{"id":8492,"date":"2016-08-24T07:59:52","date_gmt":"2016-08-24T07:59:52","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=8492"},"modified":"2016-08-24T07:59:52","modified_gmt":"2016-08-24T07:59:52","slug":"los-llogarets-de-pep-ramis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=8492","title":{"rendered":"LOS LLOGARETS DE PEP RAMIS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Q<\/strong>u\u00e9 duda cabe de que Pep Ramis, adem\u00e1s de un extraordinario fot\u00f3grafo, es un enamorado de los llogarets de Mallorca (1).\u00a0 Pep Ramis no solamente es un fot\u00f3grafo art\u00edstico, sino que sabe introducirse en el alma de los peque\u00f1os llogarets que todav\u00eda existen en mejor o peor conservaci\u00f3n, algunos ya desgraciadamente deshabitados. Su libro, de reciente edici\u00f3n, nos da a conocer llogarets que nunca antes hab\u00eda o\u00eddo nombrar. Pep ha visitado todas esas aldeas y ha sabido, con su c\u00e1mara y una buena dosis de\u00a0 admiraci\u00f3n y sentires, fotografiar el alma de esas poblaciones dispersas por toda la geograf\u00eda de nuestra querida Mallorca.<\/p>\n<p>Debo confesar que a m\u00ed, especialmente, me gusta visitar esas diminutas aldeas o alquer\u00edas, de las que algunas solo cuentan con cuatro casas, y la mitad est\u00e1n derruidas por el paso de los a\u00f1os. Pero, si uno se sienta en cualquier escal\u00f3n deteriorado y contempla a su alrededor en\u00a0 silencio, podr\u00e1 autosugestionarse y percibir el aliento de las personas que lo habitaron, y no en tiempos remotos.<\/p>\n<p>En algunos de los muchos llogarets que Pep Ramis ha fotografiado con su c\u00e1mara conectada a su alma, este ha sabido resaltar peque\u00f1os elementos que, a primera vista, pueden pasar desapercibidos para cualquier visitante, no as\u00ed para \u00e9l.<\/p>\n<p>Pep ha andado por todos esos sitios especialmente sorprendentes y llenos de historias humanas acaecidas a lo largo de muchos a\u00f1os. Historias que jam\u00e1s se contar\u00e1n, pero que est\u00e1n presentes en el espacio que ocuparon esas gentes y que, si nos dejamos llevar por el coraz\u00f3n, oiremos narrarlas en el rumor que producen las hojas de los \u00e1rboles de los alrededores. Pep ha sabido rescatar ese aliento lejano que casi estaba olvidado en el coraz\u00f3n de las personas que lo habitaron. Se puede o\u00edr el llanto de los beb\u00e9s o las risas de los ni\u00f1os en sus juegos. S\u00e9 que le ocurre a Pep que, cuando ha estado fotografiando esos lugares casi m\u00e1gicos, ha sentido delante de alguna casa semiderruida como sus habitantes existen todav\u00eda en la geograf\u00eda del recuerdo. Si uno cierra los ojos, puede ver como esas personas sal\u00edan a las puertas de sus casas en las noches de est\u00edo a tomar el fresco, como los hombres hablaban de las faenas del campo mientras las mujeres escuchaban en silencio. Hoy en d\u00eda, por algunas de esas peque\u00f1as calles, solo se oye el viento y el canto de algunos p\u00e1jaros, que son los \u00fanicos due\u00f1os del lugar.<\/p>\n<p>Hasta los a\u00f1os 50 o 60 del pasado siglo, todos esos llogarets, que en\u00a0 su precioso libro nos descubre y nos da a conocer Pep Ramis, eran habitados; sus casas, humildes pero entra\u00f1ables y llenas de amor, hac\u00edan que existiera la vida. El campo viv\u00eda, por sus caminos de tierra caminaban los carros tirados por burros o mulos. El campo estaba vivo y montadas en los carros iban las bellas \u201cpayesas\u201d (2) a ayudar en la recolecci\u00f3n de las almendras\u00a0 o a los peque\u00f1os huertos, donde sus manos artesanas sab\u00edan con paciencia y delicadeza enristrar los tomates de \u201cramallet\u201d (3), joya gastron\u00f3mica indispensable para un buen \u201cpa amb oli\u201d (4) . la mayor\u00eda de esos peque\u00f1os n\u00facleos poblacionales quedaron mudos, olvidados; las gentes que lo habitaron, unos por fallecimiento y otros por desgana, pues el campo da mucho trabajo y pocas son las ganancias, abandonaron sus casas y se dedicaron a trabajos m\u00e1s seguros, en el \u00e1mbito de la construcci\u00f3n y de la hosteler\u00eda. Las humildes casas y el campo se quedaron abandonados, las chimeneas no volvieron a ser encendidas de nuevo y, en algunas de ellas, desconchadas, a\u00fan existen cenizas del \u00faltimo fuego en que se prepar\u00f3 la \u00faltima comida, para que recoger las cenizas\u2026, sobre una pared amarillenta todav\u00eda existir\u00e1 un plato roto, recuerdo de alguna abuela. Todo est\u00e1 en silencio, abandonado, por eso es por lo que Pep Ramis ha sabido, con su c\u00e1mara y su sensibilidad, adentrarse entre los recuerdos olvidados y hacerlos florecer en la actualidad.<\/p>\n<p>Pep Ramis, con su bello libro, ha sabido llevarnos a un mundo de magia, latente, vivo, en el recuerdo de algunas personas que habitaron esos lugares, o que, un d\u00eda, gentes venidas de lejanos lugares visitaron y quedaron sorprendidos por su belleza, serena y nost\u00e1lgica.