{"id":7982,"date":"2016-07-08T11:34:34","date_gmt":"2016-07-08T11:34:34","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=7982"},"modified":"2016-07-08T11:34:34","modified_gmt":"2016-07-08T11:34:34","slug":"corazon-que-escucha-xiii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=7982","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n que escucha XIII"},"content":{"rendered":"<p>\u00a1Oh, c\u00f3mo pasa el tiempo! Se deslizan los d\u00edas como si nada, como si de pegotes de mantequilla se tratase; o como por aquellos remotos juegos de infancia\u2026 cuando en lugar de bajar los pelda\u00f1os, uno a uno, nos lanz\u00e1bamos resbalando por la balaustrada de la escalera. \u00bfRecuerdan ustedes? Pues, s\u00ed; ya ha transcurrido un a\u00f1o desde que empezamos a \u00a0compartir los presentes art\u00edculos de: \u00abCoraz\u00f3n que escucha\u00bb. En cierta ocasi\u00f3n, el director del Granada Costa: Pepe Segura, me hizo una observaci\u00f3n que sopeso a menudo. Parafraseando sus palabras, recuerdo que vino a decir <em>que a escribir se aprende escribiendo<\/em>\u2026 y es bien cierto.\u00a0 Hoy quisiera dar las gracias a Pepe Segura, a Rogelio Garrido, y a todas las personas que componen el equipo de este proyecto de colaboraci\u00f3n cultural, por la oportunidad que me brindaron en su d\u00eda, y que hoy permite el seguir acerc\u00e1ndome a todos ustedes, desde este coraz\u00f3n que escucha.<\/p>\n<p>Y mientras la vor\u00e1gine del verano arrastra, a algunas personas, hacia un cierto concierto para instrumentos desafinados, a otras, las olas de calor les hinchan las piernas, les tumban los cuerpos, y las deja abatidas. No obstante, y sin m\u00e1s dilecci\u00f3n, seguiremos <strong>retomando el tema de la gesti\u00f3n del tiempo y el retorno a una vida sencilla<\/strong> que iniciamos el\u00a0 mes pasado. Ante todo, gracias por las muestras de inter\u00e9s y las respuestas que he recibido. El buz\u00f3n de correos sigue abierto para ustedes: <em>yugmarisa@gmail.com.<\/em><\/p>\n<p>Coraz\u00f3n que escucha se detiene hoy para comentarles el contenido de una de las cartas que han contestado acerca del tema propuesto, y que me ha llamado especialmente la atenci\u00f3n. Se trata de una familia que viv\u00eda en una ciudad, y tom\u00f3 la decisi\u00f3n de ir a vivir a un peque\u00f1o pueblo, a las afueras de la gran urbe. De este modo, persiguiendo el ideal de mejorar la calidad de vida, y buscando disponer de m\u00e1s tiempo, modificaron no solo el entorno laboral y social, sino tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n de su hogar. Curiosamente, con el paso del tiempo, la familia se dio cuenta de un trasfondo con el que no contaba. El gran descubrimiento fue que, despu\u00e9s de superar y adaptarse a las dificultades que los cambios externos entra\u00f1an, en su vida familiar no hab\u00eda m\u00e1s calma ni\u00a0 m\u00e1s tiempo ni m\u00e1s calidad de vida. Quien suscribe esta carta, afirma con gran claridad lo que la experiencia les ha ense\u00f1ado: <strong>lo que determina ese estado de bienestar, y serenidad confiada, que perseguimos todos \u2212 no siempre con la misma suerte \u2212 no es el lugar en el que uno vive, sino la actitud desde la que uno se dispone ante la vida.<\/strong> \u00a1Menudo aprendizaje! \u00a1No hay para menos que agradecer el poder compartirlo con todos ustedes!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/baena-2.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-7984 size-large\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/baena-2-1024x710.jpg\" alt=\"baena 2\" width=\"1024\" height=\"710\" \/><\/a><\/p>\n<p>En efecto, en palabras de Theilar de Chardin: <strong>\u00abpara pensar hay que comer\u00bb<\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>; o en otras palabras, que primero es el pan\u2026 y luego el intelecto. Es decir: que es preciso nutrirse para poder hacer la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p>De modo que todo empieza y todo acaba dentro de nosotros, y no fuera. Pretender cambiar el contexto externo, con la intenci\u00f3n de mejorar las condiciones para instaurar una vida sencilla, tantas veces no es la soluci\u00f3n m\u00e1s adecuada. Obs\u00e9rvense las \u00a0consecuencias a la luz de los hechos. La m\u00e1s inmediata de este vano intento ser\u00e1 la de\u00a0 chocar; como aquel que camina a tientas en una habitaci\u00f3n a oscuras, y va d\u00e1ndose golpes ciegos con los muebles de la estancia, hasta que acierta a palpar el interruptor de la luz. Es entonces, y solo entonces, cuando todo se vuelve mucho m\u00e1s sencillo y se torna m\u00e1s f\u00e1cil.