{"id":33693,"date":"2022-10-31T18:45:44","date_gmt":"2022-10-31T17:45:44","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=33693"},"modified":"2022-10-31T18:45:44","modified_gmt":"2022-10-31T17:45:44","slug":"conocete-a-ti-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=33693","title":{"rendered":"Con\u00f3cete a ti mismo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-3 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Mar\u00eda-vives-1024x593.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21818\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p>Maria Vives Gomila<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Una visita a Delfos y al templo de Apolo permite leer la famosa inscripci\u00f3n: \u03b3\u03bd\u03c9\u03b8\u03b9 \u03c3\u03b5\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd, <em>Con\u00f3cete,<\/em> frase atribuida a los siete sabios de Grecia, entre ellos S\u00f3crates. \u00c9sta es una de las competencias que psic\u00f3logos de las Universidades de New Hampshire y Yale consideran importante, junto con la inteligencia interpersonal e intrapersonal de Gardner para llegar al conocimiento de las propias emociones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conocer los sentimientos, cuando se detecta su presencia, constituye la base de la inteligencia emocional, conocimiento necesario para comprenderse a s\u00ed mismo. Todos coincidimos en que cuando se comprenden las emociones se puede orientar mejor la vida, descubrir cu\u00e1les son nuestros deseos y poder realizarlos. Tener conciencia de s\u00ed mismo es una habilidad b\u00e1sica para examinar los sentimientos en el momento en que surgen, aunque esto no sea ni f\u00e1cil ni frecuente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cuerpo es el primero que detecta las sensaciones de calor, fr\u00edo y tantas otras, que pueden convertirse en sentimientos, como estar relajado, sentirse nervioso, orgulloso o decepcionado; mejor a\u00fan si podemos ser conscientes de su presencia. Que los sentimientos puedan llegar a la mente, entender lo que nos ocurre y conocer lo que sentimos ya es, de por s\u00ed, una obra de arte. Cuando la persona carece de esta habilidad, tendr\u00e1 que batallar con las tensiones desagradables que no hayan podido entenderse, mientras que quienes tienen la capacidad de mentalizar lo que sienten, pueden ser capaces de superar mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente los reveses que experimentan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuentan que un guerrero samur\u00e1i desafi\u00f3 a un anciano maestro zen para que le explicara los conceptos de cielo e infierno. El sabio le respondi\u00f3 que no pod\u00eda desperdiciar el tiempo con sus tonter\u00edas. El samur\u00e1i, herido en su honor y enfurecido, desenvain\u00f3 la espada y le dijo que su impertinencia le costar\u00eda la vida. -Esto es el infierno-, le contest\u00f3 el anciano. El samur\u00e1i, conmovido por la exactitud de las palabras del maestro sobre su comportamiento, viendo la realidad, envain\u00f3 la espada y agradecido se puso de rodillas y le dijo: -perd\u00f3name-. El maestro le respondi\u00f3: -Esto es el cielo-.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Darse cuenta de lo que ha sucedido, en este caso gracias a la intervenci\u00f3n del sabio, que le permite cambiar de actitud, explica la diferencia entre quedar atrapado por un sentimiento (la ira) y ver hacia d\u00f3nde le puede conducir su c\u00f3lera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ense\u00f1anza de S\u00f3crates \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d, descubrir los propios sentimientos en el momento en que aparecen, constituye la base de este tipo de inteligencia. A veces, es tan evidente que nos enteramos al instante. Sin embargo, no es f\u00e1cil ser conscientes de lo que sentimos y poder entender, en un momento, cu\u00e1l es el sentimiento que nos hace reaccionar impulsivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La observaci\u00f3n de uno mismo permite conocer los sentimientos apasionados o turbulentos y poderlos ver con nitidez. No obstante, adem\u00e1s de conocer las propias emociones, tenemos la posibilidad de controlarlas, pese a las dificultades que podamos encontrar en el camino. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La capacidad de demorar la gratificaci\u00f3n y aplazar los impulsos, que pueden conducirnos a realizar acciones descontroladas, es b\u00e1sica para obtener los resultados deseados. Esto hace que podamos ser m\u00e1s eficaces y productivos. Por otra parte, saber reconocer las capacidades de los dem\u00e1s tambi\u00e9n es importante para relacionarnos adecuadamente y sintonizar con las se\u00f1ales que nos hacen llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La empat\u00eda es una capacidad necesaria para poder relacionarnos de forma gratificante y captar lo que necesitan las otras personas. Capacidad muy conveniente para profesionales de la salud, la educaci\u00f3n, pol\u00edticos y todos aqu\u00e9llos que frecuentemente est\u00e1n en contacto con las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El arte de la relaci\u00f3n interpersonal se basa en la habilidad de saber relacionarse adecuadamente con las emociones de los dem\u00e1s. Hay personas que tienen la capacidad de conocer y conducir su ansiedad, pero son incapaces de saber tranquilizar los estados emocionales de las otras personas, cualidad necesaria para poder convivir con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Considerar todo este conocimiento (conocerse, saber motivarse, reconocer las capacidades y emociones de otros) y parafraseando a John Mayer, podr\u00edamos considerar tres categor\u00edas de personas: aquellas que son conscientes de s\u00ed mismas, las que pueden quedar atrapadas por sus emociones y las personas que aceptan resignadas las distintas situaciones emocionales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las personas conscientes de s\u00ed mismas, que experimentan sus estados de \u00e1nimo, tienen una vida emocional m\u00e1s desarrollada. Son personas psicol\u00f3gicamente sanas, que tienen una visi\u00f3n real y positiva de la vida y cuando caen en un estado de \u00e1nimo negativo, no dan demasiadas vueltas y se recuperan f\u00e1cilmente. Su capacidad de atenci\u00f3n favorece el conocimiento y dominio de sus emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las personas atrapadas por sus sentimientos suelen sentirse desbordadas e incapaces de salir de esta influencia. Pueden ser esclavas de sus estados de \u00e1nimo. No son muy conscientes de lo que sienten y, en consecuencia, no pueden controlar ni cambiar los estados de su vida afectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por \u00faltimo, las personas que aceptan resignadas sus emociones suelen percibir con claridad lo que est\u00e1n sintiendo y aceptar pasivamente y con buen humor sus estados de \u00e1nimo. No suelen cambiarlos, incluso pueden aceptar con indiferencia sus emociones negativas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No se trata de evitar los sentimientos angustiosos, sino que no pasen desapercibidos y acaben desplazando los estados de \u00e1nimo m\u00e1s positivos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestras decisiones est\u00e1n vinculadas a lo que sentimos. Primero, experimentamos sensaciones, pero, para que seamos conscientes de ellas, deber\u00edan poder convertirse en sentimientos y que una vez mentalizados puedan llegar al cerebro pensante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las emociones son impulsos que nos llevan a actuar y nos mueven &nbsp;hacia algo. Por eso, en toda emoci\u00f3n hay un movimiento que conduce a la acci\u00f3n. Un ejemplo podemos observarlo en la actitud y reacci\u00f3n de los habitantes de la parte metropolitana de Lima, la zona m\u00e1s costera de Per\u00fa cuando sent\u00edan un fuerte movimiento. Si esta actividad les indicaba la proximidad de un terremoto, bajaban corriendo a la calle sin pens\u00e1rselo. En este caso, el fuerte ruido y el p\u00e1nico que segu\u00eda les llevaba a actuar de forma inmediata sin que esta orden pasara por el cerebro pensante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De este modo, podr\u00edamos hablar de dos mentes: la mente emocional y la mente racional, con interacci\u00f3n mutua, aunque independientes una de la otra. Sin embargo, la mayor\u00eda de las veces van coordinadas, pero cuando aparecen pasiones o determinados impulsos, este equilibrio se rompe.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunos sentimientos pueden desequilibrar la buena armon\u00eda entre pensar y sentir, es decir, entre el cerebro pensante y la mente afectiva. Cuando un ataque de ira no puede controlarse, la raz\u00f3n es secuestrada predominando la rabia. El sentimiento no ha sido mentalizado. No habr\u00e1 pensamiento, con las carencias que esto supone.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo vemos especialmente en la relaci\u00f3n interpersonal si una de las personas utiliza el cerebro pensante y la otra no. Una se queda en el nivel de la mente afectiva, mientras la otra utiliza la mente racional. El desnivel y las consecuencias del di\u00e1logo ser\u00e1n evidentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Vives Gomila Una visita a Delfos y al templo de Apolo permite leer la famosa inscripci\u00f3n: \u03b3\u03bd\u03c9\u03b8\u03b9 \u03c3\u03b5\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd, Con\u00f3cete,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":33703,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21,19,30],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33693"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33693"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33693\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}