{"id":28146,"date":"2021-04-30T18:41:28","date_gmt":"2021-04-30T18:41:28","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=28146"},"modified":"2021-04-30T18:41:28","modified_gmt":"2021-04-30T18:41:28","slug":"opiniones-de-un-lector-devoraluces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=28146","title":{"rendered":"OPINIONES DE UN LECTOR: DEVORALUCES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DEVORALUCES de \u00c1ngel Olgoso. Editorial Reino de Cordelia. 134 p\u00e1ginas y 14 textos\/relatos\/poemas\/ensayos por s\u00f3lo 14,95 euros. Primera edici\u00f3n de marzo de 2021. El libro aparece numerado en el lomo con el n\u00famero 140 de la colecci\u00f3n. Impreso en papel cien por cien libre de cloro y considerado como reciclable. De tapa blanda, est\u00e1 vestido con todos los ropajes que un libro puede llevar: cubierta, sobrecubierta y faja. Dos im\u00e1genes aleg\u00f3ricas ilustran el libro y nos invitan al desdoblamiento: una primera ilustraci\u00f3n en la cubierta titulada \u201cElohim creando a Ad\u00e1n\u201d (1975) de William Blake y otra en la sobrecubierta que es la que primero se ve, \u201cL\u00e1mina 12 de Am\u00e9rica a Prophecy\u201d (1795), tambi\u00e9n de William Blake. El colof\u00f3n nos despide con otra imagen suponemos que tambi\u00e9n de William Blake. En la contraportada se nos avisa que el autor \u201cse despide de un g\u00e9nero que ha cultivado durante cuarenta a\u00f1os con fruici\u00f3n imaginativa y estil\u00edstica\u201d. La faja, en perfecto camuflaje con la sobrecubierta, nos pone sobre aviso: \u201cEl esperado regreso de un gran maestro del relato fant\u00e1stico\u201d. En la solapa una foto del autor\/rector del Instituto Pataphysicum Granatensis, casi de perfil, con la barbilla levantada y una mirada hier\u00e1tica o holmesiana que se pierde en lontananza, y una nota bibliogr\u00e1fica. Cuatro p\u00e1ginas de cortes\u00eda de color tierra al principio y cuatro al final, las de en medio con el logotipo en blanco de la editorial. El libro es un collage de lecturas y de libros, de emociones y sentimientos, de homenajes y deferencias, de met\u00e1foras e intertextualidades. Un libro biblioteca, la de sus lecturas, quiz\u00e1 \u201cuna alegor\u00eda de la fertilidad\u201d\/felicidad lectora\/vividora del autor, que desde el principio huele a despedida, a homenaje, a tributo y a regalo. Y aunque es un texto narrativo, po\u00e9tico, metaliterario, metaf\u00edsico, ensay\u00edstico\u2026 ante todo, es un libro de amor correspondido: a su amada, a su oficio, a su vida, a los recuerdos, a los libros, a s\u00ed mismo, a sus lectores\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Para leer un libro hay que estar atento y tener ganas, buscar el momento propicio es importante, pero afrontarlo con la misma ilusi\u00f3n que un ni\u00f1o juega en un parque de atracciones resulta imprescindible. Situ\u00e9monos por un momento en nuestra \u00e9poca, aqu\u00ed y ahora, en abril de 2021. Imaginemos una \u201cNintendo\u201d, un \u201cXbox\u201d o una \u201cPS4\u201d.\u00a0 El lector, como si fuera un jugador de videojuegos (ya sea Minecraft, Among Us, Fornite, Brawl Stars\u2026) debe estar preparado para jugar en cualquier mapa (texto), para superar todas las dificultades y conseguir as\u00ed todos los brawlers (legendario, \u00e9pico, m\u00edtico, crom\u00e1tico, especial\u2026). Solo haci\u00e9ndose con las atrapagemas y las monedas (pistas de lectura), los puntos de fuerza, las megacajas y los gadgets necesarios podr\u00e1 completar la misi\u00f3n: leer el libro como quiere el autor que lo hagamos y que no siempre coincide con lo que hace el lector\/jugador. Todo libro tiene distintas jugadas y depende de cada lectura el modo en que sucede el fin de la partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces pienso que cuando escribo la rese\u00f1a de un libro, de alguna manera, me estoy haciendo un <em>\u201cselfie\u201d<\/em> con el autor, una especie de miscel\u00e1nea viva de palabras y emociones compartidas. Y es que cuando uno comparte una opini\u00f3n lectora lo que realiza es un autorretrato literario en el que ya queda ligado permanentemente a la obra y al autor, de una