\u00a0 Por supuesto, el retorno a una vida sencilla empieza cada amanecer; puesto que <strong>cada d\u00eda es una oportunidad insustituible para empezar a situarnos desde una actitud distinta ante la vida. <\/strong><\/p>\n<p>En el Budismo Tibetano, una de las primeras meditaciones que se practican, a partir de las 4:00h de la madrugada, se basa en la toma de conciencia de la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201cun d\u00eda\u2026 voy a morir\u201d, \u201cun d\u00eda\u2026\u201d, \u201cs\u00ed, no s\u00e9 cu\u00e1ndo\u2026 ni s\u00e9 c\u00f3mo\u2026 ni d\u00f3nde\u2026 pero, lo que es seguro es que un d\u00eda morir\u00e9. De todo lo dem\u00e1s puedo dudar; pero, de ese hecho no hay ninguna duda. Pueden estar seguros de que una mente que no est\u00e1 adiestrada no soporta estas verdades como pu\u00f1os. Ante esta afirmaci\u00f3n, que nos consigna a la certeza de que: <strong>un d\u00eda&#8230; nosotros tambi\u00e9n seremos pasto para las amapolas;<\/strong> el primer impulso de la mente es el de querer huir, o salir corriendo de la sala. A la mente le cuesta mucho aceptar y superar algunos <em>tabus<\/em>; como lo son, por ejemplo, el hablar de la muerte, o de la culpa \u2013 aunque estas son cuestiones que nos vinieron instauradas con el biber\u00f3n\u2212. Mas cu\u00e1nta benevolencia y compasi\u00f3n se abre en el coraz\u00f3n humano, cuando detr\u00e1s de estas palabras el Lama a\u00f1ade, con contundencia: \u00a1por eso, hoy tengo la oportunidad de aprender! \u00a1<strong>Hoy tengo la maravillosa oportunidad de abrir mi mente y mi coraz\u00f3n desde una actitud distinta!<\/strong><\/p>\n<p>A\u00fan quisiera apuntar una observaci\u00f3n m\u00e1s al respecto del retorno a una vida sencilla. \u00bfHan estado alguna vez en un hospital? Cuando una persona est\u00e1 ingresada en un centro de salud, tiene ante s\u00ed uno de los mejores campos de observaci\u00f3n sobre lo que es vital y, al mismo tiempo, un buen m\u00e9todo para economizar. F\u00edjense en lo que precisa un ser humano desde que despierta hasta que vuelve a descansar en los brazos de Morfeo. Como lo dictara aquel antiguo proverbio: <strong>\u00abLa\u00a0<em>salud<\/em>\u00a0es\u00a0<em>la Corona<\/em>\u00a0del hombre sano que\u00a0<em>solo ve<\/em>\u00a0el hombre\u00a0<em>enfermo\u00bb. <\/em><\/strong><em>Lo \u00fanico indispensable para el ser humano es lo que conforma el tratado de su dulce cotidianidad. Es decir, que lo esencial es lo cotidiano: lavarse, comer, pasear, hablar, sonre\u00edr, contemplar\u2026 Por cierto, cabe recordar que, tambi\u00e9n los Budistas atesoran que: <strong>el mejor terapeuta es uno mismo. <\/strong>Nadie mejor que nosotros mismos para saber discernir lo que nos conviene y lo que no. Y mucho m\u00e1s, cuando nos va la vida en ello.<\/em><\/p>\n<p><em>Permitan que, a modo de colof\u00f3n presente, les acompa\u00f1e con esta bell\u00edsima imagen de aquel borrador a l\u00e1piz que leg\u00f3 Goya a la humanidad: <\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00ab\u00a1A\u00fan aprendo!\u00bb.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/corazon-que-escucha-XIII.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-7983 alignnone\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/corazon-que-escucha-XIII-215x300.jpg\" alt=\"corazon que escucha XIII\" width=\"307\" height=\"428\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Marisa Barros<\/strong><\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Teilhard de Chardin, Pierre, <em>El fen\u00f3meno humano, <\/em>5\u00aa ed. Madrid, Taurus, 1971, p.80.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Oh, c\u00f3mo pasa el tiempo! 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