{"id":27778,"date":"2021-03-26T11:07:40","date_gmt":"2021-03-26T11:07:40","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=27778"},"modified":"2021-03-26T11:07:40","modified_gmt":"2021-03-26T11:07:40","slug":"delmira-agustini-escritora-y-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=27778","title":{"rendered":"Delmira Agustini, escritora y poeta"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Delmira Agustini, poetisa uruguaya, naci\u00f3 en Montevideo el 24 de octubre de 1886\u00a0y all\u00ed mismo muri\u00f3 el\u00a06 de julio de 1914. Ella era rubia, de ojos claros, que eran tan pronto azules o celestes, e incluso verdes, seg\u00fan la luz, asombrados, en los que ard\u00eda un fuego secreto. No daba la impresi\u00f3n de ser alta, pero s\u00ed espigada y flexible. Medina habla de &#8220;una ni\u00f1a de quince a\u00f1os, rubia y azul, ligera, casi sobrehumana, suave y quebradiza como un \u00e1ngel encarnado, como un \u00e1ngel lleno de encanto e inocencia&#8221;. La tal ni\u00f1a era realmente una belleza, impresionante.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Perteneci\u00f3 a una familia acomodada de padres inmigrantes italianos. Su madre, Mar\u00eda Murtfeldt, su padre, Santiago Agustini, y su hermano, Antonio Luciano Agustini. Por sus venas corr\u00eda sangre de razas diversas, ya que uno de sus abuelos era franc\u00e9s, otro era alem\u00e1n y sus dos abuelas uruguayas. Todos ellos sobreproteg\u00edan, casi mimaban, su vocaci\u00f3n po\u00e9tica (sin entenderla demasiado) con la que escandaliz\u00f3 a la burguesa sociedad rioplatense.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De inteligencia precoz, autodidacta &#8211; a los cinco a\u00f1os sab\u00eda leer y escribir correctamente, a los diez compon\u00eda versos &#8211; realiz\u00f3 estudios de franc\u00e9s, m\u00fasica ( ejecutaba en el piano las partituras m\u00e1s dif\u00edciles) y pintura con maestros privados y por su cuenta, y envi\u00f3 tempranas colaboraciones en prosa a la revista La Alborada que se publicaba por entonces en la capital de su pa\u00eds.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo que asombra en Delmira Agustini es la dicotom\u00eda mayor que rigi\u00f3 su vida, nunca satisfactoriamente explicada, y la cual descansaba en la doble personalidad que revelan, de un lado,la conducta &#8221; irreprochable&#8221; y convencional de su casi nula vida p\u00fablica, y por el otro, la inquietante cerebraci\u00f3n erotizada de su poes\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo exterior: una se\u00f1orita consentida de la burgues\u00eda provinciana del Montevideo de principios de siglo, y la que, en tanto que tal, se conduc\u00eda como Dios manda ( y como le mandaba una madre absorbente, dominante y autoriataria de cuyas faldas parec\u00eda prendida). En lo interior y esencial: un ardiente temperamento femenino que, casi en estado sonamb\u00falico o de &#8220;trance&#8221; ( as\u00ed lo declaran quienes la conocieron) iba escribiendo, en la soledad hiperest\u00e9sica de sus noches y guiada s\u00f3lo por su extraordinaria penetraci\u00f3n intuitiva ( en su l\u00edrica consign\u00f3 fuertes notas pasionales sin haber conocido jam\u00e1s, al decir de sus contempor\u00e1neos, amores pecaminosos) , los poemas de m\u00e1s apasionada sensualidad y sexualidad que jam\u00e1s mujer alguna hubiera intentado en el mundo hisp\u00e1nico ( y aun fuera de \u00e9ste). Estos poemas produc\u00edan, la cosa no era para menos, el natural pasmo de sus coet\u00e1neos y de sus coterr\u00e1neos. As\u00ed, Carlos Vaz Ferreira, el gran pensador uruguayo de su tiempo, y amigo de la familia, le esccrib\u00eda con no disimulada perplejidad:<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Usted no deber\u00eda ser capaz, no precisamente de escribir, sino de entender su libro [ y se refer\u00eda el escritor aqu\u00ed al primero de la