{"id":30120,"date":"2021-11-22T08:50:57","date_gmt":"2021-11-22T08:50:57","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=30120"},"modified":"2021-11-22T08:50:57","modified_gmt":"2021-11-22T08:50:57","slug":"los-ultimos-deseos-de-andres-ortiz-tafur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=30120","title":{"rendered":"LOS \u00daLTIMOS DESEOS de Andr\u00e9s Ortiz Tafur"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LOS \u00daLTIMOS DESEOS de Andr\u00e9s Ortiz Tafur. Editorial S\u00edlex. Colecci\u00f3n Cuentahilos. La imagen de la cubierta es tambi\u00e9n del autor: un tendedero con una colada tendida que desprende una paciencia infinita, donde un banco parece esperarte al atardecer o al amanecer. Todo un presagio de la silla c\u00f3mplice que te espera dentro, una forma de ser y de estar en la vida y en las ideas, pero tambi\u00e9n en la literatura y en el mundo. 89 relatos\/cap\u00edtulos\/art\u00edculos (muchos publicados en prensa), m\u00e1s un pr\u00f3logo de Ernesto Calabuig y \u201cAgradecimientos\u201d. 200 p\u00e1ginas en total. El libro alterna las p\u00e1ginas escritas y en blanco, los textos en las p\u00e1ginas impares y las pares permanecen inmaculadas. La mayor\u00eda de los fragmentos\/artefactos\/ensiemplos solo tienen un p\u00e1rrafo, de unos 20 o 25 renglones en su mayor\u00eda, de unos 1100 caracteres aproximadamente\u00a0 y sobre 280 palabras cada uno, \u00a0con un empaque posmoderno y a la vez costumbrista. Se balancea en un terreno fronterizo y movedizo, a caballo entre el diario, la cr\u00f3nica, la autoficci\u00f3n, lo po\u00e9tico, lo pict\u00f3rico, lo filos\u00f3fico, lo period\u00edstico, lo autobiogr\u00e1fico, lo pol\u00edtico, lo did\u00e1ctico, lo moralizante\u2026 Este libro es un espacio yo\u00edsta que busca o pretende ser una voz colectiva o erigirse en opini\u00f3n p\u00fablica, una colada ecl\u00e9ctica (en sus dos acepciones: como ropa tendida, pero tambi\u00e9n como masa de lava que tambi\u00e9n expulsa bombas volc\u00e1nicas) de 89 retazos\/retales\/prendas\/vestidos que como un tendedero existencial pone el autor a secar al sol de los ojos lectores.<\/strong> <strong>Es su forma\/c\u00f3digo de entender el cuerpo ciudadano y la belleza ideal de estar\/caminar en el mundo, en este caso en Santiago-Pontones, como paradigma de la Espa\u00f1a vac\u00eda-da y el mundo globalizado posmoderno. Ante todo, Los \u00faltimos deseos, es un territorio geogr\u00e1fico y literario, pero tambi\u00e9n un territorio intertextual y algor\u00edtmico, fundamentalmente con \u201cLa Espa\u00f1a vac\u00eda\u201d de Sergio del Molino como late motiv que todo lo enmarca, pero a mi entender tambi\u00e9n con Pedro Antonio de Alarc\u00f3n, Gerald Brenan y don Juan Manuel. En este libro el autor establece un pacto claro consigo mismo, pero tambi\u00e9n con el lector, como paradigma del otro, y en cierta medida, tienes la sensaci\u00f3n de estar viviendo una inercia que te empuja a pensar que el conde Lucanor estuviera hablando con Patronio sobre sus reglas, sus valores, su pensamiento, su mirada, sus deseos de simetr\u00eda y orden hasta convertirse en un relato catecismo de \u00e9poca. Escrito con una prosa brillante que engancha y seduce es un libro de \u00e1gil y amena lectura.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En toda sociedad y en toda \u00e9poca siempre se le pretende buscar a cada cosa un patr\u00f3n, un canon y una medida. Tanto para leer como para vivir hay que alejarse, cuanto m\u00e1s mejor, de las susceptibilidades y dem\u00e1s \u00f1o\u00f1er\u00edas. Si algo m\u00e1gico hace la lectura es que termina construyendo consciencias. La lectura profunda de un libro produce un trance telep\u00e1tico e hipn\u00f3tico que genera hiperv\u00ednculos entre el autor y el lector hasta empatizar o ecpatizar, seg\u00fan el momento y la causa. La lectura adecuada consigue que la biblioterapia se convierta en un modo de sanaci\u00f3n o soluci\u00f3n a nuestros problemas cotidianos, pero la lectura inadecuada puede provocar la enfermedad y hasta la muerte, entendida \u00e9sta como antesala de otro reinicio. Todo libro pretende transmitir un punto de vista, en definitiva, un modo de ser y de estar en el mundo y en las ideas. Quiz\u00e1 escribir o leer no sea una virtud como a veces lo pintamos, sino el mayor de los defectos, por lo que a veces encierra de vanagloria y supremacismo. Pero \u00e9ste no es el caso, porque creo que he le\u00eddo este libro al alim\u00f3n de c\u00f3mo ha sido escrito, observado y vivido. Unos fragmentos los he le\u00eddo en el coche mientras esperaba, otros sentado en la terraza de un bar a la luz de un caf\u00e9 o una cerveza, otros en el parque a la sombra de un \u00e1rbol, algunos debajo del flexo, varios en la mesa camilla abrazado por el sof\u00e1 o en la cama antes de irme a dormir, en la habitaci\u00f3n de un hotel o en la parada del autob\u00fas rodeado de viajeros. Una forma de leer muy posmoderna. Es una intuici\u00f3n, claro, y como toda intuici\u00f3n tiene algo de fantas\u00eda y algo de premonici\u00f3n. Cuando uno emite una opini\u00f3n lectora lo que menos quiere es meter la perra en las cebollas, pero hemos de saber que toda rese\u00f1a o ensayo de un libro, por disparatada que sea, es una especie de fajana literaria de dicho texto. Y como bien dice Andr\u00e9s Ortiz Tafur metaling\u00fc\u00edsticamente: \u201cMalditas palabras, no solo se las lleva el viento, tambi\u00e9n se abren a infinidad de reinterpretaciones\u201d. P.81<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos aconseja el fil\u00f3sofo Gustavo Bueno en su ensayo \u201cEl mito de la cultura\u201d: \u201cToma tu barco y huye, hombre feliz, a toda vela desplegada de cualquier forma de cultura\u201d, y tambi\u00e9n nos previene que \u201cel ideal de la cultura es como la forma actual del opio del pueblo\u201d, o que \u201cla cultura es la gran justificaci\u00f3n de nuestro tiempo: los poderes\u2026 se legitiman ante los ciudadanos por la cultura\u201d. La cultura, esa patente de corso, esa nueva diosa y esa nueva fe que nos hace fieles adeptos y devotos creyentes que se salvan por la mera fe en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfHa muerto el esp\u00edritu cr\u00edtico y el pensamiento aspersor ha ocupado su lugar? Wikipedia nos dice que \u201cel t\u00e9rmino -correcci\u00f3n pol\u00edtica- juega un papel importante en la guerra cultural de los Estados Unidos entre progresistas y conservadores\u201d. \u201cSe utiliza para descubrir el lenguaje, las pol\u00edticas o las medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a personas de