{"id":34479,"date":"2023-01-11T13:30:02","date_gmt":"2023-01-11T12:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=34479"},"modified":"2023-01-11T13:30:02","modified_gmt":"2023-01-11T12:30:02","slug":"ejemplares-vivos-a-la-luz-de-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=34479","title":{"rendered":"EJEMPLARES VIVOS A LA LUZ DE LA LUNA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>de Josefina Martos Peregr\u00edn. Editorial Amarante. Una novela (con reflejos de ensayo) de 284 p\u00e1ginas, 38 cap\u00edtulos\/relatos repartidos en dos partes. En \u201cPunto cero. \u00a8Reflexiones y reflejos\u201d, la primera, que va de la p\u00e1gina 11 a la 153, hay 19 cap\u00edtulos. En la segunda parte, \u201cla cara oculta\u201d, que va de la p\u00e1gina 157 a la 153, otros 19. Una dedicatoria: \u201cPara Juan Manuel, el m\u00e1s feliz de mis espejos\u201d. Dos partes que funcionan como un espejo, a un lado Eva Petrovna y al otro su reflejo, Josefina. Comienza con una cita de Jean Cocteau: \u201cLos espejos son las puertas a trav\u00e9s de las cuales la muerte va y viene\u201d.&nbsp; Un libro que refleja un laberinto de palabras\/espejo por donde la autora entra y sale en \u201cuna proyecci\u00f3n del yo\u201d que se hace nosotros. La propia autora se refiere a este libro como un \u201ccaleidoscopio escrito\u201d. En cierta medida es tambi\u00e9n un viaje por el lenguaje y las lecturas. Dice la orientalista-espiritualista Alexandra David-N\u00e9el: \u201che ido al coraz\u00f3n de la espesura por senderos inveros\u00edmiles\u201d, y eso es lo que ha hecho Josefina Martos para escribir este libro. Convertirse en un conjunto de personajes femeninos que entran unos dentro de los otros como si fueran mu\u00f1ecas matrioscas con reflejos de novela coral. En mi modesta opini\u00f3n, a Josefina deber\u00edamos prestarle m\u00e1s atenci\u00f3n lectora, sabiendo que ella misma nos aconseja en la p\u00e1gina 160 c\u00f3mo debemos ser sus lectores: \u201csobra cualquier tipo de erudici\u00f3n, basta con leer y seguir el hilo de lo que ir\u00e9 contando\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asegura el poeta Jos\u00e9 Luis Morante que \u201cEl trabajo cr\u00edtico jam\u00e1s se sustenta en la gratitud ajena; ser\u00eda un ejercicio de frustraci\u00f3n perpetua. Es una labor de aprendizaje y enriquecimiento personal\u201d. Comparto la cita de cabo a rabo. El escritor barcelon\u00e9s&nbsp; Enrique Vila-Matas mantiene que \u201cla autoficci\u00f3n no existe; es una redundancia\u201d. \u201cA partir del Materialismo Filos\u00f3fico de Gustavo Bueno es posible construir una Teor\u00eda de la literatura de naturaleza racionalista, cient\u00edfica, cr\u00edtica y dial\u00e9ctica, cuyo fin es la&nbsp; interpretaci\u00f3n de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. La Teor\u00eda de la Literatura es el conocimiento cient\u00edfico de los materiales literarios. Y su fin es demostrar que la Literatura es inteligible\u201d \u2013mantiene el profesor de la Universidad de Vigo Jes\u00fas G. Maestro en su trabajo \u201cEl estatuto de la Teor\u00eda de la Literatura como ciencia de la Literatura ante la Teor\u00eda del Cierre Categorial\u201d. &nbsp;Y a\u00f1ade: \u201cPuedo admitir que la Teor\u00eda de la Literatura sea una ciencia \u2013minimalista\u2013 , al lado de ciencias \u2013maximalistas\u2013, como la Matem\u00e1tica o la F\u00edsica, sin duda, pero no puedo aceptar que se le niegue, sin m\u00e1s, un estatuto gnoseol\u00f3gico o cient\u00edfico, porque desde las poderosas exigencias que impone la Teor\u00eda del Cierre Categorial de Bueno s\u00ed es posible reconocer en la interpretaci\u00f3n de los materiales literarios un sistema conceptual definitorio, clasificatorio, demostrativo y mod\u00e9lico, capaz de construir, codificar y operar con t\u00e9rminos, relaciones, referentes y estructuras o esencias literarias objetivas, y, en consecuencia, de segregar, tambi\u00e9n