{"id":32550,"date":"2022-06-22T08:23:03","date_gmt":"2022-06-22T07:23:03","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=32550"},"modified":"2022-06-22T08:23:03","modified_gmt":"2022-06-22T07:23:03","slug":"viboras-de-leyenda-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=32550","title":{"rendered":"V\u00edboras de leyenda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pastores y excursionistas que frecuentan la Sierra del Manar de la localidad granadina de El Padul hablan de ejemplares de v\u00edbora descansando colgados de las ramas de los pinos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como aquella que, seg\u00fan cuenta la tradici\u00f3n oral de la vecina localidad de El Padul, mat\u00f3 a la esposa del personaje popularmente conocido como \u201cEl Negro de Alhama\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosa su leyenda, cuidadosamente descrita por D. Leonardo Villena Villena en su libro \u201cCuentos y Leyendas del Valle de Lecr\u00edn&#8221;, editado en el a\u00f1o mil novecientos noventa y siete con la colaboraci\u00f3n de la Diputaci\u00f3n Provincial de Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el t\u00edtulo \u201cLa Cueva del Negro\u201d, el mencionado autor relata la historia de El Negro de Alhama, proporcionando una serie de referencias topon\u00edmicas que permiten la perfecta localizaci\u00f3n del escenario en que se desarrolla la acci\u00f3n del ponzo\u00f1oso ofidio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente texto es una reproducci\u00f3n, no literal, de dicha historia, centrando la narraci\u00f3n en la parte concerniente a la presencia de la v\u00edbora por esos lares:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c\u2026Era El Negro de Alhama un valiente excombatiente que durante la Guerra de la Independencia hab\u00eda luchado ferozmente contra las tropas napole\u00f3nica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A la conclusi\u00f3n de la contienda y sin ning\u00fan tipo de atadura que lo ligara a su lugar de procedencia, trat\u00f3 de comenzar una nueva vida en \u00edntimo contacto con la naturaleza, viviendo de los productos que le ofreciera la Madre Tierra.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Se afinc\u00f3 entonces en la sierra de El Padul, en las inmediaciones del paraje conocido como \u201cEl Barranco del Saltillo\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Experto conocedor de la zona desde su anterior etapa de guerrillero, se aloj\u00f3 en una cueva que ya le hab\u00eda servido de refugio durante los duros d\u00edas de contienda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los peque\u00f1os ahorros de que dispon\u00eda fueron destinados casi de forma \u00edntegra a la compra de un peque\u00f1o reba\u00f1o de ovejas y cabras.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cada cierto tiempo bajaba al pueblo. Aguardan all\u00ed los padule\u00f1os su llegada, \u00e1vidos de comprar unos productos serranos cuya calidad y buen precio hab\u00eda corrido ya r\u00e1pidamente de boca en boca. El Negro les vend\u00eda alimentos frescos y naturales como leche reci\u00f1en orde\u00f1ada a su reba\u00f1o, conejos y perdices que el mismo cazaba, le\u00f1a, bellotas, plantas medicinales y todo aquello de utilidad que pudiera recolectar del monte. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Las rentas que obtuvo le permitieron transformar la cueva que ocupaba en lo m\u00e1s parecido a un hogar. Contrat\u00f3 para ello un pe\u00f3n al que le encarg\u00f3 cerrar la boca de entrada a la cueva con un tapial provisto de su correspondiente puerta con cerradura y candado. Los carpinteros del pueblo le confeccionaron una confortable cama de madera.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Durante cierto mes de septiembre, una vez que se agotaron los pastos y antes de que hubiera iniciarse la nueva sementera, el ex guerrillero ermita\u00f1o decidi\u00f3 tomarse unas vacaciones y pasar unos d\u00edas fuera. Contrat\u00f3 en el pueblo a una persona que se hiciera cargo de la alimentaci\u00f3n del ganado durante su ausencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Transcurridas unas dos semanas, El Negro regres\u00f3 a su cueva. La sorpresa fue may\u00fascula cuando entre los vecinos de El Padul se corri\u00f3 la noticia de que lo hab\u00eda hecho acompa\u00f1ado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Mala-Mujer-10001-web.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-32551\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Mala-Mujer-10001-web-1024x686.jpg\" alt=\"Mala Mujer 10001 web\" width=\"1024\" height=\"686\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Se hab\u00eda casado con una mujer de unos treinta a\u00f1os, casi la mitad de edad que su envejecido c\u00f3nyuge. Las facciones y maneras \u00e1speras y rudas de la misteriosa esposa delataban su m\u00e1s que probable crianza en el campo, en un entorno duro y hostil.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pese a realizar acciones beneficiosas para los propios padule\u00f1os como contratar peonadas o la rehabilitaci\u00f3n del viejo pozo del manantial de El Saltillo al que acud\u00edan a beber las cuadrillas de trabajadores del campo durante el periodo estival, El Negro era un personaje que suscitaba la envidia de los ricos del pueblo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ni entend\u00edan ni pod\u00edan hacerse part\u00edcipes de la prosperidad de un simple guerrillero-pastor. Un desheredado que ni siquiera dispon\u00eda de los medios para construirse un cortijo como Dios manda pero que sin embargo disfrutaba de una serie de lujos como s\u00e1banas expresamente tra\u00eddas de Granada, las mejores prendas para el ajuar de su esposa, \u00fatiles de cocina, sillas cuidadosamente talladas, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Fue ese el verdadero motivo por el que su esposa desde un principio suscit\u00f3 todo tipo sospechas, siendo objeto de comentarios despectivos e hirientes. Las lenguas m\u00e1s imp\u00edas y viperinas del pueblo la motejaron como &#8220;La Mala Mujer&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ajeno a todo eso, el Negro segu\u00eda a lo suyo. Con la ayuda de su esposa, aument\u00f3 los reba\u00f1os, las recolecciones de plantas esenciales y semillas silvestres, la venta de especies cineg\u00e9ticas, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Adem\u00e1s de felicidad, la nueva vida de casado, por m\u00e1s que pesara a las gentes envidiosas del pueblo, hab\u00eda dado prosperidad a sus negocios.