forma ineludible, \u00edntima y casi eucar\u00edstica, osm\u00f3tica y ectoplasm\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Opinar de un libro es como saltar al vac\u00edo y dar un grito en medio de una monta\u00f1a. El eco ampl\u00eda la voz y el silencio que viene despu\u00e9s se mimetiza con el paisaje y la mirada. \u00bfQu\u00e9 es un autor sino un lector empedernido que necesita escribir para buscarle sitio y acomodo a las nuevas lecturas? \u00bfY qu\u00e9 es un lector sino una especie de \u201cThermomix\u201d que pretende hacer una cocina de autor con los ingredientes que tiene m\u00e1s a mano y que no son del todo suyos? Tengo la sensaci\u00f3n de no haber sido un lector elegido al azar, los libros a veces eligen a los lectores, son ellos los que seducen. En cualquier caso, cruzar un libro es siempre como atravesar el Rubic\u00f3n, ya que cada libro es una peque\u00f1a Semana Santa, el lector muere y resucita con cada nuevo libro, igual le pasa al autor. Hag\u00e1mosle caso pues a \u00c1ngel Olgoso y como nos dice en la p\u00e1gina 120 de \u201cDevoraluces\u201d \u201cun t\u00edtulo, vigoroso, indeleble\u201d, inquietante, metaf\u00f3rico\u2026 \u201cSituemos al lector ante\u2026 un libro et\u00e9reo y tan inefable que encierre en s\u00ed el mundo fenom\u00e9nico sin guardar nada\u2026 y que vibrar\u00e1 para siempre en el alma del lector\u201d o bien \u201cDejemos que el lector\u2026 encamine sus pasos\u2026 hacia su propia aventura\u201d, como aconseja en la p\u00e1gina 118, invocando el principio de incertidumbre donde lector y observador se funden en su devenir cu\u00e1ntico, y empecemos a leer a ritmo de can-can \u201cla lectura de un libro de t\u00edtulos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Devoraluces-de-A\u0301ngel-Olgoso.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-28147\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Devoraluces-de-A\u0301ngel-Olgoso.jpg\" alt=\"Devoraluces, de A\u0301ngel Olgoso\" width=\"229\" height=\"347\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Devoraluces, de A\u0301ngel Olgoso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si buscamos en el diccionario el significado del t\u00e9rmino \u201ccl\u00e1sico\u201d, en una de sus acepciones leemos: \u201c(Autor, obra) Que se considera como modelo digno de imitaci\u00f3n en el arte o la literatura\u201d. Dice Rafael Narbona en el art\u00edculo \u201c\u00bfQu\u00e9 es un cl\u00e1sico?\u201d para el suplemento El cultural del diario El mundo (30 de marzo de 2021): \u201cLa mayor\u00eda de las obras quedan olvidadas en las cunetas de la historia, pero unas pocas adquieren el car\u00e1cter de milagros imperecederos. No se las considera perfectas, sino necesarias\u201d. \u201cEn la Odisea, lo individual acapara el protagonismo. Ulises no piensa en sus responsabilidades como rey de \u00cdtaca, sino en su felicidad\u201d. Seg\u00fan Italo Calvino, un cl\u00e1sico \u201ces un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir, es un libro de relectura, de descubrimiento constante, cargado de huellas y se\u00f1ales, que suscita incesantemente\u2026\u201d Azor\u00edn manifestaba que \u201cun cl\u00e1sico est\u00e1tico es un cl\u00e1sico muerto\u201d y para Borges ser\u00eda un acuerdo entre los lectores. O sea, que podr\u00edamos afirmar que una obra es un cl\u00e1sico cuando se convierte en un modelo de estilo a seguir, adem\u00e1s de definir y atrapar la \u00e9poca en la que fue escrita, como dir\u00eda T. S. Eliot. El mejicano Evodio Escalante dice en una entrevista realizada por Fidelia Caballero Cervantes para bajopalabra.com.mx (28 marzo 2021) que \u201cel verdadero cr\u00edtico es el tiempo. Hay obras que en cierto momento deslumbran, regocijan o apasionan a sus lectores y que luego van cayendo en el olvido, quiz\u00e1 son como bellas de unos momentos y luego desaparecen, y hay otras que van perdurando y solicitan nuevas lecturas y en esas nuevas lecturas siguen encontrando nuevos sentidos, se van actualizando\u201d. Y aunque uno no puede ir de profeta, ni saber cu\u00e1l ser\u00e1 el juicio del tiempo, de la historia y de los lectores futuros, s\u00ed se puede aventurar y afirmar hoy