{"id":7269,"date":"2016-05-22T08:56:53","date_gmt":"2016-05-22T08:56:53","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacosta.net\/?p=7269"},"modified":"2016-05-22T08:56:53","modified_gmt":"2016-05-22T08:56:53","slug":"cruce-de-caminos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=7269","title":{"rendered":"Cruce de caminos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La noche alcanz\u00f3 la calle del Malnom, una de tantas oscura y decadente, aunque no ausente al romanticismo del El Raval de la Barcelona de los a\u00f1os sesenta. En aquellas callejuelas casi se ahogaban los gritos ag\u00f3nicos que sal\u00edan de un viejo s\u00f3tano, donde una mujer daba a luz a una ni\u00f1a. La criatura naci\u00f3 al tiempo que la \u00faltima l\u00e1grima de muerte, se desliz\u00f3 por la mejilla de su madre al abandonar este mundo. Pero no se ir\u00eda con las manos vac\u00edas, se llev\u00f3 la fr\u00e1gil voz de su peque\u00f1a entonando su primer llanto de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el cuerpo de la madre se enfriaba, dejaron a la ni\u00f1a en el suelo junto a la cama, atrapada entre unas ra\u00eddas toallas como si fuese un objeto m\u00e1s de la habitaci\u00f3n. Con tan solo minutos de vida ya sinti\u00f3 la impronta del mundo que la castigar\u00eda durante su corta existencia. El \u00e1spero tejido y el penetrante frio se dir\u00eda que eran premonici\u00f3n de lo que le esperaba. Aquellas voces graves y rudas aun sin entenderlas, le hicieron sentir por primera vez algo parecido al miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013D\u00e9jala ah\u00ed, mueren putas pariendo todos los d\u00edas \u2013dijo una de las voces\u2013 mientras limpio esto enc\u00e1rgate t\u00fa de la ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie la abraz\u00f3, nadie le dio calor, nadie le habl\u00f3, solo oy\u00f3 su propio llanto que no llamaba ya a nadie. La \u00fanica que pudo quererla se march\u00f3 desangrada por un hilo de vida hasta apagarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las toscas manos de aquel extra\u00f1o le hicieron dejar de sentir contacto con el frio suelo, para sentir el desconocido y extra\u00f1o tacto del pl\u00e1stico. Aquellas rudas manos la hundieron en una bolsa negra de basura y tras ella un nudo que la privar\u00eda de ox\u00edgeno. Dej\u00f3 de o\u00edr con claridad el exterior y sinti\u00f3 el golpe seco al fondo de un cubo, despu\u00e9s silencio y frio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final de un callej\u00f3n donde nadie podr\u00eda o\u00edr su llanto, las horas pasar\u00edan lentas hasta la muerte de una tan corta vida, sin ni siquiera nombre. Ni sue\u00f1os, ni caricias, ni besos, ni abrazos, ni ca\u00eddas, ni tartas, ni velas, ni amores, solo oscuridad hasta que la noche enmudeci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro lugar de la ciudad, la lluvia brillaba bajo la pobre luz de las farolas estrell\u00e1ndose sobre los ennegrecidos adoquines de la Boqueria. Una joven llamada Rosana llevaba ya un buen rato junto a unos viejos ventanales, sintiendo la presi\u00f3n en su cuello de una congoja contenida. Una angustia que vivi\u00f3 siempre en el silencio y que le hab\u00eda acompa\u00f1ado desde hac\u00eda demasiado tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella joven hab\u00eda convivido con su fuerte depresi\u00f3n desde no recordaba cuando ni por qu\u00e9. Hacia tan solo un mes que hab\u00eda vuelto a aquella vieja casa y las pesadillas estaban invadiendo a Rosana con la virulencia de una gangrena, cada vez m\u00e1s frecuentes como si la persiguiera un destino que no pod\u00eda eludir. El silencio de aquella vieja casa, era c\u00f3mplice de una tan secreta como cruel historia. Busc\u00f3 en rincones olvidados, alg\u00fan recuerdo que por bonito borrara todo lo dem\u00e1s. Pero tan solo encontr\u00f3 polvo, heridas y aquel cintur\u00f3n de cuero viejo y gastado que tanto hab\u00eda odiado. Una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de desasosiego la embarg\u00f3. Inconscientemente lo enroll\u00f3 sobre su mano como si estuviese pose\u00edda por un recuerdo y con mucho cuidado lo coloc\u00f3 sobre la mesa. Se qued\u00f3 inm\u00f3vil junto aquella correa mirando la brillante hebilla y un sudor fr\u00edo empez\u00f3 a recorrer todo su cuerpo erizando sus sentidos. Por su mente desfilaban como fotogramas quemados por un proyector, im\u00e1genes de su cuerpo infantil, fr\u00e1gil y desnudo, bajo unas manos \u00e1speras y pose\u00eddas que le hac\u00edan temblar de forma descontrolada. No pod\u00eda apartar la vista de aquel viejo cintur\u00f3n que parec\u00eda enviado desde el mismo infierno, cada curva le dol\u00eda como olas de sal sobre sus heridas. Como si fuese con agujas sent\u00eda punzadas en sus ojos, quer\u00edan llorar el llanto del consuelo\u2026 pero nunca les dej\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellas paredes hab\u00edan o\u00eddo aquel dolor encerrando dentro el secreto de una tragedia diaria, que qued\u00f3 cincelada en alg\u00fan rinc\u00f3n de su alma, escondido en lo m\u00e1s profundo. Algo oscuro y doloroso