autora, donde ella no hab\u00eda alcanzado a\u00fan el cl\u00edmax de su intensidad pasional y de su hond\u00edsima comprensi\u00f3n de la vida]. C\u00f3mo ha llegado usted, sea a saber, sea a sentir, lo que ha puesto en ciertas p\u00e1ginas, es algo completamente inexplicable&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Esa dicotom\u00eda quiz\u00e1s no hubiera trascendido de no haber mediado el desventurado final que culmin\u00f3 su vida ( y dot\u00f3 a su muerte de espectacularidad y esc\u00e1ndalo). Su imaginaci\u00f3n y su temperamento l\u00edrico desbordaban de ella; tuvo prisa en concretar sus ansias y deseos, y tras dejar su antiguo novio, Amancio Sollers, y despu\u00e9s de un largo noviazgo rutinario con un hombre al que no amaba, Enrique Job Reyes, al parecer un noble negociante de ganado caballar, pero mediocre y que no compart\u00eda sus elevados ideales y era ajeno a sus intereses po\u00e9ticos y de cultura, contrae el reglamentario matrimonio en el 14 de Agosto de 1913( entre los testigos de la boda se distinguen Juan Zorrilla de San Mart\u00edn, que le recomend\u00f3 al cura que se los &#8221; casara prontito y bien, de modo que no pudieran descasarse jam\u00e1s&#8221; y Manuel Ugarte, de quien Demira se hab\u00eda enamorado poco antes de casarse y a quien unos meses despu\u00e9s ella le dir\u00eda que &#8220;\u00e9l hab\u00eda sido el tormento de su noche de bodas&#8221;), y despu\u00e9s de una brev\u00edsima luna de miel pasada en un po\u00e9tico chalet de Los Pocitos -a partir de aqu\u00ed la cat\u00e1strofe se precipita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de cumplirse mes y medio de celebrada la boda, &#8220;la Nena&#8221;-as\u00ed la llamaban en la familia, y as\u00ed firmaba ella las cartas afectadamente infantiles y triviales que escrib\u00eda al novio- abandona con precipitaci\u00f3n al ahora marido, se refugia de nuevo en la madre ( &#8220;huyendo de tanta vulgaridad&#8221;, explica, y llev\u00e1ndose \u00fanicamente un libro de \u00e9l: La Novela de las Horas y los D\u00edas) y entabla demanda de divorcio. Pero de inmediato inicia citas secretas -carnales y frecuentes- con aqu\u00e9l, convertido ahora en amante ( de ah\u00ed a que sus contempor\u00e1neos dijeran que hab\u00eda algo de morboso en ella ),mientras sostiene una correspondencia amororsa, s\u00f3lo fragmentariamente conservada, con el escritor argentino Manuel Ugarte, a quien hab\u00eda conocido dos a\u00f1os antes. Delmira pidi\u00f3 la separaci\u00f3n por agravios graves y luego recibi\u00f3 amenazas de su marido: Germ\u00e1n Costa asegura que &#8220;es cierto (que Reyes) la insultaba y no la trataba como un esposa, dici\u00e9ndole: chusma, idiota, y otras palabras gruesas.&#8221; Asimismo Jorge Eduardo Irvine, afirma que Reyes injuri\u00f3 a Delmira &#8220;varias veces trat\u00e1ndola de canalla, atorranta y otras cosas m\u00e1s, como si no fuera esposa de \u00e9l.&#8221; Por lo que no es de extra\u00f1ar que en uno de aquellos encuentros ocultos, el ahora ex-marido (pues se les hab\u00eda concedido el divorcio, concretamente el 5 de Junio de 1914) , cit\u00e1ndola para una entrevista, da muerte a Delmira , de dos balazos en la cabeza ( o seg\u00fan otros a pu\u00f1aladas), y de inmediato se suicida peg\u00e1ndose un tiro. Esto ocurri\u00f3 el 6 de julio de 1914, una semada despu\u00e9s del atentado de Sarajevo del 29 de junio, el cual provoc\u00f3 la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En un diario se pudo leer:<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8220;Ha sido un drama horrible y extra\u00f1o. El tr\u00e1gico fin de los otrora espos Reyes- Agustini, ( ambos de 27 a\u00f1os)abre una intrigaci\u00f3n que tal vez no se cerrar\u00e1 nunca. Los dos se amaban, como lo atestigua un largo idilio, durante el cual Delmira Agustini, poetisa excelsa verti\u00f3 lo mejor de su amor en sus poes\u00eda