grupos particulares de la sociedad\u201d. Aunque desde esta perspectiva tambi\u00e9n podr\u00eda ser el lenguaje, las pol\u00edticas o las medidas adoptadas para ofender, infravalorar, descalificar a las voces disidentes, disconformes o cr\u00edticas, o a personas de otros grupos particulares de la sociedad que son contrarios a esos planteamientos hegem\u00f3nicos. La correcci\u00f3n pol\u00edtica o lo pol\u00edticamente correcto, entendido como dogma de \u00e9poca, es una forma de supremacismo moral, una especie de \u201cbulling o acoso\u201d a otras formas de pensamiento y consciencias distintas, a las que se les niega cualquier tipo de tolerancia, respeto y esp\u00edritu cr\u00edtico. \u00bfTiene que ver la correcci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s con la verdad oficial o con la hegemon\u00eda dominante y medi\u00e1tica que con aquella luz de la Ilustraci\u00f3n? \u00c1ngels Barcel\u00f3 nos induce a que \u201ca los negacionistas no hay que darles voz ni hacerles caso; no hay que ponerles el meg\u00e1fono ni el altavoz\u201d. El verdadero problema llegar\u00e1 cuando tildemos de negacionistas (podemos escribir aqu\u00ed cualquier otro t\u00e9rmino concepto) a quien ose oponerse a la \u201cverdad oficial\u201d. Entonces nos acordaremos de aquellos famosos versos de Martin Niem\u00f6ller, ahora el negacionista eres t\u00fa y est\u00e1s solo. En el peri\u00f3dico ABC podemos leer un art\u00edculo titulado \u201cCorrecci\u00f3n pol\u00edtica y cristianismo\u201d de Rafael S\u00e1nchez Saus donde dice: \u201cLa correcci\u00f3n pol\u00edtica se ha convertido en la megaideolog\u00eda de nuestro tiempo\u2026 una mescolanza de discursos procedentes de la ideolog\u00eda de g\u00e9nero, de la versi\u00f3n m\u00e1s radical del feminismo, del ecologismo catastrofista, del migracionismo y la multiculturalidad, del racismo inverso y del revisionismo hist\u00f3rico que conduce a una condena absoluta de la civilizaci\u00f3n occidental y sus frutos\u2026 coincidentes todas en la negaci\u00f3n radical de la transcendencia, aspiran a fundar una nueva sociedad, una nueva tierra, una nueva naturaleza en la que el hombre ya no es el centro de la creaci\u00f3n\u2026 presentado como el animal m\u00e1s da\u00f1ino y perturbador. La consecuci\u00f3n de esos fines justifica una actitud de intolerancia al discrepante\u2026 que utiliza para su imposici\u00f3n a los pueblos los enormes recursos que la globalizaci\u00f3n pone en manos de las \u00e9lites gobernantes, de las grandes corporaciones, de los grupos de presi\u00f3n con capacidad para determinar los acuerdos de los grandes organismos.\u201d Nos cuenta Carlos Marzal en una entrevista para la revista Makma que \u201cEl problema es de naturaleza eclesi\u00e1stica\u2026No hay que levantar iglesias de ning\u00fan g\u00e9nero\u201d, o \u201cse nos viene encima una \u00e9poca de oscurantismo biempensante. Corre por el mundo desde hace mucho el jinete apocal\u00edptico de la correcci\u00f3n pol\u00edtica\u201d, y del doble rasero (a\u00f1ado yo). \u201cQuienquiera aprender no tiene m\u00e1s que abrir los ojos\u201d. Y la correcci\u00f3n pol\u00edtica no es otra cosa que pensar, decir y reproducir lo que la hegemon\u00eda dominante y medi\u00e1tica quiere que digas, que oigas y que pienses, y donde el esp\u00edritu cr\u00edtico siempre apunta en la misma direcci\u00f3n, sin cuestionarse otras alternativas ni dudas porque todo lo tienen muy claro, en cualquier caso, el otro es siempre el equivocado y no puede tener ninguna parte de raz\u00f3n ni de espacio p\u00fablico. Su \u00e9xito radica en el silencio del otro, en su desaparici\u00f3n y en su mofa. La correcci\u00f3n pol\u00edtica quiere ciudadanos aislados y sumisos como creyentes fan\u00e1ticos. Dar\u00edo Villanueva asevera que \u201cla correcci\u00f3n pol\u00edtica es una nueva forma de censura, una censura perversa\u2026\u201d y la relaciona con el t\u00e9rmino \u201cposverdad\u201d, la p\u00e9rdida de la capacidad cr\u00edtica y la preponderancia de los sentimientos sobre los hechos. Y a\u00f1ado yo que, si la verdad nos hace libres, la posverdad nos convierte en esclavos. En el ensayo \u201cLa correcci\u00f3n pol\u00edtica. \u00bfHay vida inteligente entre el insulto gratuito y la dictadura del buenismo?\u201d, fruto de la mesa redonda de Munk, Michelle Goldberg, columnista del New York Times dice que: \u201clo que Jordan Peterson llama correcci\u00f3n pol\u00edtica, para m\u00ed es progreso\u201d. \u00a0El fil\u00f3sofo Jes\u00fas Conill manifiesta que \u201cEl presunto progreso se est\u00e1 convirtiendo en nuevas formas de servidumbre, de sometimiento consentido, pero sin aut\u00e9ntico sentido personal\u201d o \u201cSi el ejercicio filos\u00f3fico (-lo mismo que la literatura, a\u00f1ado yo-) no sirve para formar un potente sentido cr\u00edtico, si no sirve para que se escuche la voz de los que est\u00e1n siendo silenciados por el poder de la opini\u00f3n p\u00fablica dominante no estar\u00e1 cumpliendo su tarea de impulso liberador\u201d. Y Pablo Salazar en su art\u00edculo \u201cEl negocio de la correcci\u00f3n pol\u00edtica\u201d para el peri\u00f3dico \u201cLas Provincias\u201d dice que \u201cla dictadura de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, que entre otros muchos mandamientos se basa en la cr\u00edtica del capitalismo, se transforma cuando conviene en un magn\u00edfico negocio que enriquece a algunos de sus m\u00e1s devotos militantes\u201d. Mar\u00eda Elvira Roca Barea dice en una entrevista para El Debate que\u201d La literatura actual, espa\u00f1ola o no, est\u00e1 pagando la censura y el puritanismo que se ha adue\u00f1ado del espacio p\u00fablico en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Las nuevas religiones ideol\u00f3gicas muestran una capacidad de intimidaci\u00f3n extraordinaria y esa falta de libertad la acusa la literatura de manera muy especial\u201d. Se podr\u00eda decir, por tanto, que la correcci\u00f3n pol\u00edtica ser\u00eda algo as\u00ed como una supral\u00ednea editorial de corte ideol\u00f3gico transversal, cuya toma de partido no surge de abajo hacia arriba, sino que se est\u00e1 imponiendo de arriba hacia abajo con toda la fuerza medi\u00e1tica a su alcance, con la fuerza del rodillo, la censura y la doble vara de medir (subvenciones, premios y dem\u00e1s prebendas de por medio) con el fin de imponer otra consciencia y otra hegemon\u00eda cultural m\u00e1s af\u00edn a los intereses de los verdaderamente poderosos a nivel global, y que se usa como estrategia para hurtar los debates, la luz de la raz\u00f3n, la libertad de expresi\u00f3n y la cr\u00edtica recurriendo a un abanico de ep\u00edtetos descalificadores y neutralizadores a modo de mantras alienantes. O sea, para conseguir que el reba\u00f1o est\u00e9 preparado para obedecer a los nuevos pastores y acepten como palabra sagrada las nuevas posverdades reveladas de la nueva religi\u00f3n imperante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Los-\u00faltimos-deseos-de-Andr\u00e9s-Ortiz-Tafur.