráneo sin que la pérdida de sus vidas (que ya es único que les quedaba) no tiene valor suficiente como para que todos los grandes flotas  de guerra  de Europa y del resto de países no sean puestas a disposición de los pobres que se ven acosados de tal forma que tienen que echarse al mar en cualquier cascaron que flota y acaben ahogándose sin remedio. Pobres criaturas; pobres niños; ¡pobres padres que en vez de verse ayudados en sus desgracias, solo les llegue la compasión de quienes no se sienten culpables de lo que sucede en el desgraciado Oriente próximo.

            No queda mas remedio que considerar que solo nos conmueve y nos concierne cuando consideramos los esfuerzos que deberíamos hacer y no hacemos a fin de parar tantas desgracias, tantas vidas que el mar engulle y tan poco amor que demostramos para quienes no tienen nada mas que ofrecer que sus vidas y las de sus inocentes criaturas ahogadas en el mar.

 

Jaime Santandreu Dols

Palma de Mallorca   

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