{"id":35195,"date":"2023-03-22T13:14:32","date_gmt":"2023-03-22T12:14:32","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=35195"},"modified":"2023-03-22T13:14:32","modified_gmt":"2023-03-22T12:14:32","slug":"melancolia-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=35195","title":{"rendered":"Melancol\u00eda de la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Donde hay melancol\u00eda, hay tierra sagrada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alg\u00fan d\u00eda la gente comprender\u00e1 lo que significa eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">OSCAR WILDE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La pasi\u00f3n por la esperanza hace a los hombres<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>m\u00e1s anchos en lugar de m\u00e1s estrechos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">ERNST BLOCH<\/p>\n\n\n\n<p>Hace ya a\u00f1os comentaba la pensadora <strong>Hannah Arendt<\/strong>, que la sociedad de consumo no sabe c\u00f3mo cuidar el mundo, su principal actitud, consumir, arruina todo lo que toca. El lema de estos d\u00edas es \u201ccomprar, vender, consumir\u201d, donde los descuentos y las ventas llenan los grandes espacios comerciales como una fiebre compulsiva, marcando ya el inicio de la campa\u00f1a de navidad o el fin de las rebajas de verano, no se sabe. Las empresas persiguen sus objetivos exclusivamente econ\u00f3micos, a expensas de los valores \u00e9ticos, sociales o ambientales. Estamos asistiendo a un momento de nuestra historia que todo ha perdido valor y sentido, vivimos en una sociedad del cansancio, donde grandes \u00e1reas de nuestra conciencia pierden el sentido de la existencia y de toda decisi\u00f3n, sumergi\u00e9ndose en una profunda melancol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en la \u201ccalle melancol\u00eda\u201d, un tiempo de incertidumbre, un tiempo de crisis, no solo econ\u00f3mica, estamos perdiendo la capacidad de comunicarnos y de establecer v\u00ednculos en la vida cotidiana. Se est\u00e1n agotando todas las utop\u00edas que nacieron en la modernidad, si el \u00e1ngel de <strong>W. Benjamin<\/strong> retroced\u00eda ante todas las cat\u00e1strofes, el nuestro retrocede por esa deshumanizaci\u00f3n que provoca la sociedad de consumo. Un \u00e1ngel que no transciende, que no sabe alzar el vuelo, no busca respuestas a lo que acontece en su existencia, no despliega su mirada atenta, no quedando resquicio para la libertad, solo para el consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>La melancol\u00eda es el <em>pathos<\/em> m\u00e1s antiguo que se tiene constancia, el m\u00e9dico griego Hip\u00f3crates de Cos, all\u00e1 por el siglo V a. de C., la denomin\u00f3 \u201cbilis negra\u201d (melankhol\u00eda). S\u00f3crates, como nos relata Plat\u00f3n, afirmaba que no era la tristeza lo que provocaba el canto de los cisnes en los \u00faltimos momentos de su vida, sino la melancol\u00eda. As\u00ed ese pathos, se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de sabidur\u00eda y de genialidad, de belleza, de ese momento de frontera que representa comprender el ideal pol\u00edtico, \u00e9tico o incluso religioso, que desemboca en una deuda permanente. Subrayando una forma privilegiada y no patol\u00f3gica de la melancol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Edad Media la melancol\u00eda adquiri\u00f3 una imagen muy negativa, la llamaban <em>aced\u00eda<\/em>, ya no ir\u00e1 acompa\u00f1ada de la genialidad y la profundidad de pensamiento, sino de la pereza y la indiferencia. Tendr\u00e1n que ser los m\u00edsticos espa\u00f1oles del Siglo de Oro, los que positivicen el sentimiento melanc\u00f3lico, hallando en ella la virtud cristiana, separ\u00e1ndola de otras melancol\u00edas est\u00e9riles. Van a subrayar una melancol\u00eda m\u00edstica, esa noche oscura del alma, \u00faltima morada habitada por Dios, como indicaba santa Teresa. El efecto de la melancol\u00eda puede ser cat\u00e1rtico cuando aparece en un estado de ataraxia (serenidad de esp\u00edritu), abriendo nuestra alma no solo al misterio, tambi\u00e9n a la belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>La melancol\u00eda se ha manifestado de muchas maneras a lo largo de la historia, pero siempre se ha nutrido de sentimientos de miedo, carencia y p\u00e9rdida.