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-30123 size-full\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Los-\u00faltimos-deseos-de-Andr\u00e9s-Ortiz-Tafur.jpg\" alt=\"Los \u00faltimos deseos de Andr\u00e9s Ortiz Tafur\" width=\"552\" height=\"839\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La neurocient\u00edfica Mayanne Wolf en su libro \u201cProust y el Calamar. Historia y Ciencia del Cerebro Lector\u201d (en espa\u00f1ol \u201cC\u00f3mo aprendemos a leer\u201d) dice que \u201cla lectura es un conjunto adquirido de habilidades que cambia literalmente el cerebro\u201d, o, \u201cla lectura profunda significa que hacemos analog\u00edas, hacemos inferencias, lo que nos permite ser seres humanos verdaderamente cr\u00edticos, anal\u00edticos, emp\u00e1ticos\u201d. Y Ella Berthoud afirma que \u201cla lectura en realidad tiene muchos beneficios terap\u00e9uticos\u201d, \u201ctu cerebro entra en un estado meditativo, un proceso f\u00edsico que ralentiza los latidos del coraz\u00f3n, te calma y reduce la ansiedad.\u201d Para Robert P. Waxler y Maureen P. Hall \u201cla lectura profunda proporciona una forma de descubrir c\u00f3mo todos estamos conectados con el mundo y con nuestras propias historias en evoluci\u00f3n. Al leer profundamente, encontramos nuestras propias tramas e historias que se desarrollan a trav\u00e9s del lenguaje y la voz de los dem\u00e1s\u201d. Y la investigadora Nicole Speer a\u00f1ade que la lectura profunda \u201cde ninguna manera es un ejercicio pasivo, el lector se convierte en el libro\u201d. El psic\u00f3logo V\u00edctor Nell en su estudio \u201cLa psicolog\u00eda de la lectura por placer\u201d dice: \u201cLa combinaci\u00f3n de decodificaci\u00f3n r\u00e1pida y fluida de palabras y el progreso lento de p\u00e1ginas, sin prisas, le da a los lectores tiempo para enriquecer su lectura con reflexi\u00f3n, an\u00e1lisis y recuerdos y opiniones propias. Les da tiempo para establecer una relaci\u00f3n \u00edntima con el autor\u201d. \u201cNuestro cerebro cambia, se transforma debido a la experiencia, las lecturas y el trueque con otros cerebros\u201d \u2013escribe oportunamente Andr\u00e9s Ortiz Tafur en el relato\/cap\u00edtulo \u201cTierra a la vista\u201d de la p\u00e1gina 91.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Julia Musitano la autoficci\u00f3n es una \u201cespectacularizaci\u00f3n de la intimidad\u201d. Aina Vidal-P\u00e9rez y Neus Rotger, de la UOC-Universitat Oberta de Catalunya, dicen en el art\u00edculo (en Theconversati\u00f3n.com) \u00bfQu\u00e9 pasa con la autoficci\u00f3n en la literatura?: \u201cadem\u00e1s de sus posibilidades en materia de teor\u00eda narrativa, la cr\u00edtica literaria debe entregarse a estudiar este boom y el mercado que lo consagra como s\u00edntoma del triunfo del individualismo alienante y la ideolog\u00eda adulterada\u201d. \u201cParece haber consenso al considerarlo una forma ambigua, entre lo factual y lo ficcional. Esto exige la negociaci\u00f3n continua con el lector, cuya recepci\u00f3n del texto oscila entre la veracidad de la autobiograf\u00eda y la verosimilitud de la narraci\u00f3n. La autoficci\u00f3n plantea la posibilidad de proyectar una escritura del yo no necesariamente factual, de reconocer el car\u00e1cter esquivo de la subjetividad y de ubicar al sujeto en un cuestionamiento perenne\u201d. Y contin\u00faan: \u201cno es tan importante la autenticidad de los hechos narrados, sino el emplazamiento de la experiencia de lo real en el propio tejido narrativo\u201d. \u201cMultitud de autoficciones est\u00e1n motivadas por la convicci\u00f3n del potencial colectivo de las historias individuales\u201d, \u201ces evidente que la autoficci\u00f3n\u2026 reproducen las l\u00f3gicas del neoliberalismo y alimentan narrativas narcisistas del sujeto contempor\u00e1neo\u2026\u201d Y para Rodrigo Mendoza \u201csolo queda pensar que quiz\u00e1s confundimos con egocentrismo lo que en realidad pretende ser reapropiaci\u00f3n de la realidad a partir del yo\u201d. O como dir\u00eda Serge Doubrovsky, la autoficci\u00f3n es \u201cuna ficci\u00f3n de acontecimientos estrictamente reales\u201d. La autoficci\u00f3n romper\u00eda el pacto autobiogr\u00e1fico y el novelesco para crear un pacto m\u00e1s ambiguo entre ambos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que nos hemos enterado de golpe y porrazo que hoy todo encierra un algoritmo secreto que nos libera o esclaviza a voluntad de quien lo maneja y conoce. O\u00edmos con frecuencia en la actualidad \u00a0hablar de \u201ctrading algor\u00edtmico\u201d, de algoritmos de supremac\u00eda cu\u00e1ntica, de algoritmos de control o de censura y manipulaci\u00f3n algor\u00edtmica. En esta \u00e9poca en la que vivimos todo tiene y a todo le aplicamos un algoritmo que lo convierte en una especie de panacea\/verdad revelada o en una mano negra que mece la cuna, seg\u00fan sea el caso y los intereses. Si ser humano es solo cuesti\u00f3n de un algoritmo, qu\u00e9 importa lo dem\u00e1s. En el art\u00edculo de \u00c1ngel G\u00f3mez Fuentes publicado en ABC Cultura se plantea la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfEsconde un algoritmo secreto el \u201cHombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci? Roberto Concas, un investigador italiano, sostiene que el dibujo\u00a0 contiene el algoritmo de la divina proporci\u00f3n, el n\u00famero de oro. El dibujo representa el \u201ccanon de las proporciones humanas\u201d. En el Renacimiento se pensaba que el hombre era el centro del universo (antropocentrismo). Leemos en prensa que la Inteligencia Artificial se vuelve artista y nos deja una alternativa a la d\u00e9cima sinfon\u00eda de Beethoven terminada por un algoritmo. Dice tambi\u00e9n Ahmed Elgammal (miembro del equipo multidisciplinar entre humanos y m\u00e1quinas que llevan a cabo el proyecto \u201cBeethoven X\u201d que \u201cEl algoritmo aprende c\u00f3mo desarrolla Beethoven un segmento de m\u00fasica, c\u00f3mo armoniza una melod\u00eda, c\u00f3mo enlaza las diferentes secciones de la sinfon\u00eda, c\u00f3mo orquesta sus composiciones. En todas estas tareas la I. A. tuvo que analizar mucha m\u00fasica para entender c\u00f3mo lo hac\u00eda Beethoven\u201d.