que \u00c1ngel Olgoso es un firme candidato a proclamarse \u201cCl\u00e1sico\u201d en la Gala de la Literatura Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontrar referencias del libro \u201cDevoraluces\u201d y de \u00c1ngel Olgoso, el autor de unos 700 relatos, no es dif\u00edcil. En la misma contraportada de la sobrecubierta leemos que \u201cDevoraluces es celebraci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n, un breve cat\u00e1logo de las raras dulzuras que puede otorgar la vida, una iluminaci\u00f3n profana, un b\u00e1lsamo para tiempos inciertos\u201d. Juan Gait\u00e1n, en La Opini\u00f3n de M\u00e1laga dice: \u201c\u00c1ngel Olgoso es uno de los autores de referencia del cuento en espa\u00f1ol\u201d \u201cDevoraluces es\u2026 un inventario de las bondades de estar vivo\u201d. \u201cTodo en el lenguaje de este escritor tiene sentido, connotaci\u00f3n, belleza.\u201d Santos Dom\u00ednguez Ramos, en su blog \u201csantosdominguez.blogspot.com\u201d, comparte que \u201c\u2026son algunos de los significativos t\u00edtulos de unos textos luminosos de quien es sin duda uno de los mejores narradores actuales\u201d. Miguel Arnas Coronado nos comenta en una rese\u00f1a aparecida en el peri\u00f3dico ideal que \u201cEste es un libro para saborear\u2026 La unidad de esas narraciones es caracter\u00edstica y marca de la casa. Marca que consist\u00eda, hasta ahora, en la fantas\u00eda, la condensaci\u00f3n y un horror suave, un ensue\u00f1o inusual\u201d. Y de Devoraluces a\u00f1ade: \u201cEn cuanto al estilo, indudablemente po\u00e9tico. Las met\u00e1foras, la elecci\u00f3n del lenguaje, los adjetivos, la sorpresa de cada imagen\u2026\u201d\u00a0 \u201cEl tema de los cuentos, si bien lo tienen, es lo de menos: son las palabras, las figuras e ilustraciones que se nos presentan como los cuadros de un museo donde todo estuviera mezclado al tiempo que en riguroso orden\u201d. En el blog de Jimy Ruiz Vega leemos: \u201cLos cuentos de \u00c1ngel Olgoso\u2026 Expresan la complejidad de la vida en unas pocas p\u00e1ginas, produciendo sorpresa y sensaci\u00f3n de conocimiento y extra\u00f1eza\u2026 un efecto parecido al de un poema.\u201d \u201cLos catorce textos reunidos en Devoraluces sorprenden al lector por el giro acometido en su narrativa. Los relatos de ahora se apartan del lado turbador, extra\u00f1o y sombr\u00edo acostumbrados para buscar otros \u00e1mbitos y escenarios m\u00e1s luminosos y contemplativos\u2026\u201d \u201cUn libro de prosa cuidada y rica, con una voz narrativa cercana e \u00edntima, bien atenta al detalle de lo que sucede.\u201d Tambi\u00e9n nos apunta Marina Tapia en Facebook que el \u201csello intelectual y un tanto herm\u00e9tico\u201d de la obra de \u00c1ngel Olgoso, \u201cde una forma casi m\u00e1gica, nos hace ver el mundo bajo otro prisma. Tal cualidad tienen los libros que perduran en el tiempo y sobrepasan las modas\u201d. El propio autor en una entrevista que le hizo Jos\u00e9 Antonio Mu\u00f1oz (\u201cDevoraluces es un mosaico de g\u00e9neros, emociones y sue\u00f1os que se mezclan con maestr\u00eda\u201d) para el peri\u00f3dico granadino Ideal (23 marzo 2021) nos dice: \u201cDevoraluces traza un sendero de claridades. Quise componer un libro acogedor, benigno, abierto a los sentidos, una celebraci\u00f3n de la existencia\u201d, \u201cEn Devoraluces he intentado reflejar la luz habitable de la infancia y de la cal, la visitable de los libros y la esperanza, la acariciable del amor y la bondad, pero tambi\u00e9n la mercurial de los sue\u00f1os y la crepuscular del pasado\u201d. Y en esa entrevista \u00c1ngel Olgoso nos advierte que le gusta \u201cturbar o emocionar al lector, de robarle bajo sus pies la tierra de las certezas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Irene Andr\u00e9s-Su\u00e1rez (en Wikipedia) destaca que la \u201cnarrativa de \u00c1ngel Olgoso constituye un verdadero despliegue de talento, originalidad y perfecci\u00f3n y se sit\u00faa en la l\u00ednea de aquellos autores que no han necesitado cultivar la extensi\u00f3n para ser reconocidos como grandes escritores\u2026\u201d. Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros dice en Todoliteratura.es: \u201cCautiva al lector con su minimalismo barroco, con su car\u00e1cter proteico, combinando lo ideal y lo terrenal, lo cotidiano y lo infinito\u201d. Dice Daniel Monedero en una entrevista en The Objective.com acerca de su \u00faltimo libro \u201cVolar a casa\u201d editado en P\u00e1ginas de Espuma que \u201cEscribo jugando todo el tiempo con la credulidad y la incredulidad. Pero no es m\u00e1s que mi forma de ver el mundo: la vida se mueve en esos planos\u201d. Y eso es quiz\u00e1 lo que ha decidido tambi\u00e9n \u00c1ngel Olgoso, cambiar de plano, cambiar su forma de ver el mundo con este libro, alcanzar el extra\u00f1amiento de lo fant\u00e1stico en lo cotidiano. Y aunque su \u201cConjugaci\u00f3n\u201d nos plantee un viaje inici\u00e1tico: \u201cYo grit\u00e9. T\u00fa torturabas. \u00c9l re\u00eda. Nosotros moriremos. Vosotros envejecer\u00e9is. Ellos olvidar\u00e1n\u201d, hay que manifestar que despu\u00e9s de le\u00eddo ser\u00e1 dif\u00edcil olvidar a este mago\/maestro del relato que solo quiere \u201clibertad para cambiar de g\u00e9nero, para cruzar distintos soportes y permanecer en la encrucijada\u201d p.131, y que es lo que hace de un relato a otro precisamente en este \u201cDevoraluces\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio de la lectura de \u201cDevoraluces\u201d el jugador se puede \u201cbugear\u201d un poco, sobre todo si est\u00e1 acostumbrado al \u00c1ngel Olgoso m\u00e1s sombr\u00edo y fant\u00e1stico. Pero antes de leerlo linealmente, hago unas catas aleatorias entre sus p\u00e1ginas y de repente descubro la \u201cpulpa firme pero jugosa que se descubre cuando un mel\u00f3n es calado con br\u00edo por la navaja\u201d. Cuando lees \u201cDevoraluces\u201d especialmente, pero tambi\u00e9n cuando lees cualquier otro libro suyo, sus palabras, como \u201camebas de luz\u201d, te acercan al n\u00e9fesch que las habita y act\u00faan como sublimaci\u00f3n\/justificaci\u00f3n o explicaci\u00f3n de un temblor, el de \u00c1ngel Olgoso y su peculiar iconograf\u00eda literaria. Sus relatos son iconos de una mente erudita, despierta y juguetona, de una imaginaci\u00f3n privilegiada y un saber hacer casi alqu\u00edmico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo sugerente de \u201cDevoraluces\u201d, como un ser quim\u00e9rico a modo de destello de luci\u00e9rnaga y \u201ccanto de alondra\u201d que huele a despedida de Ave F\u00e9nix, nos se\u00f1ala la declaraci\u00f3n de intenciones del autor: \u201cNo ser el primero en ensayar lo nuevo ni el \u00faltimo en abandonar lo viejo\u201d \u2013nos revela en la p\u00e1gina 134. Y as\u00ed, desde el principio, nos lleva a las lindes del misterio y la fantas\u00eda a lomos de una palabra compuesta. \u201cDevoraluces\u201d est\u00e1 escrito al trasluz, como un \u201cespejo ustorio\u201d. \u00bfPero\u2026 y si el libro fuera \u201cuna alegor\u00eda de la fertilidad\u201d y de la felicidad? El t\u00edtulo, como una met\u00e1fora, me lleva por sinestesia o serendipia, no lo s\u00e9 bien, a la mitolog\u00eda griega y sus monstruos con cabeza de le\u00f3n-vientre de cabra-y cola de drag\u00f3n, pero tambi\u00e9n al Siglo de las Luces, a la Ilustraci\u00f3n y sus fantasmas\/mitos o al romanticismo de los seres g\u00f3ticos. Con todo lo que all\u00ed hubo de luz, pero tambi\u00e9n de sombra, como un cepo a la espera de la herida brutal que secciona. Incluso hasta cierto punto el t\u00edtulo, esa palabra nueva compuesta de verbo m\u00e1s sustantivo, pudiera significar en lo m\u00e1s hondo de su significado el nombre de un monstruo bueno, que se alimenta de rayos de sol y destellos de vida, pero tambi\u00e9n de las migajas que desprenden nuestros sentidos. Olgoso, aqu\u00ed, no busca cualquier luz, sino la luz de la nostalgia, la luz primigenia, la de la vida hecha sugerencia o recuerdo que proyecta delicadas sombras chinescas en la mente de los lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor, para alcanzar la \u00cdtaca que nos propone, juega en sus renglones al \u201cgeoescodite\u201d, y nos presenta unas maniobras de \u201crealidad\/virtualidad aumentada\u201d e interactiva. Y as\u00ed frecuenta distintos g\u00e9neros, diferentes registros, y va de lo