consagradoras, y \u00e9l, Reyes, depuso su esp\u00edritu de enamorado a los pies de su due\u00f1a. Era la pareja ideal. Nada falt\u00f3 en su dicha. Amor, gloria, dinero: todo lo ten\u00eda. Luego vino el eclipse: ella por un lado, \u00e9l por otro. \u00bfEs qu\u00e9 los novios no sab\u00edan ser esposos?. Apesar del divorcio el amor sobrevivi\u00f3, m\u00e1s fuerte que antes. El idilio cambi\u00f3 de forma: los dos se amaron en la clandestinidad y el misterio. All\u00ed, en la alcoba dodnde nadie m\u00e1s que ella era reina vivieron ese nuevo amor incomprensilbe y se incub\u00f3 la tragedia. Los pobres muertos, j\u00f3venes y dichosos, se han llevado consigo la explicaci\u00f3n de ese desenlace enigm\u00e1tico, oscuro, novelesco.&#8221;<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Se especializ\u00f3 en la sexualidad femenina en una \u00e9poca en la que el mundo estaba dominado por el hombre. Su estilo pertenece a la primera fase del Modernismo y sus temas tratan de la fantas\u00eda y de materias ex\u00f3ticas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Eros, dios del amor, simboliza el eroticismo y es la inspiraci\u00f3n para los poemas de Agustini sobre los placeres carnales. Eros es el protagonista en muchos de sus poemas y obras literarias. Dedic\u00f3 su tercer libro a este \u00faltimo, titulado Los c\u00e1lices vac\u00edos (1913), lo que signific\u00f3 su entrada al movimiento de vanguardia.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0Form\u00f3 parte de la generaci\u00f3n de 1900, a la que tambi\u00e9n pertenecieron Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugon\u00e9s y Rub\u00e9n Dar\u00edo( al que consideraba su maestro y tras conocerlo en 1912 en Montevideo, \u00e9poca en la que \u00e9l estaba en la cumbre de su gloria, mantuvo una correspondencia), y de la generaci\u00f3n del R\u00edo de La Plata (1910-1920), dominada mayoritariamente por hombres. Sus influencias fundamentales provinieron de los simbolistas franceses y de F. Nietzsche.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0Delmira est\u00e1 considerada una de las iniciadoras de la poes\u00eda femenina. hispanoamericana, que le ha merecido los m\u00e1s lisonjeros elogios de los cr\u00edticos. Asimismo Dar\u00edo afirma que:<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0&#8221; es la primera vez que en lengua castellana aparece un alma femenina en la verdad de su inocencia y de su amor, a no ser Santa Teresa en su exaltaci\u00f3n m\u00edstica(&#8230;) Si esta ni\u00f1a bella contin\u00faa la l\u00edrica, revelaci\u00f3n de su esp\u00edritu, como hasta ahora, va a asombrar a nuestro mundo de habla espa\u00f1ola&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0Ha sido una de las voces m\u00e1s sinceras y brillantes de toda la l\u00edrica hispanoamericana. Es un milagro de intuici\u00f3n y de sonambulismo po\u00e9tico, pues su lirismo llega a profundidades metaf\u00edsicas y originalidades de expresi\u00f3n que contrastan con su feminidad juvenil .Se caracterizan por una utilizaci\u00f3n de s\u00edmbolos: estatua, cirio, sello, serpiente, b\u00faho, vino, cisne&#8230; en la que el amor es concebido como un absoluto, al cual &#8211; seg\u00fan Barret- se arroj\u00f3 como a un abismo, cerrando los ojos.De ah\u00ed a que la denomine &#8220;poetisa por sagrada fatalidad&#8221;. Delmira Agustini inaugura con su obra l\u00edrica (y en un diapas\u00f3n emocional no superado en cierto modo) la trayectoria de la poes\u00eda escrita por las poetisas hispanoamericanas del llamado posmodernismo: Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storne y Gabriela Mistral, las mayores. Pero la suya, aunque evolucionada y contrastada en un r\u00e1pido proceso de maduraci\u00f3n interior, cae totalmente en el modernismo, y sus deudas con \u00e9ste son incluso t\u00f3picas en tramo incial de la misma.