\u00a0 Un informe del Foro Econ\u00f3mico Mundial public\u00f3 un titular que dec\u00eda: \u201cLos j\u00f3venes conf\u00edan m\u00e1s en los algoritmos que en los pol\u00edticos\u201d. Frances Haugen, una extrabajadora de Facebook asegura que los algoritmos de Facebook est\u00e1n dise\u00f1ados para generar divisi\u00f3n, y que aumentar\u00e1n en un futuro los enfrentamientos y altercados por esto, y que esos sitios son da\u00f1inos para la salud mental de los j\u00f3venes. A lo que yo me pregunto: \u00bfCu\u00e1ndo leemos un libro o la prensa hay \u201calgoritmos secretos de control de pensamiento\u201d que nos acechan para esclavizarnos y transformarnos en contra de nuestra voluntad o para enfrentarnos\/ unirnos\/se\u00f1alarnos en funci\u00f3n de ciertas premisas no desveladas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Walt Whitman \u201cla fe es el antis\u00e9ptico del alma\u201d. Y Rosa Berbel dice que en el proceso creativo \u201cme inspira la tensi\u00f3n que existe entre lenguaje y realidad y c\u00f3mo irrumpe lo pol\u00edtico en el centro de esa tensi\u00f3n\u2026 Tambi\u00e9n todo lo que la poes\u00eda tiene de anticipaci\u00f3n, de proyecto de futuro, de especulaci\u00f3n, y todos los temas que podamos asociar con esta naturaleza ut\u00f3pica.\u201d Y para Jos\u00e9 Mar\u00eda Merino \u201cLa literatura nos ha ense\u00f1ado a saber lo que nos pasa\u201d. Eduard Punset afirma que el cerebro humano \u201cpuede y necesita cambiar de opini\u00f3n para evolucionar\u201d. As\u00ed que con todas estas mimbres emprendo el viaje lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dice Ernesto Calabuig en el pr\u00f3logo: \u201cLos \u00faltimos deseos, suponen el relato o el tejido de toda una aventura personal y espiritual: la cr\u00f3nica, a fogonazos, de un recomienzo\u201d, \u201cEl libro se presenta como una sucesi\u00f3n veloz de textos breves que no se dejan clasificar ni etiquetar del todo, pues discurren entre la poes\u00eda, la filosof\u00eda de la vida, el art\u00edculo de diario o el cuaderno de bit\u00e1cora de una navegaci\u00f3n de caminante que se pierde por los senderos\u2026 Estampas de la vida\u2026\u201d, \u201cUna idea dominante que impregna todo el libro: sin amor, y sin sumergirse en \u00e9l hasta el cuello\u2026 para qu\u00e9 demonios vivir esta vida\u2026 y sexo, pues el sexo como motor y parte fundamental de nuestras vidas juega tambi\u00e9n un papel importante en este libro\u201d. \u201cHay en este libro tanta rebeld\u00eda humana y pol\u00edtica como aceptaci\u00f3n serena de las reglas de la naturaleza y del tiempo propio&#8221;, &#8220;es, sobre todo, un libro comprometido con su tiempo, que sabe reivindicar la necesidad del aprendizaje\u201d. \u201cLos \u00faltimos deseos desborda sabidur\u00eda de la vida y belleza, pues la nueva mirada sobre el paisaje propicia fogonazos de luz entre las tormentas reales y metaf\u00f3ricas del mundo\u201d. Juan Carlos Sierra en su art\u00edculo \u201cRazones para leer a Andr\u00e9s\u201d, publicado en Estado Cr\u00edtico, dice: \u201cSe trata de un libro que principalmente canta un mundo casi aniquilado por la modernidad o posmodernidad, pero en cierto sentido, dependen de ella, se nutre de ella\u201d. \u201cHay un estilo, una voz, una forma muy personal de contar la realidad\u2026 una postura ante la vida\u2026 la mirada de Ortiz Tafur es su forma de estar en el mundo y de escribirlo, de enfrentarse a \u00e9l y a sus contradicciones\u2026\u201d Juan Gait\u00e1n en su art\u00edculo \u201cVida al microscopio\u201d publicado en varios medios afirma: \u201cAndr\u00e9s Ortiz Tafur es un escritor con la mirada siempre puesta en el microscopio\u2026 mira siempre a lo peque\u00f1o y tiene la habilidad, la maestr\u00eda de hacerlo inmenso\u2026 nos va contando las cosas que ve y que piensa\u201d. Olga Beltr\u00e1n Filarski dice en Facebook: \u201cTodo un canto a la sencillez de las cosas verdaderamente importantes\u201d, \u201cTextos profundos, po\u00e9ticos, l\u00facidos y repletos de un agudo y sarc\u00e1stico sentido del humor\u201d, con un \u201cesp\u00edritu reflexivo, cr\u00edtico e inteligente tan poco com\u00fan en los tiempos que corren, su visi\u00f3n particular del mundo y de la vida\u201d. Jesualdo Jim\u00e9nez de Cisneros Quesada afirma que \u201cLos \u00faltimos deseos son, una invitaci\u00f3n a la pausa, una concesi\u00f3n al tiempo, a la escucha en primera persona\u2026 una mirada descarnada del mundo, otras dulce, a veces escarmentada, pero en ning\u00fan caso ciega\u201d. Paco Huelva comenta en Todoliteratura: \u201cUna colecci\u00f3n de textos compuestos por artilugios que caminan por una senda abierta entre el periodismo y el cuento que se han dado en llamar articuentos, y cuyo mayor representante en Espa\u00f1a es a mi entender Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s\u2026, aunque Ortiz Tafur no le anda a la zaga en cuanto a excelencia\u201d. Nos lleva \u201ca los lectores al asombro de lo cotidiano, a la grandeza de las peque\u00f1as cosas, a la extra\u00f1eza, en definitiva, a lo simple y universal\u201d. Y \u00c1ngel Silvelo Gabriel manifiesta en su blog: \u201cDe esta dictadura de la inmediatez y el instante nace Los \u00faltimos deseos: reflexiones, an\u00e9cdotas, recuerdos, miradas, rastros, confesiones, e incluso alguna certeza que en forma de latigazos lucha a trav\u00e9s de la palabra contra aquello que nos invade como la peor de las desgracias: la natural imposici\u00f3n de lo ef\u00edmero\u201d, \u201cla an\u00e9cdota acaba siendo derrotada por la innegable verdad de la intrahistoria que nos cuenta\u201d, \u201cMuchos de estos textos est\u00e1n escritos a modo de relatos cortos o microrrelatos\u201d. Almudena Mestre escribe en la revista Turia: \u201cUna prosa de m\u00e1xima belleza\u201d, \u201cse podr\u00eda decir que es una miscel\u00e1nea, una mescolanza de frases, reflexiones, pensamientos e ideas que atraviesan de forma tangencial la mente de su autor\u201d, \u201cse podr\u00eda decir que se trata de un discurso autobiogr\u00e1fico, escrito sobre las escenas cotidianas\u201d o \u201dCada relato es un cuadro, una escenificaci\u00f3n de la realidad\u2026 La forma de expresi\u00f3n del autor es pausada, relajada, donde el autor da valor a lo anodino, a la familia, a sus recuerdos y a\u00f1oranzas. Un narrador omnisciente que sabe y conoce todas las voces narrativas. Ortiz Tafur es un gran escritor que mantiene la tensi\u00f3n, la intensidad y la esfericidad en cada una de sus historias\u2026 unas reales y otras ficcionalizadas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Ortiz