narrativo a lo po\u00e9tico (encontramos el poemario \u00c9mula de la llama como una isla en medio). Y ya sea en prosa, prosa po\u00e9tica o en verso, algunos de sus relatos son otros libros dentro del mismo libro, ensamblados con un efecto matrioska marca de la casa. Formando un \u201cpaisaje como g\u00e9lida \u00e1gata\u201d (p. 47), que a veces incluso nos deja cierto sabor gongorino entre los o\u00eddos. Si en Olgoso cada palabra es una puerta giratoria que m\u00e1s que abrir o cerrar lo que hace es sugerir, con la adjetivaci\u00f3n lo que consigue es delimitar o expandir la capacidad de asombro o la dosis de misterio, extender su magia, practicar la alquimia del lenguaje. Un mundo simb\u00f3lico e iconogr\u00e1fico, casi on\u00edrico impregna su palabrario, que es mucho m\u00e1s que un acuario de palabras o un acantilado repleto de cantos de sirenas. El territorio \u201cOlgoso\u201d es amplio, tanto que dar\u00eda para hacer una gran retrospectiva. Con una veintena de libros publicados nos damos cuenta que estamos ante un escritor de gran recorrido, con una trayectoria que lo avala como \u201cuno de los autores de referencia del relato breve y fant\u00e1stico en espa\u00f1ol\u201d. Sus relatos, como iconos de una fe antigua o como retazos de un grimorio, perduran en la imaginaci\u00f3n del lector, en ese mundo paralelo que va y viene de la realidad a la escritura, de la imaginaci\u00f3n a los sue\u00f1os. Ah\u00ed est\u00e1 Wikipedia y dem\u00e1s art\u00edculos de opini\u00f3n para profundizar en la figura alargada del autor y su bibliograf\u00eda. \u00c1ngel Olgoso escribe \u201cpaladeando cada s\u00edlaba como si fuera esponjoso pan de az\u00facar\u201d. \u201cLas palabras pronunciadas\u201d por su pluma se convierten en puertas a otras dimensiones, y como si fuera Hajd\u00fa en su propio cuento, despierta el mundo del lenguaje para postrarlo a tus pies de lector incansable y paciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Amazon, enlazado a su portada podemos escuchar y ver un v\u00eddeo del autor donde afirma que \u201cDevoraluces es un libro de relatos cocinado a fuego lento\u2026 con \u00e9l he dado un golpe de tim\u00f3n a mi narrativa\u201d, si antes se fij\u00f3 m\u00e1s en lo sombr\u00edo, ahora con Devoraluces entra en un \u201c\u00e1mbito mucho m\u00e1s luminoso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Varios itinerarios surcan el libro, nos marcan un rumbo. Uno es las dedicatorias. Abre el libro con una dedicatoria principal, casi como un aljibe o un parterre: \u201cPara Marina, mi compa\u00f1era, mi luz\u201d. Todos los relatos est\u00e1n dedicados a alguien, marcando una ruta sentimental y de agradecimientos: (a \u00c1ngel Olgoso Morales, a Ismael Ramos, a Margarita Osborn, a Roberto Mart\u00ednez Mancebo, a mi hija Laura, a mi hijo \u00c1ngel, a Jos\u00e9 Antonio Santano, a Juan Herrero Cecilia, a Rosana Herrera, a Francisco Javier Guerrero, a Iv\u00e1n T. Contardo, A Fernando Ja\u00e9n, a Francisco Bravo). Otro itinerario son las citas y los nombres que menciona o invoca: Marco Aurelio, Leonardo Da Vinci, Xavier de Maistre, Conde de Lautr\u00e9amont, Vincent Van Gogh, William Faulkner, Franz Kafka, Jorge Guill\u00e9n, Claudio Rodr\u00edguez, Annie Dillard, Pere Gimferrer, Marina Tapia, Jes\u00fas Cotta, Petrarca, Paul Klee\u2026 Otro camino son los libros y los autores que campan por sus p\u00e1ginas, otro ser\u00eda el hilo temporal o el orden de los textos\u2026 Nombres, dedicatorias y citas como \u201cfanales de cuento de hadas\u201d que proponen \u201cun di\u00e1logo luciente de chiribitas\u201d en el est\u00f3mago lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro del viaje general, cada relato es otro viaje dentro del mismo viaje, una especie de diario de a bordo de la mente fant\u00e1stica del autor y de su traves\u00eda vital escritora\/lectora, una sublimaci\u00f3n \u00edntima y apasionada de s\u00ed mismo y de su oficio para \u201cser amanecer y anochecer a un mismo tiempo\u201d (p. 116). Los catorce textos son relatos proteicos, densos, que beben de todas las fuentes y que se convierten a su vez en fuente intertextual y biogr\u00e1fica, casi de telara\u00f1a o red. Las