rigurosamente, operaciones, fen\u00f3menos, autologismos, dialogismos e incluso normas\u201d. El cierre categorial de la literatura no se completa o est\u00e1 cerrado el proceso hasta que autor, obra, lector&nbsp; e int\u00e9rprete o transductor ejercen cada uno su labor ineludible, en una regresi\u00f3n y progresi\u00f3n permanentes, \u201cdonde los hechos nos conducen a las ideas y las ideas nos remiten de nuevo a los hechos\u2026 De este modo, interpretamos, es decir, intervenimos en la materia, con formas cada vez m\u00e1s sofisticadas, construidas a partir de los mismos materiales \u2013en este caso literarios\u2013 que estamos interpretando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEjemplares vivos a la luz de la luna me ha parecido una novela singular, tambi\u00e9n algo experimental en muchos aspectos, pues no sigue una trama lineal. Es un caleidoscopio de historias\u2026 El espejo como met\u00e1fora es el elemento que unifica y da entidad a todas ellas. Es un relato cargado de erudici\u00f3n, con una prosa cuidada, salpicada de im\u00e1genes po\u00e9ticas, llena de reflexiones filos\u00f3ficas\u201d \u2013escribe Carmen Hern\u00e1ndez Montalb\u00e1n en la revista Absolem.&nbsp; Miguel Arnas Coronado comenta en el peri\u00f3dico Ideal: \u201cCuando uno comienza la lectura de esta novela evoca la tendencia iniciada por Sebald de mezclar ensayo con ficci\u00f3n. Solo que aquello sobre lo que aqu\u00ed se ensaya es lo oculto, lo misterioso, lo irracional\u2026 esta novela no es de terror y ni mucho menos de g\u00e9nero. Es literatura de altos vuelos\u201d, \u201cya conoc\u00edamos la labor de Martos Peregr\u00edn como cuentista, verdaderamente encomiable, con una prosa rica y fluida. Aqu\u00ed nos sorprende con una obra original y que excita el pensamiento\u201d. Y C\u00e9sar Rodr\u00edguez de Sep\u00falveda dice que \u201ces una apasionante incursi\u00f3n en el inquietante mundo de los espejos. Desde su misma estructura, ya que todo el texto est\u00e1 construido sobre los centelleos que intercambian dos narradoras, espejo la una de la otra, reverberando las palabras de una en las de otra, y haciendo que nos cuestionemos la fiabilidad de ambas\u2026 En esta estructura duplicada y duplicante se inserta un racimo de historias\u201d. En la contraportada del libro leemos en la sinopsis que \u201creflexiones y reflejos nos alumbran en la indagaci\u00f3n de un misterio que fluct\u00faa entre la locura y lo imposible, mientras asistiremos a las aventuras vividas por personajes diversos, tan llamativos como cristales de colores, en una historia hecha de historias que combina la fatalidad de los espejos rotos con la azarosa belleza de las flores de caleidoscopio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Josefina Martos Peregr\u00edn, cuyos \u201csue\u00f1os a veces transcurren con subt\u00edtulos\u201d, en una entrevista concedida a Javier Gilabert para Secreto Olivo confiesa que \u201ccon cada libro sufro, r\u00edo, me desespero, viajo, indago, disfruto\u201d. Y con este \u201csent\u00ed una acuciante necesidad de reflexionar sobre conceptos \u00edntimamente unidos al espejo: la verdad, la apariencia, la identidad, el doble, el misterio, la posibilidad de otras dimensiones, la m\u00e1scara, la locura\u201d. Ejemplares vivos a la luz de la luna \u201cmuestra diferencias notables con obras anteriores; en concreto, una mayor extensi\u00f3n, la hibridaci\u00f3n de g\u00e9neros (narrativa, ensayo, l\u00edrica, autoficci\u00f3n\u201d y el papel decisivo de elementos metaliterarios\u201d. Dice la orientalista-espiritualista Alexandra David-N\u00e9el: \u201che ido al coraz\u00f3n de la espesura por senderos inveros\u00edmiles\u201d, y eso es lo que ha hecho Josefina Martos para escribir el viaje inici\u00e1tico de este libro. Pero por mucho que digamos la autora aconseja en la p\u00e1gina 160 que \u201csobra cualquier tipo de erudici\u00f3n, basta con leer y seguir el hilo de lo que ir\u00e9 contando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La