Tafur, retirado en Santiago-Pontones como un asceta actual, desde la autorreflexi\u00f3n nos deja su esencia y su consciencia en esta especie de diario revelado por las circunstancias posmodernas, que dir\u00eda Ortega y Gasset. Se podr\u00eda hacer un bosquejo o un retrato del autor utilizando sus propias expresiones. Es un bibliotecario y m\u00fasico que colabora en prensa y trabaja \u201ccon libros en una isla del norte enclavada en el sur\u201d al que le \u201cgusta imaginar que otro mundo es posible\u201d -como nos confiesa en su relato \u201cCarta a los Reyes\u201d, y que desea \u201cuna vacuna para paliar la estupidez\u201d a la vez que \u00a0aspira a tener \u201csiempre hambre\u201d por la vida y a no perder \u201cla costumbre de decir hola y adi\u00f3s\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Hans-Georf Gadamer: \u201cHay en griego una palabra que ahora podr\u00e1 parecer chocante, y que se lo parec\u00eda sin duda a los griegos, aunque no formulasen mayores interrogantes al respecto: la \u2013philaut\u00eda- el \u2013amor a s\u00ed mismo-. Pues bien, de eso se trata, de hallar en el amor a s\u00ed mismo el verdadero fundamento y condici\u00f3n de cualquier tipo de vinculaci\u00f3n con otros y de vinculatividad para uno mismo\u201d, o \u201cla primera amistad que se necesita es la de uno consigo mismo, si no la hay, ni se est\u00e1 para el otro ni se llega a estar realmente vinculado con \u00e9l\u201d. Y eso es lo que hace Ortiz Tafur, escribe un tratado de amistad y reconciliaci\u00f3n, primero consigo mismo y despu\u00e9s con el otro (familiares y amigos que fallecieron, vecinos\u2026), con los que tiene m\u00e1s cerca y tambi\u00e9n con nosotros los lectores. Es un libro para leer a peque\u00f1os sorbos y sin prisas, tal y como ha sido escrito. Y como toda mirada cr\u00edtica, puede que tenga \u00e1ngulos muertos, pero la suya es una mirada limpia,\u00a0 no para imponer un punto de vista que simplemente comparte, sino para ampliar perspectivas y planteamientos. El libro, un tendedero con prendas tendidas al sol, contiene algoritmos posmodernos que lo convierten tambi\u00e9n en un hijo de su \u00e9poca. Es un libro homenaje por la cantidad de nombres que contiene y lugares que frecuenta. Otro rasgo distintivo de este libro es el sentido del humor que roza el sarcasmo. Est\u00e1 escrito con una prosa brillante que engancha y seduce, de \u00e1gil y amena lectura que invita a seguir leyendo con voracidad. La forma de contar de Ortiz Tafur tiene una dimensi\u00f3n autorreferencial y un pacto autobiogr\u00e1fico evidente. El \u201cyo diar\u00edstico\u201d utilizado convierte al autor en un personaje literario m\u00e1s de los que aparecen en el texto. Los fragmentos arrastran al lector a la intimidad y a la confidencia, interpel\u00e1ndolo hasta tal punto que se convierte en otro personaje m\u00e1s de la trama del libro y su argumento, y sin el cual el proceso unidireccional marcado (emisor-receptor) no estar\u00eda completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer fragmento del libro \u201cLa silla\u201d el autor nos pide tambi\u00e9n a los lectores (como le pide al genio de la l\u00e1mpara, a Dios o a sus vecinos\u2026) que nos sentemos a su vera en la silla que tiene en la puerta de su casa y echemos un ratico de \u201cch\u00e1chara\u201d \u00fatil y provechosa. Invitaci\u00f3n que nos da una pista para afrontar la lectura y el papel que nos otorga. La base inspiradora del libro est\u00e1 en la oralidad y en el di\u00e1logo, en la capacidad que tiene Andr\u00e9s de escuchar al otro y a s\u00ed mismo. A trav\u00e9s de sus mon\u00f3logos interiores nos invita constantemente a ponernos en la piel del pr\u00f3jimo, y\u00a0 utiliza los nombres\/palabras como puertas o ventanas o espines, como mantras que transportan y redimen. \u201cHuelga imaginarnos en otra \u00e9poca\u2026 no me puede resultar m\u00e1s maravillosa esta adicci\u00f3n que estamos manifestando por los dem\u00e1s\u201d \u2013leemos en la p\u00e1gina 153. O \u201c\u2026 les pedir\u00eda que trataran de ponerse durante un segundo en el lugar del hu\u00e9rfano, de la persona sola que arrastra la imposibilidad de un adi\u00f3s\u2026que se coloquen en la piel del enfermo, del muerto o de los que sobreviven\u201d, \u201cHe escrito el nombre de los que ya no est\u00e1n por orden cronol\u00f3gico para que no se enfaden, y el de ciudades a las que ya no s\u00e9 si volver\u00e9 porque son parte de esos nombres\u201d \u2013nos dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como \u201cLa literalidad no existe\u201d y \u201cA la literalidad hay que reinterpretarla\u201d, o \u201cla literalidad, en realidad, compone apenas un inventario de embustes hermosos\u201d \u2013susurra en la p\u00e1gina 119, cada lector deber\u00e1 buscar su \u201cmaravillosa subjetividad\u201d, \u201csin ira\u201d, y disfrutar de estos textos espejos que a todos nos refleja y seducen, tanto como al autor. \u201cResolviendo mi verdad inicial en una hermosa mentira, quiz\u00e1 en la mentira m\u00e1s hermosa de mi mundo\u201d \u2013como leemos en la p\u00e1gina 73. As\u00ed pues, escribo esta opini\u00f3n lectora con la sensaci\u00f3n de ser ese \u201cmajadero que se sit\u00faa a cientos de kil\u00f3metros\u201d del que habla el autor en la p\u00e1gina 113 en el relato \u201cTelara\u00f1a social\u201d, y con el que coincido plenamente: \u201clo que no quiero son sobresaltos: si justo en este momento Aladino me dijera \u2013pide un deseo- elegir\u00eda un invierno tranquilo\u201d, \u201ce interactuar con los que tenemos cerca\u201d, y en ellos yo incluyo todos los bares y todos los libros que haya a mi alcance, ya que un libro o un bar es como si fuera alguien de nuestra familia o de nuestros amigos, otra forma de \u201cTelara\u00f1a social\u201d, nuestros confidentes en muchas ocasiones, y entre ellos, por supuesto que colocar\u00eda \u201cLos \u00faltimos deseos\u201d de Andr\u00e9s Ortiz Tafur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos deseos es un libro fronterizo y ecl\u00e9ctico, que se sit\u00faa en los l\u00edmites difusos de la autoficci\u00f3n,\u00a0 del diario, la autobiograf\u00eda, la novela, la cr\u00f3nica, la poes\u00eda, el art\u00edculo, el cuento, el articuento, el microrrelato, el aforismo\u2026 El autor, como si fuera un acuarelista del lenguaje, escribe\/relata\/pinta un diario\/cr\u00f3nica\/novela \u201csui g\u00e9neris\u201d, donde el eje narrativo del conjunto, como argamasa que todo lo pega, se centra en la idea s\u00f3lida de la Espa\u00f1a vac\u00eda-da o rural, como contrapeso a esa otra posmodernidad l\u00edquida