{"id":33174,"date":"2022-09-20T16:20:46","date_gmt":"2022-09-20T15:20:46","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=33174"},"modified":"2022-09-20T16:20:46","modified_gmt":"2022-09-20T15:20:46","slug":"en-una-ciudad-cualquiera-1956","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=33174","title":{"rendered":"EN UNA CIUDAD CUALQUIERA (1956)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Se lo piensa dos veces antes de tirar de la cisterna por no hacer ruido; no quiere despertarla. El agua caliente se pierde por el desag\u00fce del lavabo mientras juega con el jab\u00f3n sin prisas, porque le agrada la pel\u00edcula de espuma que se forma en sus manos. Al otro lado del espejo unos ojos casta\u00f1os le devuelven la mirada que esquiva por no reconocerse en la mujer que la mira de frente. Se frota las manos y las esconde bajo los brazos para darles calor, aunque Amparo solo consigue que el cuerpo le tiemble y los pezones se le pongan como dos chinarros del <em>Molinar<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Envuelta en sue\u00f1o, se cuela entre las mantas y se pega al cuerpo de Cinta, pero las ocho campanadas del reloj de Santa Mar\u00eda marcan el comienzo de un nuevo d\u00eda: \u00ab<em>se nos ha hecho tarde<\/em>\u00bb. Se levanta despacio, total ya no tiene remedio. Vuelve al ba\u00f1o pensando que es una suerte compartir el mismo servicio comunicado por las habitaciones. Con prisas deshace la cama y deja caer el pijama sobre las s\u00e1banas, pero primero busca en la c\u00f3moda la ropa interior\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ducha est\u00e1 caliente, no para echar cohetes pero lo est\u00e1. El invierno fue tan duro, que revent\u00f3 las ca\u00f1er\u00edas de plomo, lo que fue fatal para Joaquina y Lirio, que no les qued\u00f3 otro remedio que acarrear agua de la cocina a las ba\u00f1eras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinta abre los ojos con el cuerpo vuelto hacia la ventana, y una mano palpando entre las mantas el otro lado de la cama, que a\u00fan conserva la calidez de la piel de Amparo. A trav\u00e9s de la puerta entornada del ba\u00f1o, oye correr el agua de la ducha. La t\u00edmida luz de la ma\u00f1ana se cuela sin miramientos. El viento sacude contra la pared, con golpes cortos y secos, uno de los postigos destrabados. Se arrebuja en la bata y se acerca. El frio traspasa el cristal hel\u00e1ndole la cara, aunque en ese momento a penas lo nota. La doble vida que lleva hace que se sienta sucia: Amparo no se lo merece; tampoco su hermana In\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las manillas fluorescentes del reloj marcan las ocho pasadas. Ya llegan tarde a la f\u00e1brica y la tendr\u00e1 gorda con Jos\u00e9, pero no le importa. Est\u00e1 harta de seguirle el juego, de ser la mujer inteligente; la que mantiene en las reuniones y las sobremesas, el inter\u00e9s de una conversaci\u00f3n cuando se queda sin argumentos; la que se acuesta con \u00e9l, por no perder lo que m\u00e1s quiere en el mundo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la puerta de la habitaci\u00f3n, la voz estridente de Joaquina contrasta con el acompasado sonido del agua al caer. No tiene novio y no entiende porqu\u00e9. Se quiere as\u00ed misma, y eso hace que no se percate del acn\u00e9 marcado en su piel, ni el exceso de grasa en el pelo, que le da ese aspecto tan desali\u00f1ado<em>.<\/em> Joaquina es feliz y la envidia, con una envidia sana, por mirarse al espejo y quererse; porque no tiene dos caras, porque le hace gui\u00f1os a la vida a pesar de cobrar dos pesetas y ocupar una <em>casa de dos llaves <\/em>en un barrio marginal con personas como ella, hacinados de mala manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El final de la guerra la trajo al mundo y se llev\u00f3 a sus padres sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la tuberculosis. <em>La Gota de Leche <\/em>fue su hogar hasta que tuvo la edad para servir\u2026 Joaquina sigue cantando y ella sonr\u00ede pensando, que si algo tiene de bueno la voz atiplada de la muchacha, es que te espabila r\u00e1pido. Tendr\u00e1 que hablar con In\u00e9s para que la deje trasladarse al piso, hay