{"id":33334,"date":"2022-10-04T09:50:06","date_gmt":"2022-10-04T08:50:06","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=33334"},"modified":"2022-10-04T09:50:06","modified_gmt":"2022-10-04T08:50:06","slug":"ponte-hermosa-negra-linda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=33334","title":{"rendered":"Ponte Hermosa, Negra Linda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El sol rodaba hacia las profundidades del anochecer con el mismo apremio de una bola de alcanfor, hacia el rinc\u00f3n m\u00e1s oscuro de un viejo ba\u00fal. Las flores, mareadas de amarillo y violeta, cubr\u00edan el armaz\u00f3n de tablones brutos y sin cepillar. Eran unas flores bellas y complicadas cayendo en bucles como el cuerpo de un caracol sin su cascar\u00f3n. Y abajo, en el interior de la casa en penumbra, la negra de sangre lavada sali\u00f3 de la ba\u00f1era de peltre, con la majestuosidad de la mism\u00edsima reina de Saba. Ni siquiera Agripina lo habr\u00eda hecho con tanta gracia sobre las teselas del suelo de su egregio ba\u00f1o, como ella lo hizo sobre el suelo de tierra pisada en donde apoy\u00f3 uno de sus pies de dedos cortos e iguales. Y junto a esos pies la salpicadura de agua que muy a su pesar, abandon\u00f3 el cuerpo de la negra lavada y bella, perdi\u00e9ndose en las entra\u00f1as del piso. Sobre una c\u00f3moda de madera noble, que nunca nadie supo decir c\u00f3mo lleg\u00f3 hasta la casa de tablones brutos y sin cepillar, un espejo de mano de bronce labrado y motivos florales desgastados, y un cepillo despejado de p\u00faas, cansado de tanto lustrar cabellos olvidados en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Ponte hermosa negra linda \u2013 se dijo mirando su rostro bello en el cristal. \u2014 Ponte hermosa porque \u00e9l te espera, muchacha\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y su brazo dirige el espejo hacia esos pechos turgentes como el alabastro de los angelotes negros, que decoran el gran cabezal de madera de roble tallado, con motivos frutales, de la casa grande del amo. Se pellizca las mejillas para dar color a la piel, aunque lozan\u00eda no le falta, y se pinta los labios con un carm\u00edn carmes\u00ed que la se\u00f1ora le regal\u00f3 un d\u00eda que se cans\u00f3 de \u00e9l. Y se vuelve a mirase al espejo, y le gusta lo que ve, al acabar de engancharse un peque\u00f1o ramillete de las flores de caracol de la enredadera, fiel amante de la casa de madera y la ba\u00f1era de peltre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha vestido una falda larga y ancha de colores alegres, y ha cubierto los pechos con una blusa bombacha y cuello de arandelas, que como no quieren disputas con la due\u00f1a, dejan adivinar los pezones de la negra lavada y bella. Los pies descalzos sin la mordaza de las alpargatas para esos dedos, que son la envidia de todos los dedos con los que se cruza en su caminar hacia Santa Marta, o a la vereda del R\u00edo Magdalena, en donde su hombre la espera recostado en el chinchorro, que una vez teji\u00f3 para \u00e9l eligiendo los tonos del r\u00edo seg\u00fan pasara por all\u00ed. As\u00ed que us\u00f3 el gris para los d\u00edas en que el cielo y las aguas del r\u00edo hab\u00edan salido peleones como gallos de corral, y el verde para cuando la madre naturaleza dejaba a la vida verde, que le rodeaba, reflejarse en las aguas del Magdalena. El azul lo hab\u00eda tejido con la esperanza de que siempre prevaleciera ese color, que no era otro que el del ri\u00f3 tranquilo y sin sobresaltos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era ese azul el que m\u00e1s le gustaba y no solo porque representaba el sosiego que hab\u00eda encontrado junto a su negro, sino porque era el color de esos ojos que hab\u00eda heredado de su abuelo. La \u00fanica herencia que le dej\u00f3 adem\u00e1s del sol, la luna y las estrellas del cielo, que como eran muchas no pod\u00eda llev\u00e1rselas, as\u00ed que mejor dejarlas donde se encontraban porque adem\u00e1s de iluminar sus noches de amor, tambi\u00e9n le serv\u00edan para contarlas en vez de los insulsos borregos, que en cuanto te despistabas en un n\u00famero, ya se callaban y ten\u00edas que volver a empezar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 No \u2014 se dijo \u2014, as\u00ed est\u00e1 bien. Deja esa parte de la herencia del abuelo en donde est\u00e1, y gasta ese azul que derram\u00f3 en tus ojos para que vieras el mundo con mirada serena\u2026 \u2014 \u00a1Traidores!