CONVERSANDO CON OFELIA XLIII

-¡Querida Ofelia, bienvenida a nuestra estupenda “cita mensual”  que tanto esperamos con ilusión!

            -¡Así es, queridísimo Rogelio, aquí me tienes de nuevo, en esta linda e histórica Ciudad Condal, Barcelona, a la que honras con tu “hogar cultural” porque  es “mitad Biblioteca”!

            Y nuestros inmediatos y efusivos abrazos y besos, (con nuestros íntimos “puntos suspensivos…”) Bueno, amigos, en nuestra última “Conversación” os pasé uno de los varios temas en los que estuvimos largamente disertando, el de la “Filosofía”, que finalizaba como recordaréis con un “continuará”… ¡Y a ello vamos!

              La Teología, disciplina referente a Dios y la Religión, aunque es diferente de la Filosofía que se ocupa del correcto uso de la Razón en sus funciones cognoscitivas, sin embargo no son disciplinas opuestos sino “paralelas”, ya que los teólogos necesitan en muchos casos y con frecuencia las formas de argumentar y el sentido crítico propios de la Filosofía, para discernir lo verdadero de lo falso, lo correcto de lo incorrecto. lo “real y auténtico” de lo tergiversado o legendario y fantaseado por el pueblo, para resolver textos dudosos en cuanto a su autenticidad o en cuanto a su autoría, o de difícil significado e interpretación, o para esclarecer otras cuestiones teológicas. Por eso a los estudios de Teología le preceden los de Filosofía. Hasta tal punto, que ya los antiguos escolásticos latinos decían: “Filosofía est ancilla teologie”, es decir: ”la Filosofía es la criada de la Teología”. Así como en una mansión la dueña de la misma es quien la gobierna y la administra, necesita de una criada que le resuelva otras funciones domésticas, como mantener la mansión limpia, aseada y ventilada y cada mueble en su sitio, realizar las compras alimenticias necesarias,  y no en cualquier establecimiento sino donde los alimentos se vendan en las mejores condiciones de higiene, calidad, variedad y legalidad de sus productos, y otras tareas domésticas complementarias En este sentido, la criada es una ayuda competente, eficaz e indispensable para la dueña, ambas se necesitan, y gracias a la complicidad de ambas, “dueña y criada “, cada una en su distinto rango y cometido específico, la mansión prospera. y cuantos la visitan se complacen en ella.

            Mira, Ofelia., un ejemplo concreto y muy claro de lo que decimos: declarar a uno santo, o a una santa y canonizarlos, ¿depende de la sola voluntad y decisión del Papa que los canoniza? Aunque muchos crean que sí, ¡rotundamente es no! Para canonizar a una mujer a  un hombre, declarándoles  “santos”, se necesita “un proceso” a veces largo, para investigar la vida y las virtudes de los mismos,  separado muy bien “el trigo de la paja”, o sea, la vida “real” del canonizable, sin añadidos del fervor popular, atribuyéndoles acciones y milagros de tipo legendario y por tanto inexistentes. Y para este ímprobo trabajo, que exige “aquilatado sentido crítico”, con pruebas concluyentes e irrefutables tanto de los milagros atribuidos como de los que, sin ninguna sombra de duda realizó. El Papa cuenta con un equipo de eclesiásticos muy versados en Teología y Filosofía, y muy experimentados en este proceso de canonización. En el cual, para evitar cualquier duda sobre sus virtudes y milagros, el eclesiástico nombrado “Promotor de la Fe”, se encarga de buscar en el proceso antedicho, cualquier dato que desacredite la vida virtuosa y los milagros que se le atribuyen al que se pretende canonizar, y comunicarle a la Santa Sede que preside el Papa “cualquier duda razonable en este proceso, para estudiarla a conciencia, paralizando el proceso de canonización hasta asegurarse bien de que dicha duda o dudas carecen del fundamento que al principio se creía tener. Por eso hay procesos de canonización se demoran, hasta estar muy seguros de que todo lo favorable que se le atribuye al candidato a santo es “real y exacto”.

            -Y por ese motivo, Ofelia, ¿sabes cómo el pueblo suele apodar al eclesiástico encargado del minucioso “proceso” antedicho, o sea, al “Promotor de la Fe”? ¡Pues,  ¡”Abogado del Diablo”! ¿Por qué? Porque como su función es “buscar pegas, dudas, sospechas y datos que exigen prolongar el proceso de canonización hasta investigarlo todo a conciencia, o “invalidar la canonización” si dichas pegas, dudas sospechas y datos se confirmaran desfavorables al pretendido santo, ¡eso es lo que desea el Diablo, “que la canonización se prolongue cuanto más mejor, y sobre todo que se invalide”! Y como ambas cosas, retardar la canonización e invalidarla se debe a la función crítica del “Promotor de la Fe”, es como si en vez de abogar en beneficio del futuro santo o santa, abogara en beneficio del Diablo, a quien no le gustan ni los santos ni las santas, ni las devociones a los mismos. ¿Lo comprendes, Ofelia?

            ¡Y tanto que sí, Rogelio, me lo has explicado muy requetebién!

            Amigos y amigas lectores, espero que este tema, la “relación de la Teología con la Filosofía” en el que hemos  ahondado y disfrutado Ofelia y yo, os haya  distraído, ilustrado y satisfecho. Y tened  la convicción de que en estos casos, la Iglesia procede con el mayor rigor y sentido crítico, y contando con todo el tiempo necesario, para canonizar a quien debe con total garantía de veracidad, ¡cosa que celebra y aplaude toda la cristiandad!

ROGELIO GARRIDO MONTAÑANA

Presidente de Honor del Proyecto Cultural Nacional “Granada Costa”.

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