autora, como una gestora de log\u00edstica inversa, hace una recogida selectiva de residuos o de \u201cproductos vividos\u201d y aprovecha todos los materiales a su alcance para reutilizarlos, reciclarlos, redise\u00f1arlos, para desmontarlos y volverlos a montar con nuevos embalajes a modo de una sala de despiece o de espejos. El libro es un acto de transmutaci\u00f3n constante, de prestidigitaci\u00f3n y ventriloqu\u00eda. Tambi\u00e9n tiene algo de psicofon\u00eda. Un narrador omnisciente nos acompa\u00f1a desde el principio, aunque tambi\u00e9n evoluciona, a veces de una forma autodieg\u00e9tica, homodieg\u00e9tica o heterodieg\u00e9tica. Como no pod\u00eda ser de otra forma tambi\u00e9n atisbas en ella reflejos de una novela coral, donde los personajes de las historias secundarias tambi\u00e9n act\u00faan como narradores, y cuyo objetivo primordial es jugar con el lector formando un gran sal\u00f3n de espejos y de reflejos. En ning\u00fan momento se pierde el ritmo. El argumento presenta la acci\u00f3n con relatos intercalados, documentos adjuntos, testimonios, viajes, diario\u2026 Una dedicatoria abre el primer reflejo: \u201cPara Juan Manuel, el m\u00e1s feliz de mis espejos\u201d. Comienza con una cita de Jean Cocteau: \u201cLos espejos son las puertas a trav\u00e9s de las cuales la muerte va y viene\u201d. En \u201cPunto cero. \u00a8Reflexiones y reflejos\u201d, la primera parte, que va de la p\u00e1gina 11 a la 153, hay 19 cap\u00edtulos. En la segunda, \u201cla cara oculta\u201d, que va de la p\u00e1gina 157 a la 153, otros 19. Dos partes que funcionan como un espejo, a un lado Eva Petrovna y al otro su reflejo, Josefina. En la primera parte habla \u201cEva Petrovna, periodista y parasic\u00f3loga\u201d, pero en la segunda \u201cla cara oculta\u201d, habla \u201csu albacea literaria, su compa\u00f1era invisible, la otra\u201d. Y en el cap\u00edtulo \u201cNo soy la misma\u201d la autora se nombra a s\u00ed misma: \u201cYo me llamo Josefina Martos, coautora de esta novela caleidosc\u00f3pica, un volumen de magias, una especie de grimorio que recoge f\u00f3rmulas y ritos, procesos de cocci\u00f3n en marmita lenta y recolecci\u00f3n de ejemplares vivos a la luz de la luna\u201d. Lo que nos manifiesta, una vez m\u00e1s, el esp\u00edritu juguet\u00f3n de la escritora y la voluntad de hacer c\u00f3mplices de sus \u201candanzas literarias\u201d a los lectores. En la segunda parte nos previene de que \u201caparecer\u00e1n dos magas\u201d: Alexandra David N\u00e9el y Helena Petrovna: \u201cme relaciono con ellas a trav\u00e9s de sus escritos, para m\u00ed la mejor forma de relaci\u00f3n\u201d \u2013advierte. Dos m\u00e9diums narradoras, pero un solo libro, una novela con destellos de ensayo. Adem\u00e1s la autora intenta tambi\u00e9n explicarnos su modus operandi como narradora a trav\u00e9s de un \u201cm\u00e9todo holmesiano\u201d. El libro, en especial la parte final, presentada como un diario, nos introduce en la liturgia de la muerte como un camino y v\u00eda de revelaci\u00f3n. \u00bfPodr\u00eda entenderse como otro paralelismo\/reflejo m\u00e1s, un \u201centierro celestial\u201d en el que la autora\/rogyapa ofrece su cuerpo literario a los buitres\/lectores\/int\u00e9rpretes en un fest\u00edn tibetano y budista? (p\u00e1gina 264) En cualquier caso la novela es un tributo a la escritura y a los viajes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Palabras c\u00f3ncavas y a la vez convexas consiguen crear una atm\u00f3sfera\/espejismo envolvente que llevan y traen al lector en volandas del misterio. Sorprende la magia de los nombres y de las menciones, colocados ah\u00ed a caso hecho, como si fueran agujeros de gusano. Aparecen en el texto muchos nombres que act\u00faan como espejos intertextuales: Valle Incl\u00e1n, Indiana Jones, Apolonio de Tiana, Alberto Magno, Madama Blavatsky, los hermanos Grimm, Plauto, el Fantasma de la \u00d3pera, Narciso, la ninfa Lir\u00edope, Tiresias, Frankenstein, Moby