\u00a0 exclam\u00f3 golpeando el tocador con el bronce del cepillo, en el momento en que un aura de cabeza de coronilla pelada y tarsos cortos, atravesaba el lodazal con paso lento \u2014. Hab\u00e9is acabado con el ma\u00edz que este a\u00f1o sembr\u00f3 mi hombre, pero no terminareis con el resto de lo plantado\u2014, dijo agarrando una vieja escopeta de caza en la que solo hab\u00eda un cartucho en la rec\u00e1mara \u2014 \u00a1guanajas! grito con furia mientras su dedo apret\u00f3 el gatillo, y el cartucho vol\u00f3 hasta la pechuga del gallinaceo que qued\u00f3 inerte en el lodazal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con aire de triunfo dej\u00f3 el arma apoyada contra un rinc\u00f3n de la habitaci\u00f3n, y sali\u00f3 dejando puertas y ventanas abiertas al crep\u00fasculo, sin temor a que alg\u00fan desalmado entrara en la casa a llevarse lo que no hab\u00eda, a excepci\u00f3n de la c\u00f3moda con su espejo y su cepillo, y la ba\u00f1era de peltre, pero nadie en esas tierras era demasiado aficionado a darse a la limpieza, en cambio a la bebida ya era otra cosa\u2026 As\u00ed que, con este razonamiento, y sin un peso en toda la casa vol\u00f3 hacia el r\u00edo Magdalena en donde su hombre la esperaba en esa hamaca, que ella hizo para \u00e9l, no sin antes gui\u00f1arle un ojo al enramado de flores violetas y amarillas en donde guardaba su peque\u00f1o tesoro de pesos, ganados con la ropa lavada y planchada de la mujer hermosa del terrateniente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acab\u00f3 el sendero de crecer, all\u00ed en la ribera del r\u00edo, en donde su negro lindo la esperaba cada noche cuando la luna sal\u00eda en forma de torta de ma\u00edz, pero hoy en la hamaca no estaba solo porque una mujer de piel blanca, con el aroma inconfundible a talco y lavanda de esa ropa que lavaba, dormitaba entre sus brazos. Todo fue muy r\u00e1pido, regres\u00f3 a la casa, y volvi\u00f3 sin saber muy bien lo que hac\u00eda porque el viento, que jugaba con la noche, le enredaba los pensamientos: \u00a1Uno! y \u00a1dos! sonaron dos disparos de dos cartuchos de escopeta, que fueron a parar al centro del coraz\u00f3n. Uno entro por la espalda, el de ella, y el otro a pecho descubierto, el de \u00e9l. Luego cort\u00f3 las cuerdas del chinchorro, dejando caer a los cuerpos a tierra, y tras tirar lo que quedaba de la hamaca al r\u00edo se gir\u00f3 no sin decirle al Magdalena: \u2014 te la regalo, la hice pensando en tus colores, as\u00ed que es justo que te la lleves t\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y la negra de sangre lavada olvid\u00f3 ir a lavar la ropa de la mujer hermosa del terrateniente. Y olvid\u00f3 tambi\u00e9n tejer un chinchorro, y los colores del r\u00edo seg\u00fan su estado de \u00e1nimo. Y dej\u00f3 que las auras picotearan el ma\u00edz, olvidando cepillarse el pelo con el cepillo de p\u00faas despejadas, que ya le hab\u00edan crecido otra vez de tanto esperar a ser usado. Y dej\u00f3 a un lado la ba\u00f1era de peltre, y todo aquello que ol\u00eda a vida, y se fundi\u00f3 entre los bucles de las flores de caracol para nunca m\u00e1s salir, y tanta fuerza tenia, y tanta sabia nueva guardaba, que la enredadera creci\u00f3 hasta tapar por completo la casa de tablones brutos y sin cepillar. Y cuentan, que nunca nadie m\u00e1s supo de la existencia de esa casa, solo que era un lugar en donde una enorme enredadera de caracol en las noches de luna llena, cuando esta era redonda como una torta de ma\u00edz, dejaba un perfume tal, que embriagaba a muchas leguas del lugar\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Gudea de Lagash<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sol rodaba hacia las profundidades del anochecer con el mismo apremio de una bola de alcanfor, hacia el rinc\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":32071,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33334"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33334\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}