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u00a0En cuanto a su estilo, debemos citar una importante caracter\u00edstica que influir\u00e1 en sus escritos. Sufr\u00eda m\u00faltiple personalidad; era cuatro personas a la vez :Delmira, La Nena, La Potota y Joujou ( la de los perfiles en La Alborada). Por ello, es Delmira quien escribe los poemas y las cartas a Rub\u00e9n Dar\u00edo ( ver m\u00e1s abajo) mientras que quien escribe a sus padres es La Nena o La Potota , observ\u00e1ndose un importante cambio en el l\u00e9xico, que pendula desde un estilo cuidado y profundo a otro mucho m\u00e1s trivial y completamente infantil. Otra importante caracter\u00edstica es la afici\u00f3n de Delmira (mejor deber\u00edamos decir, la de Joujou) por realizar retratos literarios de personas de su \u00e9poca ( ver m\u00e1s abajo).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Del ya manido almac\u00e9n modernista, aunque algunos poemas ya trataban de conseguir una expresi\u00f3n l\u00edrica original m\u00e1s adecuada a sus apasionadas vivencias personales, muchos proceden de los elementos expresivos -perlas y m\u00e1rmoles, cisnes y lagos, oros y azules- que pueblan y decoran ese tramo, el de El libro blanco (1907), quiz\u00e1 la mejor obra que ha escrito, que da testimonio de feminidad inequ\u00edvoca, de exaltaci\u00f3n l\u00edrica y sensibilidad delicada y ofreciendo en germen todo su mensaje de &#8221; sensualidad m\u00edstica&#8221;. Sus Obras Completas a las que se agregaron El rosario de Eros y su volumen p\u00f3stumo Los astros del abismo, fueron publicadas en 1924, manifiestan, en palabra e incidente una exacerbaci\u00f3n del amor, una sexualidad anhelante, hasta ese momento nunca presente en la poes\u00eda de lengua espa\u00f1ola, y mucho menos en la escrita por mujeres.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por primera vez una mujer joven y bella abr\u00eda su coraz\u00f3n con imp\u00fadica desenvoltura y en un lenguaje tan audaz como po\u00e9tico , tempestuoso y sugestivo, sacaba a la luz sus m\u00e1s \u00edntimos sentires. Pero lo confiesa con tanta sinceridad, que unos como Ferreira, lo suponen, dada la edad de la poetisa, producto de un estado de creaci\u00f3n inconsciente, y otros, como Federico On\u00eds, lo juzgan reflejo de estados intuidos m\u00e1s bien que de realidades vividas. De cualquier manera es el mismo Eros quien inspira aquellos poemas crepitantes de deseos y satisfacciones carnales. As\u00ed, El Rosario de Eros, es todo voluptuosidad, j\u00fabilos y pasi\u00f3n vital en esta mujer nacida para el amor. Pero todo esto es mentira, espejismo puro. El goce, sobretodo el carnal, llevan en el fondo un poso de tristeza, y esa tristeza, inseparable del placer, se derrama, qui\u00e9ralo o no la poetisa, por todos y cada uno de sus versos ( gritos encendidos de bacante y delirios misteriosos de pitonisa), aun de aquellos m\u00e1s aparentemente despreocupados. \u00bfPresagiaba Delmira en estos versos su tr\u00e1gico f\u00edn?<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>La riqueza y la variedad de su lenguaje, el tono \u00edntimo y a veces desgarrado con que expresa sus intuiciones ponen al lector en contacto con un alma ardiente e isatisfecha que busc\u00f3 en el poema respuesta al deseo, a la inquietud que, por v\u00eda indirecta acab\u00f3 llev\u00e1ndola a la muerte. Asimiso, en 1969 apareci\u00f3 su Correspondencia \u00edntima. Pero en un lapso muy breve &#8211; seis a\u00f1os y dos nuevos vol\u00famenes: Cantos de la ma\u00f1ana (1910) que deja o\u00edr una voz de registros diferentes y complementarios, capaz de cantar la belleza del mundo;y Los c\u00e1lices vac\u00edos, (1910) contentivo este \u00faltimo de su ya asegurada plenitud -va a crecer hacia una poes\u00eda de rara originalidad, aunque nunca de una perfecci\u00f3n t\u00e9cnica total, lograda (como en otros miembros de la segunda prevenci\u00f3n modernista:los citados