Nuestro mallorquín más universal de todos los tiempos, Ramón Llull, nació en Palma en 1232 y murió en Túnez en 1315. Es conocido en castellano por el nombre de Raimundo Lulio, Raimundus o Raymundus Llullus en latín, en inglés Raymond Llully y en francés Raymon Llulle. Era hijo de Ramón Amat Llull y de Isabel d’Erill, miembros de una rica y noble familia de Barcelona. Fue filósofo, poeta, místico, teólogo, misionero y fraile franciscano. Ramón Llull era llamado Doctor Iluminado, Inspirado o Arabicus Christianus (árabe cristiano). Fue una de las figuras más avanzadas en el campo espiritual, teológico y literario de la Edad Media. Según Umberto Ecco, el lugar de nacimiento fue determinante para él, pues Mallorca era una “encrucijada en la época de las tres culturas: cristiana, islámica y judía”, hasta el punto de que la mayor parte de sus obras, 280 reconocidas, fueron escritas inicialmente en latín, árabe y provenzal.
Antes de casarse ingresó en la Corte del rey de Aragón en calidad de paje del segundo hijo, que luego sería Jaime II de Mallorca. Su ascenso fue meteórico pues pronto llegó a Mayordomo Real del rey Jaime. Durante estos años en la Corte llevó una vida alegre y mundana como cualquier joven de su edad. Vida que contrasta con la transformación que vendría después.
LA LLAMADA DE DIOS
A sus 30 años sufrió un cambio trascendental. Él mismo describe que tuvo cinco visiones de Cristo crucificado que le causaron profunda inspiración, hasta el punto que vendió todas sus propiedades y las repartió entre su mujer y sus dos hijos y él se fue a una cueva en el monte de Randa (Mallorca) para dedicarse a la meditación. Después entró en el monasterio de La Real (Palma) donde los monjes le enseñaron latín, gramática y filosofía islámica y católica. En 1274, el Infante Jaime lo llamó a su castillo de Montpellier, y aquí bajo su mecenazgo escribió su obra Ars Demostrativa con la que obtuvo un dinero que invirtió en la construcción del monasterio de Miramar, en Deià (Mallorca). El objetivo de este monasterio era adiestrar a misioneros para cristianizar a los árabes principalmente, y perseguir a los infieles. Les enseñaba sobre todo Lenguas Orientales y Teología.
Esta combinación exclusivamente luliana de estudios lingüísticos y teológicos para que los misioneros pudieran evangelizar a fieles de otras religiones e idiomas, encantó al Papa Petrus Hispanus (Juan XXI), quien felicitó públicamente allá por el año 1276.
LABOR MISIONAL
Era un viajero incansable. Recorrió gran parte de Europa, Tierra Santa, Asia Menor y el Magret en varias ocasiones. Muchos de estos viajes duraban meses o años, pero era tal su obsesión en convertir a los infieles, musulmanes y judíos, que no dudaba en predicar en mezquitas y sinagogas. Aunque no siempre era bien recibido, en más de una ocasión, en el Norte de África estuvo a punto de ser lapidado, y otras veces acabó mal herido. En uno de los viajes de regreso a Pisa el barco naufragó y él fue uno de los supervivientes. Volvió a París para seguir con las clases en La Sorbona hasta que pronto organizó una expedición para conquistar Tierra Santa, cuya ruta incluía Almería, Ceuta, Norte de África, Egipto y finalmente, Jerusalen.
Elaboró el PROYECTO REX BELLATOR ( Quomodo Terra Sancta Recuperari Potest) con el fin de unificar las tres órdenes militares bajo un príncipe o Rex Bellator con un mando único, es decir,la unificación de templarios, hospitalarios, teutónicos y caballeros de las órdenes peninsulares.