urbanita que tambi\u00e9n impregna su mirada en gran medida, y donde mezcla vida, emociones, memoria, pensamientos, ruidos, silencios, creencias, acontecimientos-an\u00e9cdotas-batallas, deseos, palabras\u2026 Todo como una forma de darle credibilidad o verosimilitud al texto en cuesti\u00f3n. Es una especie de bit\u00e1cora donde entrelaza presente-pasado-futuro, donde toma partido y se posiciona moj\u00e1ndose hasta el tu\u00e9tano, seg\u00fan su mirada y su bagaje, y as\u00ed afronta Halloween y el d\u00eda de los muertos, por ejemplo. \u201cDe modo que me hallo en el instante perfecto para renunciar a Halloween y a sus est\u00fapidas calabazas y reivindicar con furia el d\u00eda de los muertos que nos ense\u00f1aron a caminar\u201d \u2013nos confiesa rememorando a su madre en la p\u00e1gina 49. Y es que en el libro tambi\u00e9n hay algo de canto y culto a la identidad, a no dejarse llevar, a reivindicar una forma de ser y de estar sin perder el legado recibido y las ra\u00edces. Estos relatos\/fragmentos\/ensiemplos son su verdadero equipaje, su gran viaje interior a trav\u00e9s del espacio y del tiempo, la forma fragmentada de recomponer el puzle de su alma. \u201cLos apuntes al natural de Andr\u00e9s \u2013concisos, po\u00e9ticos y esenciales- dibujan el mundo entero desde un rinc\u00f3n serrano. Al final de la lectura, sientes que llevas todo el d\u00eda charlando con un buen amigo en la puerta de su casa, y se os ha hecho de noche sin darte cuenta\u201d \u2013nos dice certeramente Sergio de Molino en la contraportada. Incluso el autor, inmerso o sumergido en Santiago-Pontones, se siente parte de \u201cuna Espa\u00f1a vac\u00eda en el interior del vac\u00edo que genera el olvido de las distintas administraciones\u201d (p.59) o de \u201cla Espa\u00f1a vac\u00eda a la que asomamos en verano y fiestas de guardar\u201d \u2013 nos dice en el relato poema \u201cEl para\u00edso\u201d de la p\u00e1gina 83. \u201cExisten oportunidades en la Espa\u00f1a vac\u00eda\u201d -afirma en la p\u00e1gina 197. O \u201cCon la historia y los personajes que la conforman ocurre igual: de las cenizas de aquellos fuegos nos servimos para hacer m\u00e1s camino, y si dinamitamos cualquier trayecto anterior lo \u00fanico que conseguimos es derribar puentes y sembrar precipicios\u201d \u2013presagia en la p\u00e1gina 91 en el fragmento titulado \u201cTierra a la vista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer este libro de Andr\u00e9s Ortiz Tafur me acord\u00e9 de Gerald Brenan y sus paseos y caminatas por Yegen y Las Alpujarras, y tambi\u00e9n de mi paisano Pedro Antonio de Alarc\u00f3n y de su libro \u201cDiario de un testigo de la Guerra de \u00c1frica\u201d. No s\u00e9 por qu\u00e9 capricho de vasos comunicantes que pueda haber en mi cerebro he establecido este paralelismo. \u00a1Qu\u00e9 caprichosas son a veces las sinestesias librescas! A no ser que transcurrir por la vida que nos ha tocado vivir en esta \u00e9poca posmoderna sea hoy una guerra encubierta, una guerra cultural llena de peligros y emociones, y por tanto, sobrevivir sea toda una heroicidad digna de contarse como intrahistoria para las generaciones venideras y distracci\u00f3n\/deleite de las presentes. Y es ah\u00ed donde le encuentro ese pellizco de cronista que hace de la cotidianeidad su campo de batalla, y por tanto, convierte la intrahistoria en el componente principal de su materia narrativa o late motiv de cronista de guerra. El autor demuestra con \u201cLos \u00faltimos deseos\u201d que desde la periferia, o desde el epicentro m\u00faltiple de la Espa\u00f1a vac\u00eda-da es posible estar conectado al epicentro de la actualidad y la contemporaneidad globalizada y posmoderna, sin necesidad de ser un urbanita complaciente y servicial del sistema imperante, o al menos, intentarlo. El autor nos plantea una realidad rural desde la sorpresa y el descubrimiento de alguien que llega, que viene de fuera, que proyecta su mirada de observador cu\u00e1ntico y crea su propia realidad paralela, por lo que tiene de valoraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos observados, y desde ah\u00ed, nos plantea que hay otros \u201cmodus vivendi\u201d y otros \u201cmodus operandi\u201d, distintos y alternativos, a veces como una cuesti\u00f3n de fe. Lo que ha hecho Ortiz Tafur escribiendo este libro ha sido renacer a lo aut\u00f3ctono como puerta de entrada al mundo globalizado para \u201cescriturar en rodillas y codos, crear un banco para lo peque\u00f1o e insustancial y levantar una pared para dibujar corazones de tiza, con todos nuestros nombres dentro\u201d. Y lo mismo nos plantea un combate entre Greta Thunberg vs. Jes\u00fas de Nazaret, que nos lleva a Santiago-Pontones como s\u00edmbolo y paradigma de la Espa\u00f1a vac\u00eda o a la cr\u00edtica del consumismo y su modo de vida con solo enunciar un pu\u00f1ado de nombres: \u201cHalloween, Black Friday, Cyber Monday\u201d Media Markt, Decathlon, Leroy Merlin, Zara, Bershka, Netflix, HBO. O nos lleva de un cine de verano a Whatsapp o a Amazon, o de los gatos callejeros a las gallinas y a las fakenews\u2026 y un largo etc\u00e9tera que te invito a que descubras relajadamente. Porque cada cap\u00edtulo\/fragmento es el resultado de un mon\u00f3logo interior previamente experimentado a la luz de una cerveza, una paseo o una silla. Y lo mismo va de los recuerdos\u00a0 a las premoniciones que de las intuiciones a los sentimientos, que viaja de los sentidos a los deseos o de las emociones a las ideas, en un traqueteo de tren con destino a los sue\u00f1os y a la utop\u00eda de una nueva fe. Su lectura es toda una inercia, un punto de fuga como el futuro que nos plantea, un periplo vital y existencial, de reencuentro consigo mismo y a trav\u00e9s de s\u00ed con el otro, que act\u00faa como eje de salvaci\u00f3n, igual que la escritura. Nos habla del tabaco, de saber ganar y perder, del sexo y del amor, del dolor, del silencio, del cielo y de Dios, de estar vivo y de la muerte, como buen caminante nos habla \u201cde la cantimplora medio llena\u201d y del vaso medio vac\u00edo, de los talones de Aquiles, del fascismo, del machismo, del racismo, de la homofobia\u2026 Porque cada fragmento es un flash(-back), un destello, un fogonazo que encandila con su retah\u00edla de nombres\/palabras que act\u00faan como letan\u00edas o mantras y que por s\u00ed solos teletransportan a otros mundos paralelos, a otras ideas, a otras culturas, a otras \u00e9pocas, a otros sentimientos y lugares y a otros libros. \u201c\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda sido de este pedazo de la Sierra de Segura sin los hipitanos? Gracias por tanto Manolo, Consuelo, Kino, Lola, Juli\u00e1n, Concha, Adolfo, Teodoro\u2026 Buen viaje, Wolfram. Te queremos.