referencias al cine, como gui\u00f1os de un cin\u00e9filo, aparecen en sus relatos. \u201cHajd\u00fa\u2026 que ten\u00eda los ojillos maliciosos de Charles laughton, el elegante cinismo de George Sanders y la esnob pedanter\u00eda de Clifton Webb\u201d (p.19), donde lo que no dicen las palabras lo a\u00f1aden la imagen de dichos actores. Como un Messi del relato, nos da un centenar de fintas y regates (de personajes y libros, de quiebros y requiebros, de nombres y aventuras\u2026), en unos cuantos p\u00e1rrafos nos voltea tantas veces que quedamos a expensas de las exclamaciones y las interjecciones que tengamos m\u00e1s a mano, pero sin demorarnos mucho, que hay que tomar aire y seguir el recorrido de orientaci\u00f3n que nos ha preparado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el relato <strong>\u201cLas luci\u00e9rnagas\u201d<\/strong> nos ofrece un viaje por la memoria, por los recuerdos del coraz\u00f3n, que nos acercan a una geograf\u00eda ya perdida y a unos sentidos ya lejanos en el tiempo, pero pr\u00f3ximos en las emociones y los sentimientos. Brilla la memoria \u00edntima y el territorio, el homenaje a un tiempo ido, pero presente al nombrarlo. Una retah\u00edla de lugares ofrecen el mapa de una nostalgia: la vega, Charca de la Vi\u00f1a, Cruz de los Cigarrones, Cerrillo del Tesoro, El Salado, Acequia Gorda&#8230; Y como \u201cuna pu\u00f1alada de luz\u201d <strong>\u201cHajd\u00fa\u201d<\/strong> y el mundo de los sue\u00f1os, que \u201cSalvo ellos, todo es ficticio en el mundo\u201d. Con <strong>\u201cFulgor\u201d<\/strong> y \u201csu dulce conversar\u201d nos apunta el devenir de un senderista que es \u201cuna pleamar de inocencia y cosas menudas\u201d, una pasi\u00f3n por la naturaleza y los caminos, de la mano de Matteo y El Pajarillo que es la literatura y la vida. En <strong>\u201cLa Rosa de los vientos<\/strong>\u201d, su eje literario, nos hace un homenaje bibliogr\u00e1fico donde aflora el lector que lleva dentro. El relato, como si de unas cartas n\u00e1uticas se tratase, nos gu\u00eda por las aguas procelosas de la literatura, dej\u00e1ndote exhausto en su viaje. Es un itinerario lector conducido de la mano de su alter ego Ulises. Lleno de nombres, mitol\u00f3gicos o no, que resuenan como una letan\u00eda, (Polifemo, C\u00edclope, Crot\u00f3n, Ligia \u2013ya sea como sirena o como amada del general romano Vinicio- Laertes, Paris, \u00cdtaca, vino de Maron, Homero, Nautilus Capitan Nemo Julio Verne, Pequod Mobi Dick Melville, Swann Vinteuil En busca del tiempo perdido Marcel Proust, Scrooge Cuento de navidad Charles Dickens, obra teatral de James M. Barrie y la tripulaci\u00f3n pirata &#8211; Esmee y Starkey- de Peter Pan \u2013el ni\u00f1o que volaba y no quer\u00eda crecer, Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas de Lewis Carroll, Bail Hallward y Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, la Banda de Tom Sawyer y Mark Twain, Madame Bovary de Gustave Flaubert, Davy Byrne y James Joyce \u2013personaje y autor de Ulises, Oskar Matzerath y el tambor de hojalata de G\u00fcnter Grass,\u00a0 L\u00e1zaro de Tormes, don Quijote y el Freeman\u00b4s Journal\u2026). Con el relato <strong>\u201cPelikan\u201d<\/strong> y su reguero \u201cde ausencias y recuerdos\u201d nos lleva hasta la met\u00e1fora de un campo de concentraci\u00f3n y \u201cA la ruina y el desamparo. A las amenazas. A un cielo de metrallas. A once horas de trabajo diario\u201d. En el relato <strong>\u201cVilla Diodati<\/strong>\u201d, con un claro componente metaliterario, nos introduce (de la mano de Lord Byron, P. B. Shelley, M. W Godwin) en aquel palacio suizo y en el romanticismo. Y como si fuera un momento literario \u00fanico y fundacional de un g\u00e9nero literario, \u00c1ngel Olgoso le tributa su particular homenaje de testigo privilegiado en un <em>tour de force<\/em>. All\u00ed nos esperan quince escenas visionarias con sus t\u00edtulos respectivos, y otra vez sus letan\u00edas de perlas geocaches (\u201clecturas de Tasso y Coleridge, Phantasmagoriana, El para\u00edso perdido de Milton, Gibbon, F. Bonnivard, Voltaire, Rousseau, Madame de Sta\u00ebl, Goethe, S\u00e9neca, la Biblia, Ner\u00f3n, Cal\u00edgula, el \u00c1ngel Ca\u00eddo y Ad\u00e1n, \u201cun poco de luz y un poco de sombra\u201d p.55). En <strong>\u201cLa ilusi\u00f3n del horizonte\u201d<\/strong> un recorrido\/viaje de enumeraciones, frases cortas y simples, uso de puntos y ausencia de comas y un aluvi\u00f3n de im\u00e1genes en tropel en un solo p\u00e1rrafo nos espera, como si viaj\u00e1ramos en un tren hecho de palabras. En <strong>\u201cOkitsu\u201d<\/strong>, como un \u201cfestival de Kamo\u201d, una ofrenda verbal nos transporta a los rituales de la infancia y sus palabras-milagro, donde rememora el momento en que aprendi\u00f3 \u201cque el silencio es m\u00e1s elocuente que el sonido, pero las palabras de mi padre\u2026 removieron mi mente y mi coraz\u00f3n\u201d. Aqu\u00ed se usan oraciones largas y compuestas, y un uso m\u00e1s frecuente de comas que de puntos, dividido en dos p\u00e1rrafos. <strong>\u201cLa arena de las historias\u201d<\/strong>, de la mano del sult\u00e1n Schariar y Schahrasad, nos hace volar hasta \u201cLas mil y una noches\u201d y la oralidad de los cuentos, y a toda la intertextualidad que rezuma el f\u00e9rtil reloj\/desierto\/vergel de Devoraluces. En la p\u00e1gina 73 nos dice metaling\u00fc\u00edsticamente: \u201clas palabras eran todopoderosas y, como tales, de una gran persuasi\u00f3n a la hora de otorgar sus favores: enlazadas unas con otras se convert\u00edan en cuentos maravillosos; solas, en talismanes y f\u00f3rmulas m\u00e1gicas\u201d. <strong>\u201cEl calendario quim\u00e9rico de lo que pod\u00eda haber sido\u201d<\/strong>, como cris\u00e1lida, nos engendra \u201cen la hiedra del instante\u201d y su n\u00e9fesch, nos sumerge en la luz y en la oscuridad. Y otra vez la letan\u00eda de nombres e intertextualidades (Josu\u00e9, Ormuz y Ahriman que nos puede teletransportar a Lucifer y Ahriman de Rudolf Steiner o al Zoroastrismo, Hitler, Gavrilo Princip, Newton, Alarico, reino de Ugarit, biblioteca de Alejandr\u00eda, \u201cCronos no devora a sus hijos\u201d). En el relato <strong>\u201cMedio real\u201d<\/strong> transmutado en Cide Hamete Benengeli, y por a\u00f1adidura en don Quijote de la Mancha y en Miguel de Cervantes, nos catapulta a Toledo y sus calles. Y a los lectores nos convierte en la burra de Balaam y en Diego Torrearias, quiz\u00e1 para \u201clibrarse(librarnos) de recelos, de los inquisidores\u201d. <strong>\u201c\u00c9mula de la llama\u201d<\/strong> no es un relato m\u00e1s. Dos citas abren sus estancias, una de Petrarca y otra de Paul klee, a modo de \u00e9cfrasis. Es un poemario de amor dedicado a Marina Tapia donde va \u201csu voz destil\u00e1ndose en el alambique sagrado de la poes\u00eda\u201d. Un libro dentro de otro libro (efecto matrioska). 22 poemas, dos en verso y el resto en prosa. Los sentidos y las sinestesias nos encandilan e hipnotizan. Y al leerlo el autor nos convierte \u201cipso facto\u201d en lectores voyeristas, como si Vel\u00e1zquez estuviera pintando \u201cLas meninas\u201d, en este caso, \u00c1ngel Olgoso y sus 22 espejos que nos meten dentro de la escena. Los t\u00edtulos nos inician en otro viaje m\u00e1s, el del \u201cerotismo a raudales\u201d: Aljibe, Aspiraci\u00f3n, Bocajarro, Calendario, Diapas\u00f3n, Estrellamar, Gusto, Lactar, Lamer, Literatura, Maravilla, Nupcias, O\u00eddo, Olfato, Orbes, Parque, Patria, Puerta, Sudor, Tacto, Vista, Ep\u00edlogo: Apelativo. Y es aqu\u00ed donde sucede el milagro y el autor lo reconoce: \u201cno acierto a definir la literatura; te has mezclado con ella\u201d p.97. Ah\u00ed est\u00e1 la clave. Con esos dos hilos, fundamentalmente, Literatura y Marina (a partes iguales) (o con los hilos de biograf\u00eda y de lecturas) ha ido entretejiendo todo el libro y su horizonte de sucesos, el pa\u00f1o dorado y luminiscente de su po\u00e9tica, en una perfecta simbiosis. En <strong>\u201cOdres nuevos\u201d<\/strong> nos lleva a la Guerra Civil con T\u00e1rsila y Elisio, con \u00c1gueda y Amador, donde \u201cdurante tres a\u00f1os, a los hombres se les hab\u00eda ido cayendo la ceniza del coraz\u00f3n\u201d. Y en la <strong>Coda<\/strong> final, <strong>\u201cNomenclatura Boghini para los dedos de los pies\u201d<\/strong>, con sus 30 estancias, elabora