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pasaron su primer invierno juntos. Aunque fue aquel especialmente duro, de hielos y nieves arruinando la cosecha de aceituna y tronchando almendros, el viejo solitario se sent\u00eda m\u00e1s joven y dichoso que nunca.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Acurrucados al calor de la hoguera, la esposa del Negro escuchaba perpleja a la vez que orgullosa las ins\u00f3litas historias de su marido, del otrora feroz combatiente de las guerras napole\u00f3nicas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A principios del verano compraron una finca colindante con la suya. Reservaron un peque\u00f1o trozo de tierra para plantar una vi\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tuvieron que pasar tres a\u00f1os para que al fin pudieran recolectar unas cuantas arrobas de uva.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ellos mismos se encargaron de exprimir las uvas, pis\u00e1ndolas y retorci\u00e9ndolas en un saco. El mosto resultante lo almacenaron en una tinaja\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuentan que ser\u00eda el mes de junio cuando, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, la esposa del Negro se bebi\u00f3 unos cuantos vasos de vino y despareci\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ese d\u00eda, al regresar a la cueva tras una larga jornada de pastoreo, el hombre hall\u00f3 la puerta abierta y descosido el colch\u00f3n donde la pareja escond\u00eda sus ahorros.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>De la mujer no hab\u00eda ni rastro. Asustado, sali\u00f3 r\u00e1pidamente de la cueva por si estaba por los alrededores. La b\u00fasqueda result\u00f3 infructuosa.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Corri\u00f3 al establo a ensillar el asno para bajar al pueblo a pedir ayuda. Cu\u00e1l ser\u00eda su sorpresa cuando vio que all\u00ed tambi\u00e9n faltaba el borrico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El buen hombre se hizo de golpe mil y una conjeturas\u2026 que si un robo, que si un rapto, que si una broma de mal gusto, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No quer\u00eda pensar lo que parec\u00eda m\u00e1s evidente: un abandono en toda regla.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Desgraciadamente, tras llegar andando al pueblo, el primer vecino al que pregunt\u00f3 no hizo m\u00e1s que confirmar sus m\u00e1s dolorosos presagios.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La hab\u00edan visto pasar por el camino de Padul a D\u00farcal, en torno al mediod\u00eda, subida en un burro.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dirigi\u00f3 entonces el Negro sus pasos hacia dicha poblaci\u00f3n. Intent\u00f3 recabar all\u00ed informaci\u00f3n, pero nadie hab\u00eda visto llegar a una mujer a lomos de un borrico. Pas\u00f3 la noche merodeando por las afueras del pueblo. Tal vez hubiera sufrido alg\u00fan tipo de percance y anduviera por esos campos aturdida y desorientada.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mientras empe\u00f1aba todo su af\u00e1n en encontrarla, un respetable anciano le puso sobre la pista:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>-\u00bfNo habr\u00e1 girado antes de entrar a D\u00farcal y haya dirigido sus pasos hacia la capital granadina, atravesando la Sierra del Manar por el Camino de D\u00farcal?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sin tiempo para vacilar, el protagonista de la historia se encamin\u00f3 hacia Granada. Enfil\u00f3 las estibaciones monta\u00f1osas del Manar por las duras rampas de la Ca\u00f1ada de Marchena, coronando el Alto de las Vacas tras salvar un fuerte desnivel. Hab\u00eda otros caminos menos exigentes para llegar a la capital, pero ese era el m\u00e1s r\u00e1pido. Pensaba que desde los altos del monte podr\u00eda escrutar los posibles recorridos de su amada con mayor garant\u00eda de \u00e9xito.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Al pasar por Cerro Domingo crey\u00f3 o\u00edr lo que parec\u00edan unos rebuznos\u2026 No hab\u00eda duda, \u00a1eran de su borrico!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En unos breves instantes que para el Negro en su miedo y desesperaci\u00f3n se hicieron eternos, rode\u00f3 el cerro. All\u00ed estaba, varado junto a una senda, su fiel compa\u00f1ero de fatigas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A unos metros del borrico, una visi\u00f3n aterradora le hel\u00f3 la sangre. Sobre la senda yac\u00eda el cuerpo inm\u00f3vil de su esposa, tendida boca arriba, con los brazos en cruz y los ojos desencajados.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Con el coraz\u00f3n destrozado, el viejo guerrero se arrodill\u00f3 y la abraz\u00f3 fuertemente. Sus gritos de dolor retumbaron por toda la Sierra del Manar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Asido a ella, pas\u00f3 as\u00ed unas cuantas horas, perdiendo casi por completo la noci\u00f3n del tiempo en aquel triste lugar, llamado desde aquel d\u00eda \u201cEl Puerto de la Mala Mujer&#8221;&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>David R\u00edos Aguilar<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pastores y excursionistas que frecuentan la Sierra del Manar de la localidad granadina de El Padul hablan de ejemplares de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":24522,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32550"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32550"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32550\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32550"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32550"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32550"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}