{"id":33908,"date":"2022-11-29T09:49:07","date_gmt":"2022-11-29T08:49:07","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=33908"},"modified":"2022-11-29T09:49:07","modified_gmt":"2022-11-29T08:49:07","slug":"el-ansia-de-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=33908","title":{"rendered":"EL ANSIA DE PODER"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Maria Vives Gomila<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Institut Menorqu\u00ed d\u2019Estudis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El hombre se mueve preferentemente por la sed de poder, por la necesidad de dominio y dominio sobre el otro. Sentir que se ha alcanzado el nivel m\u00e1s elevado de un estatus, como me dec\u00eda el jefe de la administraci\u00f3n de una Universidad, hace a\u00f1os -no puedo llegar m\u00e1s alto- son palabras que ya me llamaron la atenci\u00f3n en &nbsp;la d\u00e9cada de los 70, en la que no era corriente, ni tampoco ahora, escuchar estas expresiones para mostrar el grado de satisfacci\u00f3n de quien sent\u00eda haber alcanzado la cima de la administraci\u00f3n del Estado. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una clase de Filosof\u00eda de un curso de sexto de bachillerato -deber\u00edamos tener entre quince y diecis\u00e9is a\u00f1os-, el profesor pidi\u00f3 <em>\u201ccu\u00e1l, cre\u00edamos, era la mayor lucha que sosten\u00eda el hombre en la vida, la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n por la que era capaz de luchar\u201d.<\/em> Se expusieron diferentes opiniones: la riqueza, la felicidad personal, el bienestar, la seguridad, tener una familia, amar y ser amado\u2026 hasta que una alumna, t\u00edmidamente, dijo: <em>&#8220;El hombre compite por el poder.<\/em> <em>El mayor af\u00e1n del hombre es el ansia de poder, el af\u00e1n de dominio sobre los dem\u00e1s\u201d.<\/em> Todas fuimos comprobando que \u00e9sta era la actitud predominante en cualquier \u00e1mbito de la sociedad, deseo que desgraciadamente sigue en plena vigencia a nivel social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, religioso y en cualquier estamento conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si nos pregunt\u00e1ramos por la procedencia de esta necesidad de sumisi\u00f3n o de dominio, sea de palabra o mediante la acci\u00f3n, podr\u00edamos pensar en el origen de dos actitudes extremas, la pasividad y la agresividad con todas sus manifestaciones y consecuencias. Ser pasivo, tener un hijo perfecto, sumiso a las \u00f3rdenes de una madre o de un padre, que seguramente satisface su orgullo -\u201ces tan bueno\/a, es un encanto, no tienes que decirle nada, hace lo que le pides\u201d-, no siempre constituye una buena se\u00f1al, ni representa una evoluci\u00f3n saludable. A veces, este ni\u00f1o tan perfecto suele obedecer y no desarrollar su capacidad de pensar; no sabe hacerlo por s\u00ed mismo porque ha crecido unido a alguien que piensa por \u00e9l. Se ha acostumbrado a hacer las cosas de tal modo que no puede tener una actitud cr\u00edtica, porque quien piensa por \u00e9l es otra persona, a la que seguramente admira &nbsp;y de la que espera recibir toda la estimaci\u00f3n y energ\u00eda posibles. Estamos hablando del nacimiento de los buenos seguidores, que har\u00e1n lo que digan los dem\u00e1s. Al aprender s\u00f3lo a obedecer han puesto su capacidad de pensar en la mente de otra persona, a la que necesitan para tomar sus decisiones y de la que, sin duda, dependen.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una posible fantas\u00eda del ni\u00f1o, del adolescente, incluso del adulto pasivo, y que ha aprendido a actuarla desde ni\u00f1o &#8211; ser\u00eda: \u201csi hago lo que me dicen mam\u00e1, pap\u00e1 o los amigos, ellos me querr\u00e1n o me valorar\u00e1n y reconocer\u00e1n\u201d, m\u00e1s a\u00fan si hay hermanos y el hijo\/a tiene que recuperar un espacio, todav\u00eda no logrado. Esta actitud suele estar reforzada, especialmente si su experiencia le ha permitido asegurar ese punto de vista; actitud que incrementar\u00eda la fantas\u00eda inicial de sumisi\u00f3n a las \u00f3rdenes de otra persona y que puede acabar siendo su se\u00f1al de identidad: la de someterse a la voluntad de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto no significa que el beb\u00e9, a partir del nacimiento, no dependa por completo de su madre o cuidador, especialmente durante los dos primeros a\u00f1os de vida hasta que haya aprendido a andar, hablar, controlar el esf\u00ednter, responder al afecto, etc. aprendiendo los h\u00e1bitos convenientes para llegar a ser independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El beb\u00e9 pasa de una dependencia inicial completa de la madre o cuidador hasta iniciar paulatinamente el camino de la independencia en todas las l\u00edneas evolutivas, de las que hablaba A. Freud en su momento: <em>\u201cdel amamantamiento al destete y a la alimentaci\u00f3n racional; de la incontinencia al control de esf\u00ednteres; de la irresponsabilidad hasta responsabilizarse del cuidado de su cuerpo; del egocentrismo al compa\u00f1erismo, etc.