anteriormente y Valencia, si bien cada uno por diferentes caminos), a base del ahondamiento personal de la simbolog\u00eda empleada, y del entra\u00f1amiento sustantivo, a veces casi deformante (o sorpresivo) y por ello nada ornamental, de sus s\u00edmbolos propios. Con preferencia, en Delmira, ser\u00e1n ahora buitres y hongos, gusanos y ara\u00f1as, vampiros y serpientes, quienes dar\u00e1n la materia, como en r\u00e1fagas, para visiones y configuraciones on\u00edricas, en ocasiones de sugesti\u00f3n expresionista. Con ellos incorporaba expresivamente los esguinces de una ambiciosa visi\u00f3n interior donde lo tormentoso y sombr\u00edo se aliaba al fuerte reclamo er\u00f3tico que la sostiene.Sus im\u00e1genes est\u00e1n dotadas de un poder de sugerencia enorme, y el lector se asoma a ellas, como a una sima de terrible fondo. Porque esa visi\u00f3n era, b\u00e1sicamente, dual y de gran complejidad. Ya en el poema que abre Los c\u00e1lices vac\u00edos -el titulado Ofrendado el libro-describe a Eros como integrado del placer y el dolor, plantas gigantes.Y los rubica con este otro versos, definidor de ese dualismo que por dentro la enciende y la carcome a la vez: -Con alma f\u00falgida y carne sombr\u00eda.Su poes\u00eda oscila siempre as\u00ed entre los consabidos pares polares que pudo abrevar en la tradici\u00f3n del decadentismo, y por consiguiente en Baudelaire: el placer y el dolor, como se ha visto y correspondiente al deseo y la impotencia, el Bien y el Mal, el Amor y la Muerte,la Vida y la Muerte. Y ni faltar\u00e1n las muy expl\u00edcitas se\u00f1ales o alusiones sadomasoquistas,como ha notariado Rodr\u00edguez Monegal ( quien de paso ha se\u00f1alado la ra\u00edz bodeleriana que, en lo literario, tiene esa escisi\u00f3n interior de la poetisa). Y el tema ha sido documentado despu\u00e9s por Doris T. Stephens en su libro de 1975, haciendo notar que, debido a su creencia en la voluptuosidad de la muerte,Delmira busca voluntariamente el dolor y la destrucci\u00f3n y su imaginer\u00eda se carga as\u00ed de esas aludidas sugerencias sadomasoquistas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Una experiencia del amor en su totalidad, desde las sensaciones de la carne hasta su absoluta trascendencia es lo que devuelve en su conjunto la extra\u00f1a y turbadora poes\u00eda de Delmira Agustini (y por ello se ha podido hablar, con mayor o menos acierto en la formulaci\u00f3n, de la m\u00edstica o metaf\u00edsica de su erotismo, el cual es idealizado por la tortura de un ensue\u00f1o extrahumano, preso en la c\u00e1rcel de la materia). Y en un s\u00edmbolo, al que dot\u00f3 de una sugesti\u00f3n muy personal y que por ello repite en sus poemas, el de la estatua, parece haber resumido el conflicto entre el ardor pasional que le consum\u00eda, y la vida -las reglas y convenciones de la sociedad que le impon\u00edan una calma o serenidad estatuaria contra la cual constpiraba ( intuitiva, instintivamente) la turbulencia y fogosidad de todo su ser. La verdadera historia de ese drama no hay que buscarla en los datos externos de su biograf\u00eda, a pesar de que oscuramente la refrendara su tr\u00e1gico final, sino en esa absoluta ( y audaz) desnudez de un alma ardida de mujer que entrega su intensa y visionaria poes\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Las t\u00f3nica general de su poes\u00eda es er\u00f3tica, habi\u00e9ndosela comparado a Safo, poetisa griega ( ver m\u00e1s abajo). Pero su erotismo se diferencia fundamentalmente de lo antes conocido por su trascendentalidad metaf\u00edsica; su esencia, de \u00edndole tr\u00e1gica, sube de las ra\u00edces m\u00e1s profundas y doorosas del ser para florecer en im\u00e1genes de extraordinaria belleza y originalidad, doblemente audaces, as\u00ed en lo est\u00e9tico como en lo moral, pues rompe en la consigna de clausura del pudor impuesta secularmente a la voz femenina. El amor carnal, es en su verso, tr\u00e1nsito hacia un m\u00e1s all\u00e1 de la carne y de s\u00ed misma; por eso est\u00e1n hechos de visiones on\u00edricas y de gritos de angustia. El mundo de sus poemas es sombr\u00edo y atormentado, en el que sopla un viento tempestuoso lleno de clamores y llamamientos lejanos.