{"id":9013,"date":"2016-10-24T15:54:41","date_gmt":"2016-10-24T15:54:41","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=9013"},"modified":"2016-10-24T15:54:41","modified_gmt":"2016-10-24T15:54:41","slug":"fabula-del-anciano-solitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=9013","title":{"rendered":"Fabula del anciano solitario"},"content":{"rendered":"<p>Era un mal d\u00eda para ella, hab\u00edan discutido por una tonter\u00eda que termino sin saber c\u00f3mo, con una maleta en la puerta y algunos sue\u00f1os rotos. Sin embargo se amaban, solo que a veces se dan por sentado muchas cosas importantes.<\/p>\n<p>Fue al trabajo como cada d\u00eda. Esa noche hab\u00eda fallecido uno de los abuelitos de aquel geri\u00e1trico. Mientras hacia la cama, aquella joven enfermera no pudo contener las l\u00e1grimas al recordar a aquel anciano solitario que les le\u00eda fragmentos de B\u00e9cquer. Entonces encontr\u00f3 una carta en la mesita, escrita con suaves trazos de las manos d\u00e9biles y temblorosas de aquel triste hombre.<\/p>\n<p>A mi eterna amada.<\/p>\n<p>Te conoc\u00ed cuando \u00e9ramos muy j\u00f3venes. Eras una estrella inalcanzable para m\u00ed. El mundo estaba dispuesto a impedir que nos amasemos. T\u00fa arrastrabas un compromiso que te ataba a unas reglas que te prohib\u00edan amar a otro hombre y yo todav\u00eda era un ni\u00f1o para reclamar tu amor ante el mundo. Pero los sue\u00f1os segu\u00edan meciendo nuestras j\u00f3venes pasiones, muchas de ellas por descubrir. Como esp\u00edritus de antiguos amantes vag\u00e1bamos entre caricias oliendo nuestra piel en un solo retazo de sue\u00f1o. Lloraba tus ausencias, lloraba que el mundo no entendiera algo tan puro como mi amor por ti, aquella joven de interminables rizos y ojos claros.<\/p>\n<p>El caprichoso destino at\u00f3 nuestras vidas a muelles muy lejanos uno del otro. Solo pod\u00edamos amarnos gota a gota, l\u00e1grima a l\u00e1grima, escondi\u00e9ndonos de un mundo que no recordaba que ellos tambi\u00e9n amaron un d\u00eda.<\/p>\n<p>Guard\u00e9 en un rinc\u00f3n de mis entra\u00f1as, un recuerdo. Llov\u00eda en una playa, un paraguas que cobijaba la pasi\u00f3n, las v\u00edas de un tren, arena en el alma y sue\u00f1os desparramados. El dolor de mi piel al separarme de ti para que otro te rozara. Besos robados a m\u00ed mismo. Le habl\u00e9 a las olas como si estas pudieran entender mi dolor. El mundo segu\u00eda con su ruido mientras me hund\u00eda en mi impotencia, en el desconsuelo de lo desconocido.<\/p>\n<p>Aquel olor y aquel tacto marcaria mi vida como ni yo sab\u00eda. Instantes que no borrar\u00eda ni la vejez ni la muerte. El sabor de una saliva deseada, el salino sudor que un\u00eda nuestros cuerpos como el p\u00e9talo al tallo, el tierno tacto de unos labios temblorosos que eran m\u00edos por un instante, aunque despu\u00e9s llorara tu ausencia e imaginase que los rozaban otros labios. Mis manos se perd\u00edan en el laberinto de tu cuerpo, rodeando pasiones m\u00e1s fuertes que la misma muerte. Me perd\u00eda en tu cabello cerrando los ojos sin querer despertar jam\u00e1s. Te am\u00e9 con todo lo que ten\u00eda que no era mucho, solo juventud y sue\u00f1os. Un guerrero desarmado, un pintor sin lienzo, un alma sin ancla. En tu ausencia susurraba al viento tristes melod\u00edas que descuartizaban mi coraz\u00f3n, anhelando el momento de nuestro furtivo encuentro.<\/p>\n<p>Pero al fin ganaron los que ahora lloran, los due\u00f1os de nuestros sue\u00f1os, los que ahora ven aquel amor, los que tarde recuerdan a aquellos jovencitos enamorados que ahora navegan en mundos muy distantes. Las normas las leyes no escritas, reglas como espinos que ahogan las bellas flores, lo sentenciaron al destierro. No pod\u00eda acercarme a aquella tierra que am\u00e9. Mientras otros lo celebraban en mi coraz\u00f3n se hundi\u00f3 una daga que me convertir\u00eda en el vagabundo de mis emociones, un coraz\u00f3n resquebrajado que no volver\u00eda a estar unido jam\u00e1s.<\/p>\n<p>El que volvi\u00f3 a la vida no era yo, jam\u00e1s volver\u00eda aquel joven que gast\u00f3 su \u00fanica munici\u00f3n en una batalla que estaba perdida desde el primer momento. Mi vida continuar\u00eda a trav\u00e9s de una niebla que me rodear\u00eda toda mi vida. Un sue\u00f1o desbaratado, una incesante b\u00fasqueda de algo que ya ni recordaba que era. Manos temblorosas, llantos furtivos que desconoc\u00eda, sinsentidos que ahogaban mi alma.<\/p>\n<p>Perdido anduve por el tiempo, mientras se derret\u00edan mis sue\u00f1os, las canas me trajeron recuerdos escondidos de momentos. Olores, sabores que cada noche ven\u00edan a llevarme lejos de mi lecho. Ahora soy un anciano solitario, escondido tras mis libros, tratando de robar un sue\u00f1o a cada historia mientras retengo el olor de aquel perfume que me embriag\u00f3 siendo un jovencito, aquellos ojos que me llevaron a \u00cdtaca. Cada d\u00eda deseo que pase r\u00e1pido para que llegue la noche, donde t\u00fa eres solo para m\u00ed. Donde tus labios eternos solo rozan los m\u00edos, donde tus hijos son los m\u00edos.<\/p>\n<p>Al fin ha llegado la noche m\u00e1s hermosa para m\u00ed, no despertar\u00e9, mi coraz\u00f3n se parar\u00e1, y ser\u00e9 eterno, all\u00ed donde coger\u00e9 tu cintura y daremos vueltas hasta siempre y hasta nunca. All\u00ed donde la playa es eterna y donde tu sigues bajo aquel paraguas, donde te miro a esos ojos que llevan el color de un mar de invierno y te digo: \u201cte amar\u00e9 siempre\u201d.<\/p>\n<p>Tarde he aprendido que cuando amas nada m\u00e1s importa.<\/p>\n<p>La enfermera con l\u00e1grimas en los ojos volvi\u00f3 a dejar la carta en su mesita, que ya no ser\u00eda suya sino del siguiente anciano. Y supo que cuando el amor est\u00e1 entre tus manos no debemos perderlo aunque el mundo entero est\u00e9 en contra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Manuel Salcedo<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un mal d\u00eda para ella, hab\u00edan discutido por una tonter\u00eda que termino sin saber c\u00f3mo, con una maleta en&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9014,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9013"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9013\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}