EL PENSAMIENTO LLULIANO Y SU CONCEPCIÓN ARTÍSTICA
Como buen franciscano, teólogo y filósofo, fue seguidor del pensamiento de Roger Bacon y San buenaventura. Una gran innovación suya fue el incluir el pensamiento moral caballeresco dentro de la Filosofía y la Teología de su tiempo. Por ello, también se embarcó en una cruzada en pro del pensamiento místico y caballeresco en contra del racionalismo a ultranza, representado por el pensador cordobés Averroes. Así como también era contrario a la opinión de Santo Tomás de Aquino respecto a la Inmaculada Concepción. Finalmente, la Iglesia Católica terminó por establecer la opinión de LLull como dogma.
A raíz de estos dilemas se dedicó a construir una máquina lógica, de naturaleza mecánica, tal que en ella las teorías, los sujetos y los predicados teológicos estaban organizados en figuras geométricas consideradas perfectas valiéndose de círculos, cuadrados y triángulos. Según él la máquina podía probar por sí misma la verdad o mentira de un postulado sobre la fe cristiana. Bautizó a este instrumento con el nombre de Ars generalis (Última Arte General) o Ars Magna (Gran Arte). El ingenio tuvo tanta repercusión que dedicó gran parte de su ingente obra a describirlo y explicarlo. En realidad lo que intentaba con aquel artefacto era mostrar la fusión o identificación de la Teología con la Filosofía; todo ello orientado a explicar las verdades de ambas ciencias como si fueran una. Era, por lo tanto, el nacimiento de la TEOSOFÍA. Llull era esencialmente un filósofo místico; pues la idea de la máquina lógica había sido ya propugnada por Leibniz quien rindió homenaje a Llull, al señalar que “el viento de éste era análogo a un “ars combinatoria” que hubiese sido cosa maravillosa si los términos usados para su cálculo (bondad, magnitud, duración, etc) no hubiesen sido tan vagos y sirviesen sólo para exponer, pero no para descubrir la verdad”.
Llull no materializó su idea en proyectos concretos, en cambio, Pascal aplicó el sistema y desarrolló una máquina de sumar. Las posibilidades para la construcción de estas máquinas lógicas y dentadas fue posible con el desarrollo de las técnicas mecánicas primero y eléctricas después. Relacionadas con ésta y otras máquinas más importantes están las destinadas a resolver problemas del juegos, especialmente el de ajedrez, para el cual el español Leonardo Torres Quevedo construyó dos modelos entre 1912 y 1920. Sin duda puede considerarse a Llull un visionario de su época, no es difícil imaginar que hubiera sido capaz de adelantar conceptos e ideas que deberían esperar décadas o siglos para desarrollarse. A modo de ejemplo de anticipación científica, Llull en su Libro de Ascenso y Descenso de la Inteligencia con respecto al concepto de la gravedad se anticipó a Isaac Newton nada menos que 361 años.
Además de esta importantísima obra de Ramón Llull voy a mencionar solamente algunas de las más conocidas pues ante la ingente producción literaria necesitaríamos muchos artículos. Cabe destacar las novelas Blanquerna, el Llibre del Amic et Amat y el Llibre de les Bèsties, sobre la Educación, y el Árbol de la Ciencia compuesto por numerosos volúmenes. Escribió sobre temas tan variados como: Astronomía, Gramática, Retórica, de la Orden de Caballería, Derecho, Predestinación y Filosofía del Amor, entre otros. También se le atribuye la invención de la rosa de los vientos y del nocturlabio.
Ramón Llull murió el 29 de junio de 1315 cuando regresaba de Túnez hacia Mallorca; algunos cronistas afirman que fue linchado por una turba de airados musulmanes. Está enterrado en la iglesia del convento de San Francisco de Palma de Mallorca. Fue declarado Beato y su fiesta se conmemora el 29 de marzo.
En definitiva, Ramón Llull fue un adelantado en su época, no olvidemos que vivió en el siglo XIII.
ESTABLECIÓ SU ESCUELA
Su saber se difundió por España y Europa por sus seguidores -los lulianos- que enseñaron desde sus cátedras en diversas universidades e institutos de Barcelona, Valencia y Mallorca principalmente.
Aurora Fernández Gómez