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Mas, se hallan asimismo en su obra profundos pensamientos de intuici\u00f3n filos\u00f3fica, una especie de saber infuso, lo que hizo decir a Vaz Ferreira, cuando public\u00f3 su primer libro, que era un milagro, pues ella no deber\u00eda poder escribir ciertas cosas ni aun entenderlas. Su estilo se correlaciona, en modo general, con el Modernismo que prevalece en su \u00e9poca, habiendo ejercido mayor influjo sobre su est\u00e9tica, D\u00b4 Annunzio entre los europeos por su sangre italiana y , Rub\u00e9n Dar\u00edo entre los americanos, por su nacimeinto y su lengua, nuestra poetisa no supo o no pudo desviar su alma por caminos de misticismo que hubieran podido sublimar en el campo religioso sus incontenibles impulsos sensuales. Con todo, su obsesi\u00f3n er\u00f3tica, sin velos ni tapujos, adquieren indudable jerarqu\u00eda literaria al pasar por la pluma idealizadora de la artista; porque, al fin y al cabo, habr\u00eda que peguntarse d\u00f3nde estaban los l\u00edmites de su realidad er\u00f3tica y de su erotismo fant\u00e1stico, ya que exist\u00eda una lucha entre realidad y sue\u00f1os, entre cuerpo y alma; yendo la autora de uno a otro en la b\u00fasqueda de s\u00ed misma.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Obra<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Su obra se caracteriza por una fuerte carga er\u00f3tica. Sus poemas siguen la l\u00ednea modernista y est\u00e1n llenos de feminismo, simbolismo, sensualidad y sexo. En 1924 se publicaron en Montevideo sus obras completas. Entre sus t\u00edtulos destacan los siguientes:<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u2022 El libro blanco (1907).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u2022 Cantos de la ma\u00f1ana (1910).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u2022 Los c\u00e1lices vac\u00edos (1913).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u2022 El rosario de Eros (1924, p\u00f3stuma).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>\u2022 Los astros del abismo (1924, p\u00f3stuma).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Correspondencia \u00edntima (1969, p\u00f3stuma).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuentes:<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-auth=\"NotApplicable\">http:\/\/es.wikipedia.org<\/a><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.ale.uji.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-auth=\"NotApplicable\">http:\/\/www.ale.uji.es<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Katy L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Salobre\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/redoficial.citroen.es\/motril\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-25899\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/anuncio-limer-1024x620.jpg\" alt=\"anuncio limer\" width=\"1024\" height=\"620\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Delmira Agustini, poetisa uruguaya, naci\u00f3 en Montevideo el 24 de octubre de 1886\u00a0y all\u00ed mismo muri\u00f3 el\u00a06 de julio&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":27781,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27778"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27778"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27778\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27778"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27778"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27778"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}