La UNESCO proclamó el 21 de marzo Día Mundial de la Poesía, en París el año 1999. Y desde entonces, al despertar el hada Primavera, el mundo celebra gozoso esta fecha, sintiéndonos siquiera por un día poetas o, al menos, recordando que en la vida, aparte de la rutina diaria, existe lo bello: la poesía. Y es que podemos encontrar mil poesías si, olvidando la prosa y la rutina, miramos lo creado con ojos de ilusión, como escribo al principio de mi último poemario, “Poemas del recuerdo”, presentado recientemente durante las 24 horas de Poesía ininterrumpidas que Granada Costa ha dedicado este año al poeta Gonzalo de Berceo.
El principal objetivo de elegir un día al año dedicado a la poesía es promover la enseñanza de la poesía, fomentar los recitales poéticos, apoyar a las pequeñas editoriales y crear una imagen atractiva de la poesía. Hay quien pensará que, tal como vivimos los tiempos, está pasada de moda o es cosa de poetas románticos y nostálgicos de pretéritas épocas. Nada más lejos. La poesía, aparte de ser tan necesaria en nuestra vida como alimento del alma, tiene la virtud de llegar a los corazones de toda la humanidad. Es un poderoso vehículo de los pueblos para exigir su libertad, la rebelión contra el opresor, la protesta contra la injusticia y, al mismo tiempo, es un medio de esperanza en un futuro.
La poesía existe desde hace miles de años, desde la más remota antigüedad. Cada pueblo ha manifestado su sentir poético por medio de los poetas, ya sean aedas, trovadores, juglares, bardos, poietés, sha´ir…, transmisores todos de las tradiciones y gestas de cada país, alabando a sus héroes, cantando al amor o lamentando desamores. Muchos de esos poemas nos han llegado hasta nuestros días por medio del pueblo o, afortunadamente, en textos escritos a través de la historia y gracias a ellos hemos podido conocer sus costumbres, cultura, literatura… Y todo, gracias a la poesía y sus rapsodas.
No, la poesía no está pasada de moda. Actualmente hay una numerosa pléyade de nuevos poetas, unos consagrados, y otros con gran ilusión por escribir bellos poemas. Cada vez se publican más poemarios y los talleres o asociaciones literarias han proliferado por doquier, así como los recitales, eventos poéticos, etc. Y aquí viene que ni pintada la frase de Neruda cuando dice que “la poesía es siempre un acto de paz”. Cierto. Al asistir a un acto poético, ¿no sentimos que el alma se inunda de paz y olvidamos un poco “el mundo de fuera?”
Contraviniendo atrevidamente a Yrina Bokova, Directora General de la UNESCO, creo sinceramente que la poesía es un lujo que tenemos a nuestro alcance. Disfrutemos de él pues, parafraseando a Bécquer, “podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”.
Para terminar, me gustaría poneros unos “deberes sencillitos”:
“Haz un poema
escrito en una nube.
Píntale estrellas”.

Carmen Carrasco
