La crueldad inextinguible e inexplicable de las Guerras

En un principio, después de más de un año de guerra, cuando se habla de la barbarie de la destrucción humana, sólo cabe hablar de datos  estadísticos confusos, ya porque se asegura que el Ejército ruso está perdiendo hasta “500 efectivos al día” en su ofensiva contra el este del país, y escenario de un durísimo asedio de Rusia en las últimas semanas, pues las fuerzas rusas han intensificado los ataques contra la ciudad de Bajmut. Los militares han explicado que durante la última jornada se han repelido más de 130 ataques enemigos. Según Efe, es probable que las fuerzas ucranianas estén estableciendo las condiciones necesarias para una retirada controlada de sectores más difíciles del este de Bajmut, aunque no está claro que los altos mandos castrenses hayan decidido retirarse en este momento. La vicefiscal general ucrania, Viktoria Litvinova, ha anunciado que hay más de 2.500 investigaciones en curso relacionadas con crímenes de guerra cometidos contra niños por parte de las fuerzas rusas. También  ha advertido que la escala real de los crímenes todavía se desconoce. Y que las fuerzas rusas han deportado además a unos 16.000 menores ucranios a Rusia o a territorios controlados por Moscú y ha explicado que asegurar su retorno es muy complicado. Lo mismo que sobrevivir es demoledor cuando no imposible. Una cuestión de incertidumbre que habrá que aclarar en el futuro, después de la guerra, o muchos detalles de cómo se gestó el desastre y los entresijos de las negociaciones a nivel internacional para tratar de evacuar a la población y frenar los planes del presidente de Rusia, Vladímir Putin. Lo que sí está claro es que para las fuerzas rusas no ha sido un paseo fácil ante la resistencia de los ucranianos, que no solo resisten el ataque ruso, sino que estuvieron a punto de derrotar a los atacantes, los que tuvieron pérdidas gigantescas de las que poco se ha sabido en detalle, pues es obvio que al Kremlin, bajo las órdenes de Putin, no le interesaba propagar la verdad. Por lo que la victoria militar de los ucranios en Kiev se saldó con cerca de 100.000 soldados rusos, prisioneros o muertos. Ni que decir tiene que los datos también entran en conflicto, pues cuando no se asumen las normas para una mejor convivencia y se vulneran los derechos y las libertades nadie está a salvo, y pongamos como ejemplo hacia donde nos llevan las guerras y sus amenazas: a la desnudez sin escrúpulos y a la barbarie más inhumana cuando se agrede con violencia a la dignidad y a la libertad, véase nuestro esbozo del caso reciente comentado de Ucrania y Rusia.  Ya apuntamos hace tiempo que sería necesario escuchar la voz de China para lograr una solución del conflicto en Ucrania. Es recomendable escuchar a todos, tanto a los implicados en el conflicto como a todos los países que todavía no están al tanto del problema y de sus consecuencias, que afectan al mundo entero, y la necesidad de lograr la paz en Ucrania, evitar una escalada del conflicto y coordinar esfuerzos desde ambos posicionamientos. Sin olvidar las guerras activas desde hace años de Oriente medio y conflictos en Siria, Yemen y Afganistán, guerras en África o de Israel con Palestina, por citar algunas que ponen en jaque el futuro de una población vulnerable, especialmente de niños y adolescentes, por hacerse con el poder bien por un régimen dictatorial que ordena reprimir las protestas que demandan más democracia y oportunidades económicas y sociales para subsistir, que incluso a veces se trata de enfrentamientos religiosos. Lo que realmente tienen todos en común es  la inestabilidad política, la corrupción y los constantes ataques terroristas o no, que impiden establecer un gobierno sólido y democrático. Y todo por el maldito poder, juzguen ustedes.

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