Dick, Dr\u00e1cula, B\u00e9cquer, Poe, Lovecraft, \u201cMarcelino, pan y vino\u201d, Max Estrella, Alejandro Sawa, Mr. Hyde, Orson Welles, Rita Hayworth, Rodolfo Valentino, Almanzor, Francesca Woodman, Peter Pan y su \u201clegi\u00f3n de fantasmas p\u00e1rvulos\u201d, Goya, Shakespeare, Diego Fint, Cristo, San Pablo, Corintios, Agust\u00edn de Hipona, Iker Jim\u00e9nez, Rilke, Dylan Thomas, Miguel \u00c1ngel, Cervantes, Don Quijote, Sancho Panza, Ana Frank, Los Beatles, Rodin, Pers\u00e9fone, Alexandra David N\u00e9el, Kaspar Hauser, Hitchcock, Ingmar Bergman, Edith Piaf\u2026 Pero el texto, como si fuera una galer\u00eda de los espejos, tambi\u00e9n est\u00e1 lleno de lugares a los que nos teletransporta: Callej\u00f3n del Gato, Madrid, C\u00f3rdoba, Nunca Jam\u00e1s, Cuesta Moyano, Ikea, Hades, Laguna Estigia, H\u00e9lade, Roma, Medina Azahara, mezquita, Elche, sumeria, Egipto, Espa\u00f1a, Inglaterra, Praga, Grecia, India, Rabat, Montevideo, T\u00edbet, Versalles\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El texto, adem\u00e1s, est\u00e1 salpimentado con una retah\u00edla de aforismos que pueden dejarte un rato congelado en tu propio pensamiento: \u201cNo existe objeto ni saber que el g\u00e9nero humano utilice del todo bien, porque nada puede ir bien mientras nuestra curiosidad sea mayor que nuestro respeto\u201d (p. 35). Otras con gran sentido del humor y fina iron\u00eda: \u201cL\u00e1stima no entender lo que dicen las moscas en su zumbido, cu\u00e1ntas citas de moscas fil\u00f3sofas, tan cultas y bien voladas, nos perdemos\u201d (p. 42). \u201cMientras estamos vivos nos vemos inmersos en la vanidad del ser, en la nada multiforme y no podemos evitar el ensue\u00f1o, ya penoso, ya feliz, pero siempre enga\u00f1oso y transitorio\u201d (p. 52). O \u201cen un espejo siempre hay m\u00e1s de lo que vemos\u201d (p. 28).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En el libro se mezclan personajes y autores en un encuentro espectral digno del mejor espejo literario. En \u00e9l tambi\u00e9n viaja un canon\/equipaje, el que la autora\/lectora ha elegido para esta novela\/viaje. Porque lo que nos propone Josefina, una gran viajera, no es otra cosa que un viaje, un viaje espectral a trav\u00e9s de la palabra y las ideas. La autora, con un ojo cr\u00edtico de Gran Hermano que todo lo ve, va desmenuzando una \u201crealidad especular\u201d que es intemporal, por lo que tiene de visionaria. La narradora omnisciente, como si fuera una vidente, nos gu\u00eda y nos lleva de la mano por la novela a trav\u00e9s de su fina iron\u00eda y el suspense. Nos aguardan distintas historias dentro de la historia, como mu\u00f1ecas matrioscas que encajan unas dentro de las otras. Como Espejo hambriento, que da fe de que toda realidad es un reflejo fragmentado de espejos rotos, igual de fragmentado que nos presenta el argumento de esta novela, que bien podr\u00eda funcionar como un libro de relatos. O la del espejo veneciano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si toda lectura es un punto de encuentro, este libro resulta que es una calle o una plaza en la que puedes sentarte a ver pasar la muchedumbre y a ti mismo entre ellos, en un juego de espejos mutantes. Varias preguntas te surgen conforme vas adentr\u00e1ndote en su espesura: \u00bfhasta d\u00f3nde autora y protagonista coinciden y divergen (Eva Petrovna y Josefina)?, \u00bfhasta d\u00f3nde se solapan \u201cidentidad y m\u00e1scara\u201d? La palabra\/concepto espejo (aderezado con toques filos\u00f3ficos, hist\u00f3ricos, teos\u00f3ficos, literarios\u2026) es el hilo de Ariadna que la autora ha elegido para dar sentido al conjunto, pero tambi\u00e9n para hilvanar el argumento antes de coser cada cap\u00edtulo con el t\u00edtulo final, que suena en cierta medida a aquellos grimorios antiguos o bestiarios de la Edad Media.