un ensayo\/caminata de cr\u00edtica literaria, reflexiones, deseos, explicaciones sobre la escritura, m\u00e1s homenajes\/deudas\/agradecimientos&#8230; Metaliteratura en estado puro, pero tambi\u00e9n metaf\u00edsica. Nos habla de la p\u00e1gina en blanco, de la sintaxis y la gram\u00e1tica. En \u00e9l, el autor habla del lector, que \u00e9l mismo ha sido y es, o sea, que se desdobla en un \u201cconstante principio de incertidumbre\u201d. \u00a0Y m\u00e1s letan\u00edas de nombres en una intertextualidad de biblioteca (Borges, Leopardi, Nicanor Parra, Benjamin, Hannah Arendt, Gombrowicz, Thoreau, Blake, Chateaubriand, Savater, Aramburu, Flaubert, Raymond Roussel, Garc\u00eda M\u00e1quez\u2026) Solo le ha faltado a \u00c1ngel Olgoso que se transmutara en Alcuino de York y nos dijera como aqu\u00e9l: \u201cQu\u00e9 dulce fue la vida mientras nos sent\u00e1bamos tranquilos entre los libros\u201d, o a modo de epitafio nos dijera: \u201cRuega, lector, por mi alma\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1ngel Olgoso sabe que \u201cel alma se puede curar por medio de los sentidos\u201d y por el amor, pero tambi\u00e9n por la literatura. \u00bfQu\u00e9 es lo que nos propone el autor en realidad? \u00bfQu\u00e9 es \u201cDevoraluces\u201d? \u00bfEs el testamento vital y lector de \u00c1ngel Olgoso, su \u00faltimo juego fant\u00e1stico, la herencia iconogr\u00e1fica de un autor cl\u00e1sico, o un deseo de compartirse en \u201cel afecto de las almas afines\u201d? \u00bfEs un mapa, una ofrenda, un itinerario sentimental y de pensamiento, un camino hacia la felicidad? \u00bfEs un quinqu\u00e9, un incendio, un fuego que quiere alcanzar el fulgor de la luz y un estilo a seguir? \u00bfEs un sue\u00f1o, y he ah\u00ed la paradoja y el acierto, que la realidad es sue\u00f1o y que la escritura es la mejor realidad, entroncando as\u00ed con nuestros cl\u00e1sicos? \u00bfY si fuera solo un libro trampa, de poemas y relatos, un compendio del ser \u00edntimo y juguet\u00f3n de \u00c1ngel Olgoso o el final de una partida de <em>Brawl Stars<\/em>? Una de las herencias m\u00e1s preciadas que siempre deja la lectura de este autor es la gran fuerza \u201ccollage\u201d de esas im\u00e1genes iconogr\u00e1ficas que deja impresas en la mente del lector. Se nos dice en la p\u00e1gina 70 que \u201cel verdadero misterio, el verdadero encanto, reside(n) en la belleza de darse a los dem\u00e1s\u201d, y eso es precisamente lo que hace \u201cde manera fant\u00e1stica\u201d \u00c1ngel Olgoso en Devoraluces, entregarse a sus lectores y a su amada de una forma divertida y l\u00fadica. Si tuvi\u00e9ramos que pintar de alg\u00fan color este libro, \u00e9se ser\u00eda el azul, no cualquier azul, sino el que se convierte en \u201cun arroyo creciente de ausencias y recuerdos\u201d de una \u00e9poca que termina \u201ca\u00f1il\u00e1ndolo\u201d todo \u201cpara siempre\u201d, y tambi\u00e9n de las grandes presencias que hay en su vida y en sus lecturas. Pero \u00e9sta es solo la opini\u00f3n lectora de Custodio Tejada y quiz\u00e1 haya que \u201canticipar la ejecuci\u00f3n de es(t)e pobre ser al que hab\u00edan sorprendido leyendo un libro\u201d, para erradicar de una vez por todas el \u201cperecedero poder del \u00faltimo lector vivo\u201d. Y perdonadme que me haya excitado con la oratoria, pero es un libro para excitarse y arder en la llama viva del verbo y de la pasi\u00f3n. El libro-sue\u00f1o titulado Devoraluces \u201ces suyo. Usted perdone\u201d, amigo lector, yo solo le paso la vez del efecto matrioska que supone la lectura de un libro como \u00e9ste, ya que queda espacio de sobra para recoger el testigo y seguir creciendo en su hoguera de palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\">Opiniones de un lector<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Custodio Tejada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/custodiotejada.blogspot.com\/\">http:\/\/custodiotejada.blogspot.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEVORALUCES de \u00c1ngel Olgoso. Editorial Reino de Cordelia. 134 p\u00e1ginas y 14 textos\/relatos\/poemas\/ensayos por s\u00f3lo 14,95 euros. 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