{"id":26777,"date":"2021-01-13T16:49:05","date_gmt":"2021-01-13T16:49:05","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=26777"},"modified":"2021-01-13T16:49:05","modified_gmt":"2021-01-13T16:49:05","slug":"ventanas-neoyorquinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=26777","title":{"rendered":"VENTANAS NEOYORQUINAS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al cine me enamor\u00e9 de Nueva York.\u00a0Espero con ansia que pase este momento para poder movernos con total libertad por cualquier lugar del mundo. Es por lo que estamos fortaleciendo nuestra paciencia como valor, que nos permite imaginar una vida en sue\u00f1os. Algunos somos seres inquietos, no podemos dejar de hacer proyectos, hay en nosotros una necesidad de contar con nuevas experiencias; si no lo hacemos no podemos ser felices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este momento tengo ante mis ojos la portada de un incre\u00edble libro de Mu\u00f1oz Molina <em>Ventanas de Manhattan. <\/em>Dice que Nueva York est\u00e1 plagada de ventanas por las que se puede observar el interior, el alma de la ciudad. Y pienso: \u00abuna hermosa ciudad promete un alma bella\u00bb. Obra a medio camino entre el diario, la cr\u00f3nica y el libro de viajes. La m\u00fasica como hilo conductor, la gente an\u00f3nima como compa\u00f1eros de viaje y la pasi\u00f3n y la curiosidad como incentivos: tales son sus principales bazas y tambi\u00e9n dos buenos motivos para dejarse llevar por sus p\u00e1ginas. Muchos son los lugares que me vienen a la mente. A partir del s\u00edmil con la obra del pintor Edward Hopper, pienso en sus cuadros con ventanas como: <em>Night Windows, Sol de la ma\u00f1ana, Nightawks o Noct\u00e1mbulos <\/em>que al parecer fueron \u00a0pintados por Hopper justo despu\u00e9s del ataque a\u00a0Pearl Harbor, cuando el EEUU se ve\u00eda abocado a entrar en la\u00a0Segunda Guerra Mundial\u00a0y entre la poblaci\u00f3n exist\u00eda una sorda sensaci\u00f3n de des\u00e1nimo y preocupaci\u00f3n por el futuro. Se inspir\u00f3 en un &#8220;diner&#8221;, ya inexistente, que se ubicaba en\u00a0Greenwich Willage, su barrio natal de\u00a0Nueva York. El local, que parece no tener puertas al exterior, remarca la sensaci\u00f3n de &#8220;no hay salida&#8221; y muestra la soledad de sus ocupantes a trav\u00e9s de amplias cristaleras a un mundo donde nadie los mira. Las historias de cada uno de los personajes quedan a la interpretaci\u00f3n que cada uno quiera darle a la escena. Su destino depende del espectador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nueva York es un territorio habitual de las narraciones de Mu\u00f1oz Molina y de otros autores como Scott Fitzgerald en <em>El gran Gatsby<\/em>, Paul Auster en <em>Brooklyn Follies<\/em>. \u00a0Edith Wharton en <em>La edad de la inocencia<\/em>, John Dos Passos en <em>Manhattan Transfer<\/em> , J.D Salinger en <em>El guardi\u00e1n ente el centeno<\/em>, Truman Capote en <em>Desayuno en Tiffany\u00b4s<\/em>, Tom Wolfe en <em>La hoguera de las vanidades, Raymond Chadler <\/em>en<em> El largo adi\u00f3s\u2026<\/em> Territorio habitual de pel\u00edculas inolvidables como:\u00a0 Manhattan, El apartamento, Speedy, La ventana indiscreta, Kramer contra Kramer, Taxi Driver, La ley del silencio, Armas de mujer, El ciudadano Kane\u2026As\u00ed, imagino a Marilyn Monroe y Arthur Miller tras una intensa noche de amor en la habitaci\u00f3n 2.728 del Waldorf Astoria, \u00a0abriendo la ventana \u00a0y contemplando el cielo estrellado de la ciudad que nunca duerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miro por una de esas ventanas, es noche oscura, entra luz desde la calle, a trav\u00e9s de las persianas, la luz violeta, verdosa amarillenta, dorada y rojiza de las noches de Nueva York, del mismo modo que \u00a0van entrando los sonidos que no era consciente de estar escuchando, el traqueteo de un tren nocturno del metro, el rumor de m\u00e1quinas que nunca cesa, los acelerones, pitidos y frenazos de los camiones de basura y el estr\u00e9pito de los \u00e9mbolos y los compresores hidr\u00e1ulicos, las chimeneas de ventilaci\u00f3n en el tejado\u2026Los mecanismos escondidos e ingentes que mantienen en marcha la gran maquinaria de la singular isla, no me dejaban dormir en la habitaci\u00f3n de mi primer viaje a pesar de estar en la planta 45 del hotel.