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La autora\/protagonista escribe desde el principio pensando en el lector, al que lo introduce en el texto de una manera \u201cespectral\u201d, como un espejo m\u00e1s, y as\u00ed podemos leer en la p\u00e1gina 43: \u201cVaya, me doy cuenta de que acudo al lector en apelaci\u00f3n expresa, \u00bfun truco para involucrarte a ti que lees mis peripecias? \u00bfExistes? \u00bfDi\u00e1logo con un lector inexistente en la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda exista?&#8230;\u201d. A la autora le gusta jugar, establecer una especie de yincana en la que el lector se sienta protagonista de su propio juego. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente el cine, como otro espejo m\u00e1s. As\u00ed hace referencia a \u201cLa dama de Shangai\u201d, \u201cMarcelino, pan y vino\u201d, \u201cJhony Guitar\u201d, \u201cPlaneta Prohibido\u201d, \u201cComo en un espejo\u201d. \u201cEl cine, en s\u00ed, es un espejo: refleja la sociedad, sus pesadillas y deseos, su visi\u00f3n de la vida e invenci\u00f3n de la Historia\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 50. Dios y las religiones act\u00faan como otros espejos m\u00e1s: \u201cesa met\u00e1fora que hinduismo y budismo llaman Maya, la Ilusi\u00f3n\u201d (p. 52). Una carrera de relevos parecen los distintos espejos. En sus renglones percibimos los rastros de las constelaciones familiares y de Freud: Refiri\u00e9ndose a Hixam relata en la p\u00e1gina 66 que \u201cy r\u00ede como lo que es, un ni\u00f1o perverso a cualquier edad, enfermo de inmadurez cr\u00f3nica, caprichos insaciables, conciencia culpable y terror infantil. As\u00ed lo percibo en mi visi\u00f3n: as\u00ed lo han hecho su propia madre y Almanzor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un viaje interior, pero tambi\u00e9n un retrato social o un retrato de \u00e9poca, donde toca distintos temas: la maternidad, la muerte, el viaje, el tiempo\u2026 Pero tambi\u00e9n es un viaje metaliterario y metapo\u00e9tico: \u201cFrecuento a Borges y me crie con cuentos de todas clases\u201d \u2013confiesa en la pag 58, o, \u201clos poemas pueden actuar como palabras m\u00e1gicas, y probablemente lo son, pero tal vez no bastan, tal vez deber\u00eda\u2026\u201d \u2013expone en la p\u00e1gina 157. La autora tambi\u00e9n ejerce la cr\u00edtica literaria: \u201cnunca han visto a Alicia. Yo s\u00e9 por qu\u00e9, porque Lewis Carroll era un farsante, un adulto que no sab\u00eda nada de la infancia y se limitaba a utilizarla\u201d \u2013comenta en la p\u00e1gina 151. O cuando habla de Peter Pan en las p\u00e1ginas 70 y siguientes o en la 168 y siguientes, plante\u00e1ndonos un ensayo. \u201cMilton, en El para\u00edso perdido transforma la religi\u00f3n en poes\u00eda y la poes\u00eda en religi\u00f3n; con esta metamorfosis salvaguarda la libertad\u201d \u2013exhorta en la p\u00e1gina 229.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando leemos y comprobamos la habilidad que tiene Josefina para nombrar y personificar, comprendemos que adem\u00e1s de narradora, es tambi\u00e9n una gran poeta con sentido del humor. \u201cCipr\u00e9s Insomne\u201d, \u201ca\u00f1o del Algarrobo que Nunca Llora\u201d, \u201cCasta\u00f1o Incomprendido\u201d, \u201cManzano Dormil\u00f3n\u201d, \u201cMagnolio que Huy\u00f3 del Parque\u201d\u2026 Lo que nos demuestra el esp\u00edritu juguet\u00f3n de la narradora que act\u00faa muchas veces como esos martinicos traviesos y bromistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El paralelismo con su \u201cefecto espejo\u201d, entre otros muchos que los hay, es para m\u00ed el gran recurso de esta novela, \u201cde esta relaci\u00f3n literaria y vital\u201d \u2013apunta en la p\u00e1gina 172. Se establecen paralelismos entre Eva Petrovna y Josefina (con su relaci\u00f3n epistolar, o de alter ego), entre Josefina y Peter Pan, el Nunca Jam\u00e1s y el Hades, Homero y Virgilio, Novela o conjunto de cuentos, filosof\u00eda teosof\u00eda y religi\u00f3n, realidad y ficci\u00f3n, texto y vida, entre pasado y presente, entre imaginaci\u00f3n y biograf\u00eda, entre