<\/p>\n<p>Debo afirmar que, para m\u00ed, ha sido todo un placer y un agradable descubrimiento conocer esos bellos rincones de Mallorca, ignorados por muchos, donde la desidia ha prevalecido casi siempre y las autoridades competentes no han hecho nada por salvaguardar una parte muy importante de la historia y las costumbres de Mallorca. A trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de este magn\u00edfico libro de Pep Ramis, he podido adentrarme en el\u00a0 esp\u00edritu de esas casas y esos elementos, a veces sin ninguna importancia a primera vista, pero Pep, con su vista aguda y el objetivo sensible de su c\u00e1mara, nos adentra dentro de esos recovecos, inescrutables: una ventana abierta casi a punto de caerse, una cortina rota y deshilachada que se qued\u00f3 tapando la entrada de una casa y que el viento hace tremolar como dici\u00e9ndole adi\u00f3s a los que un d\u00eda marcharon y no volvieron jam\u00e1s. Afortunadamente, la mayor\u00eda de los llogarets, que en su magn\u00edfico libro nos describe Pep, no solamente han pervivido, sino que han incrementado<\/p>\n<p>Su poblaci\u00f3n, de modo que, m\u00e1s que de aldeas, se puede hablar de peque\u00f1as poblaciones, que disponen de todo lo necesario para poder vivir con una cierta comodidad, a saber: farmacia, supermercado, bares,<\/p>\n<p>Restaurantes, m\u00e9dico y servicio religioso, etc\u2026 pero ya no se los puede llamar \u201cllogarets\u201d, eso es otra cosa. Esos peque\u00f1os llogarets eran la brevedad, el silencio, la armon\u00eda, la paz que a veces ahogaba, y era toda una fiesta cuando llegaba sin esperarlo un \u201cforaster\u201d (5)\u2026 pep, que, adem\u00e1s de experto fot\u00f3grafo, es un magn\u00edfico escritor, nos describe muy amenamente cada n\u00facleo visitado por \u00e9l: su historia, sus costumbres y los personajes destacados de estos llogarets. Algunos de ellos jam\u00e1s los hab\u00eda o\u00eddo nombrar, y eso que he visitado muchos, como: Biniarroi, Binibassi, Binifalet, Cas Canar, Jornets, Laiar, Son Valls, etc. Lugares que recomiendo que vayan a conocer a quien a\u00fan no haya tenido la suerte de pasear por sus diminutas calles, llenas de maleza, de recuerdos y de olvidos.<\/p>\n<p>Os recomiendo tambi\u00e9n que le\u00e1is el libro de nuestro amigo y compa\u00f1ero del <strong>Granada Costa<\/strong>, y que os adentr\u00e9is en esos rincones maravillosos y casi desconocidos de Mallorca. Pep ha sabido magistralmente hacer de gu\u00eda y ense\u00f1arnos un paisaje remoto pero muy presente de Mallorca. Volvamos a caminar por sus calles, por sus caminos de tierra, entremos en sus casas derruidas y sentiremos el aliento de las gentes que lo habitaron, que sufrieron, rieron y amaron; ellos siguen presentes, sus esp\u00edritus viven en todos los rincones de las casas y a\u00fan se oyen las risas de los ni\u00f1os y el sonido del trajinar en las casas de las mujeres payesas, de nuestras queridas mujeres payesas. Gracias Pep, con la lectura de tu precioso libro me has hecho adentrarme m\u00e1s profundamente en rincones de nuestra isla que a\u00fan no ten\u00eda la suerte de conocer. Te prometo que los visitar\u00e9 y estoy seguro de que, al igual que t\u00fa, sabr\u00e9 encontrar ese esp\u00edritu que enaltece el alma.<\/p>\n<p>(1) \u201dLlogarets\u201d: aldeas, alquer\u00edas.<\/p>\n<p>(2) \u201dPayesa\u201d: mujer campesina.<\/p>\n<p>(3) \u201ctomates de \u201cramallet\u201d: tomate enristrado. T\u00edpico de Mallorca.<\/p>\n<p>(4( \u201cPa ambo li\u201d: pan restregado de tomates.<\/p>\n<p>(5) \u201cforasters\u201d: forastero.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF5088.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-8498\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF5088-300x201.jpg\" alt=\"DSCF5088\" width=\"537\" height=\"360\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF9985b.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-8497 alignnone\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF9985b-300x201.jpg\" alt=\"DSCF9985b\" width=\"539\" height=\"361\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8890b.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-8496\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8890b-300x201.jpg\" alt=\"DSCF8890b\" width=\"540\" height=\"362\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8870b.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-8494 alignnone\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8870b-300x201.jpg\" alt=\"DSCF8870b\" width=\"540\" height=\"362\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8885b.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-8495 alignnone\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/DSCF8885b-201x300.jpg\" alt=\"DSCF8885b\" width=\"282\" height=\"421\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Marcelino Arellano Alabarces<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Palma de Mallorca\u00a0 \u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 duda cabe de que Pep Ramis, adem\u00e1s de un extraordinario fot\u00f3grafo, es un enamorado de los llogarets de Mallorca&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8493,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8492"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8492\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}