\u201d \u2013enumera en la p\u00e1gina 69, o cuando habla del beneficio de los peones camineros en su relato \u201cDe Caj\u00f3n\u201d. Y es que Ortiz Tafur consigue con su escritura que detr\u00e1s de cada palabra\/de cada nombre halla o se intuya una historia, una aventura, un sentido, una peripecia y un destino. Otro mundo posible e imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ortiz Tafur (como un monologuista interior) pretende con este libro convertirse en un icono de la Espa\u00f1a vac\u00eda-da y de la consciencia rural, pero tambi\u00e9n de la posmodernidad, y establecer cual \u201cHombre de Vitruvio\u201d, en este caso \u201cHombre de Santiago-Pontones\u201d, una especie de canon de las proporciones ciudadanas y \u201cortiztafurianas\u201d, a trav\u00e9s de una mirada simult\u00e1neamente rural y posmoderna, s\u00f3lida y l\u00edquida, la suya propia, que conforme leemos intenta contagiarnos. Porque eso es lo que hace, \u201cuna reapropiaci\u00f3n de la realidad a partir del yo\u201d, con el ensayo La Espa\u00f1a vac\u00eda de Sergio del Molino de fondo, como late motiv que le da empaque y todo lo enmarca, y de la vida de un tiempo y un espacio que habita y del que se ha erigido en portavoz. \u201cLos \u00faltimos deseos\u201d, la historia\/intrahistoria de un urbanita que se hace rural, es un modo de ser y de estar en el mundo, una forma de ver la realidad con toda la poes\u00eda \u00a0que tiene dentro. En sus p\u00e1ginas hay un pacto po\u00e9tico, un pacto period\u00edstico, un pacto autobiogr\u00e1fico, un pacto filos\u00f3fico-pol\u00edtico, un pacto diar\u00edstico, un pacto narrativo y literario, un pacto lector, un pacto ambiguo entre autobiograf\u00eda y novela\u2026, pero tambi\u00e9n tiene algo de documental, de testimonio, de introspecci\u00f3n\u2026 y tambi\u00e9n de medida de todas las cosas e ideas. Andr\u00e9s nos muestra desde su perspectiva unas proporciones ideales de vida y de pensamiento, de consciencia y de raz\u00f3n de ser en esta \u00e9poca que padecemos y disfrutamos a la vez. El autor ha establecido a lo largo y ancho de las p\u00e1ginas de Los \u00faltimos deseos un pacto literario-filos\u00f3fico-pol\u00edtico con la intenci\u00f3n de hacernos entrega del algoritmo que debe regir en nuestra fe y en nuestra \u00e9poca como signo de estar al d\u00eda y a la moda o \u201cmainstream\u201d. Ya que el fin \u00faltimo de sus deseos\u00a0 es revelar las proporciones vitales perfectas para ser humanamente felices o por lo menos intentarlo. Si no busca la equidistancia s\u00ed es cierto que busca el equilibrio como una forma de estar en el mundo y apostar por la convivencia que ofrece \u201cuna silla en la puerta de casa\u201d. \u201cLo \u00fanico cierto de esta historia que contemplo son mis suposiciones, ciertas en mi cabeza, en las emociones que me genera: y a partir de ellas armo mis soluciones\u201d \u2013nos confiesa el autor en la p\u00e1gina 53. La voz yo\u00edsta de Ortiz Tafur se hace altavoz en tanto en cuanto quiere convertirse o canalizarse en una voz colectiva y medi\u00e1tica, transformarse por efecto codificador\/descodificador en opini\u00f3n p\u00fablica. Unos textos que al publicarlos en prensa se hicieron hijos de lo ef\u00edmero, pero que al adoptar aspecto de libro ahora adquieren el rango de texto sagrado o inici\u00e1tico que aspira a perdurar en los estantes de alguna biblioteca y en la memoria de los lectores y sus clubes. Tener una columna fija en un peri\u00f3dico podr\u00eda entenderse hoy como la versi\u00f3n m\u00e1s moderna de tener un p\u00falpito y una feligres\u00eda atenta. Y al juntar todas esas columnas para armar un libro, de alguna manera podr\u00eda interpretarse como la f\u00f3rmula ideal de hacer una especie de libro evangelio seg\u00fan Ortiz Tafur, con la intenci\u00f3n de transmitir una buenanueva, la que \u00e9l ve. Son textos que tienen mucho de retrato y de autorretrato, pero tambi\u00e9n de paisaje geogr\u00e1fico y humano. Sus fragmentos son concisos y breves, con una l\u00ednea editorial donde la expresi\u00f3n \u201cjoder\u201d es su forma de decir am\u00e9n. Se convierten en el veh\u00edculo perfecto para mostrar el reflejo de una \u00e9poca en lucha, mundo rural versus una sociedad posmoderna entre otras. Sus \u201censiemplos\u201d re\u00fanen todos los ingredientes necesarios para convertirse en un plato exquisito al alcance de los paladares contempor\u00e1neos m\u00e1s exigentes: Una pizca del costumbrismo de la Espa\u00f1a vac\u00eda-da, una pizca de poes\u00eda y aforismos, una pizca de filosof\u00eda, una pizca de memoria\/recuerdos\/nostalgia\/confidencias que le da un toque rom\u00e1ntico, de tiempo y espacio l\u00edquidos, una pizca de cultura\/viajes\/m\u00fasica\/lugares que le da a la vez un toque rural y cosmopolita, una pizca de emociones y sentimientos, una pizca de sexo y de tacos, una pizca de denuncia social, una pizca de opini\u00f3n pol\u00edtica&#8230; Todo muy bien condimentado para que brille la magia de los sentidos y el\u00a0 hambre lectora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qu\u00e9 nos transmite Los \u00faltimos deseos? Una forma de ser y de estar en la vida y en las ideas, pero tambi\u00e9n en la literatura y en el mundo.\u00a0 El libro termina siendo una construcci\u00f3n identitaria, un espacio yo\u00edsta que consigue hacerse voz colectiva, como en su d\u00eda ocurri\u00f3 con el ensayo \u201cLa Espa\u00f1a vac\u00eda\u201d de Sergio del Molino. \u00bfY qu\u00e9 pretende Andr\u00e9s Ortiz Tafur con este libro previamente publicado en prensa? Adem\u00e1s de obsequiarnos con un buen ratico de lectura, el autor nos deja su algoritmo interpretativo y operativo de una realidad y una \u00e9poca, una mirada, la suya, que al leerla termina configurando de alguna manera la nuestra, por \u00f3smosis algor\u00edtmica. El autor se eucaristiza al hacerse opini\u00f3n p\u00fablica. \u201cEntendemos la libertad como un derecho cuando, en realidad, encierra el deber m\u00e1s poderoso del que disponemos\u2026la libertad no reside en el barco\u2026sino en el mar, y que nuestra m\u00e1xima obligaci\u00f3n consiste en protegerlo de la basura\u201d \u2013dice afor\u00edsticamente en la p\u00e1gina 159. Desde una autoficci\u00f3n peculiar, Andr\u00e9s Ortiz Tafur establece un pacto con el lector y los buenos deseos, y nos habla de la \u201cmetaciudadan\u00eda\u201d que va m\u00e1s all\u00e1 de vivir en el campo o en la ciudad, aunque tambi\u00e9n nos plantee ese combate duro entre el mundo urbano vs. rural. \u201cSale m\u00e1s a cuenta una hora rasc\u00e1ndose la entrepierna con la mirada prestada al horizonte, que una hora en un tren de cercan\u00edas con la atenci\u00f3n puesta en la pantalla de un Iphone 10\u201d \u2013manifiesta en la p\u00e1gina 173. Aunque lo que m\u00e1s abundan son las oraciones enunciativas, hay algunas preguntas desperdigadas entre sus fragmentos que nos dejan en estado de shock: \u201c\u00bfqu\u00e9 mierda se hace en un atasco?,\u00a0 \u00bfQu\u00e9 hay de raro en detenerse a admirar el \u00faltimo hit de los p\u00e1jaros o una puesta de sol o la nieve en la cima de las monta\u00f1as?, \u00bfCaminamos en c\u00edrculos?, \u00bfPero qu\u00e9 se hace despu\u00e9s, cuando todas la luces se apagan?