la vida y la muerte, entre lo humano y lo divino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta novela en exceso compleja y, para colmo, semiajena\u201d \u2013como la define&nbsp; la propia autora en la p\u00e1gina 177, tiene algo de mirada atr\u00e1s, tambi\u00e9n de unas memorias sui generis. Eva-Josefina nos advierte del juego: \u201clo que para m\u00ed es literatura, para ella es biograf\u00eda\u201d. La autora, con un fino sentido del humor, seduce y desarma al lector. Basta con asomarse a su alegato exhortaci\u00f3n contra el demonio de la grasa y el colesterol para comprobarlo (p\u00e1ginas 122 y siguientes, 188) \u201cParafraseando la reina de Blancanieves, le pregunto al espejo mientras me peino: &lt; espejito, espejito, di la verdad por favor, \u00bfhay alguien m\u00e1s tonta que yo?&gt; Gracias a Dios no contesta\u201d \u2013podemos leer en la p\u00e1gina 223. Porque como dice la autora en una entrevista: \u201cel sentido del humor y la iron\u00eda aligeran y liberan el peso del drama\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras anzuelo que la autora va esparciendo por el texto con un gran poder de imantaci\u00f3n nos van seduciendo hasta dejarnos postrados ante su escritura de altos vuelos. \u201cReconociendo mi car\u00e1cter de tiquismiquis con las palabras, caprichosa con la sintaxis y mani\u00e1tica de la concisi\u00f3n y la sintaxis\u201d \u2013confiesa metaliterariamente la autora en la p\u00e1gina 167. As\u00ed: \u201creflexi\u00f3n-espejo, especular, caleidoscopio, estanque o balsa de mercurio, espejo l\u00edquido, fuente de azogue\u2026\u201d invitan al trance. La lectura permite que uno se mueva como en una especie de plano astral \u201cde manera que cada lector pueda creerse descubridor del secreto\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 93.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 es la escritura sino un espejo que no siempre refleja a quien escribe o a quien lee, sino a todo el mundo. Es importante cazar a lazo estos \u201cEjemplares vivos a la luz de la luna\u201d, porque \u201cnecesitamos la magia\u201d de una escritora como Josefina que consigue con sus renglones hacer una metempsicosis literaria de observaciones, vivencias y reflexiones. Parafraseando una cita del propio libro podr\u00edamos decir que es una novela que \u201cme entretiene, me fascinan sus aventuras, sus viajes por el mundo material y el mental\u201d. Y es que de alguna manera, la literatura para Josefina ha sido un plan de huida: \u201cla necesidad de huir para poder vivir\u201d \u2013leemos en la p\u00e1gina 172. Es un libro lleno de gui\u00f1os, de nombres, de juegos, de magia, de espejos\u2026 Josefina da muestras sobradas de ser una excelente retratista. Si todo el libro puede leerse como un gran retrato de \u00e9poca, lleno de descripciones,&nbsp; p\u00e1gina a p\u00e1gina se van alternando la prosopograf\u00eda y la etopeya hasta conseguir una especie de museo de lentes y espejos, un \u00e1lbum casi fotogr\u00e1fico de \u201cEjemplares vivos a la luz de la luna\u201d. Un lugar m\u00e1gico a caballo entre el grimorio y el bestiario. Es un libro para disfrutar de lo lindo, id\u00f3neo para releer, porque con cada nueva lectura el idioma de sus espejos\/espejismos puede ser otro distinto. Y cuidado con los destellos\/reflejos que tambi\u00e9n encandilan. Y sin desmerecer a nadie, Josefina no es una autora que trata temas por encargo, escribe lo que quiere sin pensar en los premios o en los reconocimientos, pero podr\u00eda publicar en cualquier editorial por m\u00e9rito propio. Es mi opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Opiniones de un lector<\/p>\n\n\n\n<p>Custodio Tejada<\/p>\n\n\n\n<p>17 de diciembre de 2022<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/custodiotejada.blogspot.com\/\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de Josefina Martos Peregr\u00edn. Editorial Amarante. 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