segu\u00eda llam\u00e1ndola desde el otro lado de s\u00ed misma, invit\u00e1ndola a quitarse la vida y as\u00ed lo atestiguaban sus mu\u00f1ecas con desagradables cicatrices unas sobre otras ocultas bajo las pulseras. No le quedaban ya razones para vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sinti\u00f3 un irrefrenable impulso de caminar hacia la lluvia. Sali\u00f3 a la calle y baj\u00f3 por la rambla con la cara hacia el cielo, para poder sentir la fuerza del agua en su rostro, como si esta pudiera arrancarle el dolor. Extendi\u00f3 los brazos para que el agua pudiera mojar su alma buscando la libertad de la culpa y las ganas de vivir suficientes para no quitarse la vida. Pero la lluvia tan solo se mezclaba con sus l\u00e1grimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anduvo desorientada por callejones buscando morir en alguna esquina, y aunque ninguna historia deber\u00eda justificar un suicidio, para ella la liberaci\u00f3n de su dolor estaba por encima de lo justo. Finalmente se lanz\u00f3 sobre los adoquines bajo el umbr\u00edo arco de Picalques, dejando caer su cuerpo lleno de marcas en aquel escondido callej\u00f3n donde nadie la ver\u00eda morir. Se arrastr\u00f3 sobre cubos y bolsas de basura ra\u00eddas por las ratas, llorando con un dolor inconsolable. Sac\u00f3 del bolsillo de su abrigo una vieja navaja que a pesar de tener la hoja vieja y gastada a\u00fan reluc\u00eda bajo destellos deformados por el agua. Puso el delgado acero sobre su mu\u00f1eca entre los surcos de antiguas heridas y el filo frio se deslizo abriendo las puertas por donde se le escapar\u00eda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sangre comenz\u00f3 a caer sobre la basura desparramada por el suelo y se colaba entre los fr\u00edos adoquines. Cerr\u00f3 los ojos sintiendo elevarse a otro lugar lejos de all\u00ed donde su dolor hubiese muerto, y entonces vio dos grandes brazos de piedra que abrazaban una orilla de mar. La arena humedad acaricio sus pies y se dej\u00f3 caer sobre sus rodillas desplom\u00e1ndose hasta abrazar la arena. Levant\u00f3 sus ojos y vio como el cielo estrechaba en sus brazos al mar. En el horizonte sus labios se besaban sin dejar pasar el aire y las gaviotas que se elevaban, parec\u00edan salir por las comisuras de unos labios infinitos, el olor se pegaba a sus pulmones. El cielo empez\u00f3 a mezclar colores al antojo de un genio y del mar parec\u00edan emerger millones de voces. Comenz\u00f3 a gritar como si al hacerlo pudieran salir por su boca los esp\u00edritus que le atormentaban desde no recordaba cuando. Grit\u00f3 y grit\u00f3 hasta que ya no le quedaron fuerzas. Se qued\u00f3 en la orilla mirando fijamente el horizonte como si tratara de descifrar su vida, cuando se dej\u00f3 llevar pensando que ya todo hab\u00eda terminado algo comenz\u00f3 a perturbar su momento algo no cuadraba en su viaje, comenz\u00f3 a o\u00edr un llanto insistente que le hizo volver a su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al abrir sus ojos su piel ya estaba p\u00e1lida y fr\u00eda, se sinti\u00f3 muy d\u00e9bil, la gran p\u00e9rdida de sangre le hizo sentir el pulso acelerado y en sus venas la presi\u00f3n muda. Sus \u00f3rganos casi no respond\u00edan, pero se incorpor\u00f3 haciendo un esfuerzo que obedec\u00eda a un impulso que ella misma desconoc\u00eda y vio que no se lo hab\u00eda imaginado, el llanto estaba dentro de una bolsa negra que no dejaba de agitarse, la abri\u00f3 y una diminuta mano le agarr\u00f3 un dedo con la fuerza de quien quiere vivir, todo lo que a ella le faltaba. Le descubri\u00f3 el rostro que estaba lleno de sangre seca ya de horas y que ahora se mezclaba con el oscuro l\u00edquido que sal\u00eda de las mu\u00f1ecas de Rosana y vio algo en sus ojos que no pod\u00eda explicar. No supo por qu\u00e9 pero abraz\u00f3 a aquella ni\u00f1a como si fuese suya, una contradictoria explosi\u00f3n de sentimientos la inund\u00f3 hasta sus fibras m\u00e1s ocultas y llor\u00f3 con ella. Un extra\u00f1o instinto de protecci\u00f3n hizo que la metiera bajo su h\u00famedo abrigo. Se levant\u00f3 tambale\u00e1ndose, restregando su abrigo por las fachadas de la calle del Carmen mientras trataba de mantener el equilibrio hasta volver a las ramblas en busca de ayuda. Detr\u00e1s de ella la sangre se dilu\u00eda con la lluvia, su cuerpo estaba al borde de un choque y en mitad del arbolado paseo se derrumb\u00f3. En el cruce de caminos de sus destinos, ambas salvaron la vida una a la otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por muy tr\u00e1gica que sea nuestra vida en ocasiones \u00e9sta nos da una segunda oportunidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Manuel Salcedo Galvez<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche alcanz\u00f3 la calle del Malnom, una de tantas oscura y decadente, aunque no ausente al romanticismo del El&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7270,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7269"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7269"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7269\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}