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos deseos, como un bucle espacio-temporal o de pensamiento, repite fragmento tras fragmento la mirada interior o el punto de vista de Andr\u00e9s Ortiz Tafur en un alarde de testimonio omnisciente. Vitruvio escribi\u00f3 en \u201cDe Arquitectura: \u201cPara que un edificio sea hermoso debe tener una simetr\u00eda y proporciones perfectas, como las que se encuentran en la naturaleza\u201d, \u201cy dado que el objeto m\u00e1s perfecto de la naturaleza es el hombre, un edificio perfecto deb\u00eda ser proporcionado como el cuerpo humano\u201d. Y no s\u00e9 por qu\u00e9 capricho de la corteza cerebral y de las analog\u00edas, mi mente tambi\u00e9n ha establecido una relaci\u00f3n entre el \u201cHombre de Vitruvio\u201d y Andr\u00e9s Ortiz Tafur, quiz\u00e1 porque el texto proyecta una consciencia que\u00a0 intenta convertirse en la medida de todas las cosas y del buen ciudadano, de toda una \u00e9poca y un lugar, fundament\u00e1ndose en una mirada que se moja hasta conseguir hacer de Los \u00faltimos deseos un gran edificio de \u00e9poca posmoderna con una arquitectura de reciclaje costumbrista. \u00bfPara qu\u00e9 escribimos, para ganar dinero, para cambiar uno, para cambiar el rumbo de la historia, para satisfacer el ego, para hacer amigos y enemigos\u2026? Pues contado en primera persona, el autor narrador lo que hace con su edificio literario es llenarlo de humanidad y antropofugismo rural y posmoderno, de personas y costumbres y animales y lugares, para darle vida, para darle la proporci\u00f3n perfecta de habitabilidad a la existencia ideal y centr\u00edguga que propone. Lo que hace el autor es un selfie personal, literario, existencial y \u00e9tico del mundo que \u00e9l ve. Andr\u00e9s Ortiz Tafur literaturiza su vida, sus pensamientos, su existencia y su mirada. El autor, atento a las peque\u00f1as cosas de su d\u00eda a d\u00eda convierte lo anecd\u00f3tico en un tesoro de la intrahistoria,\u00a0 est\u00e1 sujeto a una b\u00fasqueda y captura constante de la sorpresa y el detalle, siempre a trav\u00e9s de la mirada justa y la conciencia exacta, siempre a la orden de un punto de vista como mandan los c\u00e1nones de la actualidad del siglo XXI, y establecer as\u00ed el canon ideol\u00f3gico-religioso id\u00f3neo de ser y de estar en el mundo a estas alturas de la Historia y de su proporci\u00f3n algor\u00edtmica y \u00e1urea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos momentos he le\u00eddo Los \u00faltimos deseos como si el conde Lucanor estuviera hablando con Patronio. Y es que las columnas fragmentos\/artefactos\/ensiemplos\/ de Ortiz Tafur (salvando las distancias) podemos leerlos como si fueran una versi\u00f3n moderna o posmoderna de Los cuentos del conde Lucanor de don Juan Manuel, ya que de alguna manera comparten con aquellos una funci\u00f3n did\u00e1ctica y moralizadora. Los \u00faltimos deseos terminan siendo el proyecto de una construcci\u00f3n identitaria. \u201cYo pierdo si t\u00fa pierdes y \u00e9l pierde; nosotros perdemos si vosotros perd\u00e9is y ellos pierden\u201d \u2013nos ilumina el autor en la p\u00e1gina 79. O \u201cNunca m\u00e1s a la homofobia. Nunca m\u00e1s al machismo, al racismo, a cualquier clase de desigualdad o discriminaci\u00f3n. Nunca m\u00e1s como Nuevo Catecismo. Nunca m\u00e1s, joder\u201d, \u201cese af\u00e1n inmotivado por escudri\u00f1ar en las diferencias, establecer bandos y levantar un muro, no tiene ning\u00fan sentido\u201d, \u201cnos toca revertir la historia, no basta con mejorarla\u2026 eso se consigue rompiendo, sin miedo\u201d \u2013predica en la p\u00e1gina 87, en la 101 y en la 135 respectivamente. \u201cTienden a estrujar al m\u00e1ximo la tragedia cuando apuntan hacia arriba y a relativizar hasta el tu\u00e9tano los dramas cuando les toca mirar hacia abajo\u201d \u2013relata como \u201cUna adivinanza\u201d en la p\u00e1gina 39. O \u201cNos afanamos en la b\u00fasqueda de culpables, esa solemne estupidez se erige en nuestro late motiv\u201d en la 155. Y es que \u201cVisto as\u00ed, se podr\u00eda decir que somos perfectos, como la cerveza que inaugura el fin de semana\u201d, nunca mejor dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro cuesta 18 euros, pero eso es lo de menos, \u201cporque no se trata de una cuesti\u00f3n monetaria, sino de qu\u00e9 hacer con el tiempo, una vez que se ha cumplido hasta el \u00faltimo de nuestros deseos\u201d \u2013podemos leer en el relato\/cap\u00edtulo \u201cDomingo\u201d de la p\u00e1gina 105. Y es que al terminar de leerlo tienes la sensaci\u00f3n de haber recorrido muchos kil\u00f3metros y muchos d\u00edas sin haberte movido del sitio, sentado en la misma silla. Pasen y lean Los \u00faltimos deseos de Andr\u00e9s Ortiz Tafur, un rebelde con causa que ha encontrado un fil\u00f3n de \u00e9poca en Santiago-Pontones. Pero como dice Javier S\u00e1nchez Men\u00e9ndez en su art\u00edculo \u201cServilismo cr\u00edtico\u201d publicado en el Diario C\u00f3rdoba: \u201cProcuro decir a todos aquellos interesados en la lectura de una obra que nunca se lean una rese\u00f1a. Que sean ellos, adem\u00e1s de lectores, sus propios cr\u00edticos\u201d, y a\u00f1ado yo, m\u00e1xime si es tan extensa y banal como la m\u00eda. Y parafraseando al autor \u201cya, perdonad, lo siento. Qu\u00e9 tonter\u00edas digo\u201d, disculpen mis \u201cpajas mentales\u201d, pero por favor lean Los \u00faltimos deseos de Andr\u00e9s Ortiz Tafur.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Opiniones de un lector<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Custodio Tejada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Noviembre de 2021<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS \u00daLTIMOS DESEOS de Andr\u00e9s Ortiz Tafur. Editorial S\u00edlex. 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