habitaciones de sobra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se viste de prisa, no hay tiempo para m\u00e1s, y acaba de ajustarse las costuras de las medias. Apoyada en el quicio de la puerta del ba\u00f1o contempla el ritual ma\u00f1anero de la persona que realmente le importa, con el cuerpo envuelto en la toalla, Amparo a trav\u00e9s del espejo, le dedica una sonrisa que agradece, porque siempre le ilumina el d\u00eda. Espigada y de cara angulosa, a sus treinta a\u00f1os, a\u00fan conserva un cierto aire adolescente que le hace parecer mucho m\u00e1s joven. Se maquilla apenas nada, un poco de brillo en los labios y algo de r\u00edmel son suficientes. En cambio ella necesita m\u00e1s, por algo le lleva casi una d\u00e9cada\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Montando la pel\u00edcula de sus vidas, cada una sale de su habitaci\u00f3n: <em>es lo<\/em> <em>que de ellas se espera, y es a lo que juegan<\/em>. Joaquina no est\u00e1, as\u00ed que sus labios se rozan con premura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el pasillo se escapa un agradable aroma a caf\u00e9 y tostadas. En el comedor est\u00e1n sus hermanas. Luisa, a\u00fan sin vestir, mordisquea distra\u00eddamente el pan con la mantequilla. Como de costumbre, un reguero de migas salpica el plato y parte del mantel. Desde que muri\u00f3 su hija mantiene un absurdo monologo al que ya est\u00e1n acostumbradas. La observa con pena porque la ve diluirse d\u00eda tras d\u00eda, entre las paredes de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El remordimiento no la deja en paz cuando mira a In\u00e9s, su otra hermana,\u00a0 inmersa en el papel de esposa y madre, cuya \u00fanica finalidad es complacer los deseos de Jos\u00e9, su marido, esa fiera con el que de puertas a fuera, vive felizmente encadenada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Otra vez se os ha hecho tarde\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mano de In\u00e9s revolotea por encima de las pastas de almendras que Lirio compr\u00f3 para el desayuno. Le privan los dulces y hace tiempo que perdi\u00f3 su figura, cosa que no parece importarle, tal vez piense que no tiene a quien gustar porque su marido es <em>un bragueta floja<\/em>: as\u00ed es como se refiere al padre de su hija, delante del peque\u00f1o mundo de mujeres que encierra la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2500 Estuvimos liadas con el papeleo de una partida de pa\u00f1o para capotes. Va para Zaragoza\u2026 Se nos hizo tarde en la fabrica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Lo dice sin mirarla, con los ojos fijos en la tostada de su hermana mayor: <em>\u00ab<\/em><em>C\u00f3mo es posible que sea tan ingenua<\/em><em>\u00bb<\/em>. Se sirve un caf\u00e9 sin az\u00facar. Est\u00e1 muy caliente pero no le importa. Se lo bebe con prisas alegando la hora que se les ha hecho. Esta vez mira a Amparo, recordando c\u00f3mo se conocieron tres veranos antes en Altea, la noche de San Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Da gracias a la vida porque la acept\u00f3 sin m\u00e1s; corr\u00edan tiempos dif\u00edciles\u00a0 y ella le ofreci\u00f3 techo y trabajo en la fabrica, nada mas lejos de la realidad, porque el que decid\u00eda sobre sus vidas era su cu\u00f1ado Jos\u00e9, y este ten\u00eda un precio\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se despiden con un beso lanzado al aire. Las campanas del reloj de la iglesia de Santa Mar\u00eda hace rato que dieron las nueve. En la porter\u00eda Marieta, complacida, se atusa el mo\u00f1o redondo y prieto como una rosquilla. Casi ha terminado de fregar la escalera\u2026 Con una, disculpa y un <em>buenos d\u00edas,<\/em> que a la mujer ya no le parecen tan buenos, salen a la calle. El viento arrecia, y se levanta un revuelo de abrigos y bufandas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conduce despacio. Est\u00e1 empezando a llover.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Gudea de Lagash<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se lo piensa dos veces antes de tirar de la cisterna por no hacer ruido; no quiere despertarla. 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