&nbsp; En la melancol\u00eda se lamenta lo que ha quedado atr\u00e1s y se pierde el sentido de la existencia, cubri\u00e9ndolo todo de un miedo irracional con sentimientos de impotencia e inseguridad. Vivimos una realidad que no sabemos a d\u00f3nde vamos y d\u00f3nde deber\u00edamos ir, a\u00f1orando un pasado que al menos sabemos c\u00f3mo era. La melancol\u00eda tiene, con la conciencia del transcurso del tiempo y del car\u00e1cter transitorio de la existencia, un sentido que nos hace mirar hacia atr\u00e1s y recordar lo que hemos perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>El ser humano vive inmerso en un di\u00e1logo continuo consigo mismo, con lo que nunca llegar\u00e1 a estar completo, siempre se encuentra en un desarrollo permanente. Para <strong>E. Bloch<\/strong>, el sentido de nuestra existencia se oculta en ese desarrollo permanente, nuestros anhelos de esperanza se nutren de un sentimiento melanc\u00f3lico de p\u00e9rdida o ausencia. Algo nos falta ya que nunca podemos desvelar el sentido profundo de nuestro ser, nunca llegaremos a encontrar el hogar en nosotros mismos, siempre estaremos en camino. Buscamos cobijo en el entretenimiento y en el consumo, adem\u00e1s fomentado por el mundo capitalista en el que habitamos, pero solo es una manera de huir de nuestra realidad como seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace ya unos a\u00f1os, <strong>Hannah Arendt<\/strong> nos dibuj\u00f3 la influencia de la sociedad de consumo en el ser humano en su famosa obra <em>La condici\u00f3n humana. <\/em>La sociedad de consumo, que predica una falsa libertad, sit\u00faa las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas a satisfacer los deseos, limitando el espacio humano a lo privado, al <em>oikos<\/em>, dando la espalda al espacio com\u00fan, lo que en la antig\u00fcedad se llamaba la <em>polis. <\/em>Esto hace que nos centremos en nosotros mismos, llenos de consumismo, solo intentamos satisfacer nuestros deseos, dejando de lado la relaci\u00f3n con otras personas. En el espacio com\u00fan, en la relaci\u00f3n con otros, es donde podemos transformar la melancol\u00eda en otras iniciativas, desarrollando las aptitudes m\u00e1s humanas, como son la creatividad y la solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El consumismo, fomentado por un capitalismo sin coraz\u00f3n, est\u00e1 convirtiendo a los seres humanos en formas abstractas, en un nodo virtual de una red de objetos de intercambio, producto de una m\u00e1quina aut\u00f3noma que todo lo transforma, totalmente rendidos a la l\u00f3gica de la producci\u00f3n (<strong>F. Broncano<\/strong>). Si no cuidamos del mundo y las personas, se entregar\u00e1n al consumo en la esfera privada, desaparecer\u00e1 la cultura com\u00fan y llegar\u00e1n esos \u201ctiempos oscuros\u201d de los que hablaba <strong>Bertolt Brecht. <\/strong>\u00bfO ya han llegado?<\/p>\n\n\n\n<p>Para salir del mundo del consumismo, debemos fomentar una melancol\u00eda positiva, una melancol\u00eda de la esperanza. Debemos aspirar a una sociedad que pueda desarrollar lo mejor del ser humano, ello solo ser\u00e1 posible con una buena educaci\u00f3n, un debate pol\u00edtico sereno, constructivo y proporcional, una cultura amplia y polifac\u00e9tica. En esta aspiraci\u00f3n, es necesario que los artistas, poetas y autores de teatro no creen obras para nuestro consumo, sino que nos permitan el desarrollo personal, esa melancol\u00eda positiva, que estimule el espacio com\u00fan y nos ayuden a relacionarnos unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Como seres humanos, no vivimos orientados exclusivamente a la muerte, sino a la esperanza y a la promesa de un nuevo comienzo. Esa doble orientaci\u00f3n encuentra resonancia en nuestra melancol\u00eda, en la que confluyen el temor por un final solitario y la alegr\u00eda de un nuevo comienzo compartido (<strong>Joke J. Hermsen<\/strong>). Esto solo ser\u00e1 posible cuando rompamos los muros que hemos levantado y ampliemos nuestro campo de visi\u00f3n para mostrar a los dem\u00e1s todo aquello que nos une. Debemos asumir nuestra responsabilidad, a sorprendernos en el momento justo, cultivar la serenidad, la capacidad para admirarse en el momento oportuno. La melancol\u00eda deber\u00e1 ser como una luz prendida en el coraz\u00f3n oscuro (<strong>H. Arendt)<\/strong>, que alumbre su brillo para superar la noche, y tras las sombras regresar a casa.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Juan Antonio Mateos P\u00e9rez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Donde hay melancol\u00eda, hay tierra sagrada. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alg\u00fan d\u00eda la gente comprender\u00e1 lo que significa eso. 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