\u201d.<\/em> Es preferible que haya una coincidencia entre todas las l\u00edneas del desarrollo infantil, aunque no siempre es as\u00ed, ya que pueden observarse disarmon\u00edas evolutivas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p>En el otro extremo tenemos la actitud agresiva, a veces acompa\u00f1ada por la competitividad frente al otro. El enfado, la rabieta surgen cuando el adulto cercano no le da al ni\u00f1o todo lo que quiere y de forma inmediata. Podr\u00edamos hablar de no saber adaptarse a la realidad o de la falta de l\u00edmites por parte del adulto. La ra\u00edz estar\u00eda vinculada a las primeras relaciones que establece el beb\u00e9 con su madre. De este modo, el ni\u00f1o crece con el af\u00e1n de dominar y competir por todo. Tiene que sobresalir y demostrar qui\u00e9n tiene el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando el beb\u00e9 capta que la madre percibe y recoge las sensaciones m\u00e1s angustiantes que experimenta y se las devuelve con su atenci\u00f3n, con sus palabras, a las que acompa\u00f1a del contacto corporal y emocional \u2013seg\u00fan J. Corominas y Ll. Viloca-, <em>\u201cse establece un v\u00ednculo emocional seguro entre este beb\u00e9 y su madre, que le fortalecer\u00e1 ante la frustraci\u00f3n facilit\u00e1ndole el proceso de simbolizaci\u00f3n y de pensamiento\u201d<\/em>. Esta integraci\u00f3n de sensaciones y vivencias emocionales permiten la formaci\u00f3n del Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para que las sensaciones puedan convertirse en conceptos, en datos para ser pensados y vividos, es necesario -sostiene A. Grimalt-<em> \u201cque el ni\u00f1o haya encontrado eco en el espacio mental de su madre y esta experiencia emocional haya podido ser introyectada y representada\u201d.<\/em> Betty Joseph (Universidad de Birmingham) explica la necesidad de dominio sobre el otro al describir las siguientes caracter\u00edsticas, recogidas por J. Coderch: <em>\u201cIncapacidad para tolerar cualquier tipo de frustraci\u00f3n, de la que se defiende evitando la ansiedad y el conflicto interno. Una actitud extremadamente exigente, controladora y envidiosa hacia los dem\u00e1s\u201d.<\/em> La voracidad conduce a vaciar al otro y la envidia destruye lo bueno y lo vac\u00eda de nuevo utilizando defensas propias de la organizaci\u00f3n narcisista evitando as\u00ed los sentimientos depresivos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es bien conocido por los profesionales que la organizaci\u00f3n narcisista de la personalidad da lugar a caracter\u00edsticas del comportamiento psicop\u00e1tico: <em>\u201cDesprecio del otro, que puede vaciar de todo lo bueno que posee para luego abandonarlo; ausencia de sentimientos de culpa por haberlo abandonado y ausencia de relaciones basadas en el cari\u00f1o, en el amor\u201d. <\/em>Caracter\u00edsticas que est\u00e1n en la base de quien tiene desmedidas ansias de poder. Estos y otros aspectos podemos observarlos tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n de pareja viendo el tipo de v\u00ednculo de dominio o de sumisi\u00f3n que pueden conducir a los extremos que todos conocemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Podemos deducir f\u00e1cilmente la importancia que tienen las primeras relaciones del beb\u00e9 con las figuras parentales, para crecer en modelos consistentes que favorezcan el proceso de identificaci\u00f3n, identidad y respeto hacia el otro. Sin embargo, y a\u00fan con las mejores condiciones relacionales, el ni\u00f1o podr\u00eda rechazarlas y no responder al cari\u00f1o y dedicaci\u00f3n del entorno. Las caracter\u00edsticas de personalidad tambi\u00e9n tienen su peso en el proceso evolutivo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Coromines, J. et alt. (2008). Procesos mentales primarios. Barcelona: Grupo del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Coderch, J. (2010). Psiquiatria Din\u00e1mica. Barcelona: Herder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Vives Gomila Institut Menorqu\u00ed d\u2019Estudis El hombre se mueve preferentemente por la sed de poder, por la necesidad de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":21818,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21,30],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33908"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33908\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}