\u00a0Aquellas noches o\u00eda las sirenas, suspiros y murmullos de la ciudad.\u00a0 A pesar del paso de los a\u00f1os, escuchaba el eco de los versos de Lorca en el alma de la ciudad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nieve de Manhattan empuja los anuncios<br \/>\ny lleva gracia pura por las falsas ojivas.<br \/>\nEl mundo solo por el cielo solo.<br \/>\nSon las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa.<br \/>\nSon los viv\u00edsimos hormigueros y las monedas en el fango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando acabo de entrar en el sue\u00f1o, las sirenas de un coche de bomberos me despiertan. Me levanto con sigilo y me asomo a la ventana, sin ver nada m\u00e1s que la acera de siempre y una farola amarillenta, que tambi\u00e9n revela en parte el interior de <em>El Metropolitan Opera<\/em> y pienso que el esp\u00edritu de <em>Fausto<\/em> est\u00e1 impregnado en aquellas cuatro paredes y fluye al exterior tratando de buscar pactos con algunos transe\u00fantes para que le entreguen su alma a cambio de la juventud. La ventana de otro apartamento igual que \u00e9ste se ilumina sobre el patio, sobre las m\u00e1quinas y las tuber\u00edas del aire acondicionado, sobre los fantasmas de la noche y un poco despu\u00e9s se escuchan pasos y el ruido del ascensor. Quiz\u00e1s es m\u00e1s tarde de lo que yo imaginaba y la gente madrugadora ya empieza a levantarse para ir a sus quehaceres cotidianos. La ciudad entera parece que duerme un sue\u00f1o agitado de alarmas, que permanece inm\u00f3vil en un duermevela de pesadillas posibles, ahora que se ha descubierto vulnerable. Puede que en alguna parte haya escondidas sucias bombas qu\u00edmicas, incluso se teoriza con la posibilidad de armas nucleares, no de tecnolog\u00eda puntera ni de gran capacidad destructiva, pero s\u00ed suficientes para sembrar de verdad, el caos en esta isla superpoblada. Y bastar\u00eda la explosi\u00f3n en el metro de una bomba con carga biol\u00f3gica, con esas esporas de \u00e1ntrax de las que ahora hablan con sigilo los peri\u00f3dicos, para propagar en los vagones y en los t\u00faneles una hecatombe. Todo lo que parece estar perfectamente encajado podr\u00eda venirse abajo en instantes, \u00a1nada est\u00e1 seguro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde otra ventana observo que un hombre de color toca el saxof\u00f3n y en el suelo hay una gorra para que la gente deposite algo de dinero. Puedo imaginar a Miles Davis y John Coltrane entrando en la ciudad desde Harlem, reconoci\u00e9ndola por la ventanilla del taxi despu\u00e9s de una ausencia, a ese sol de la tarde que convierte a la ciudad en una dama misteriosa y hasta amortigua la fealdad de la pobreza. Imagino sus ojos de miradas intensas detr\u00e1s de las gafas de sol. Junto a ellos, en el asiento del taxi, la portada de un disco que tambi\u00e9n conozco, con los titulares del id\u00edlico <em>Kind of Blues<\/em>. La naturaleza intima de Nueva York se expresa mejor que nada a trav\u00e9s del jazz, una m\u00fasica tan dislocada y cargada de energ\u00eda como la ciudad, tan sinsentido en su apariencia, de tan rara armon\u00eda como esos rascacielos que crecen los unos junto a los otros como extra\u00f1os entre ellos. Y, sin embargo, es esa naturaleza disparatada y ca\u00f3tica, exenta de uniformidad, la que acaba por dar un sentido a la m\u00fasica y al propio Nueva York, se restablece el orden del caos, el orden de los acordes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad es muy fuerte, tremenda en una ciudad donde interact\u00faan fuerzas muy poderosas, como el ruido y las m\u00e1quinas. Lorca tiene una met\u00e1fora extraordinaria. Dec\u00eda que: \u00abNueva York era el Senegal con m\u00e1quinas. Imag\u00ednese lo que ser\u00eda llegar all\u00ed en 1929. Pero esa soledad es muy buena porque te hace que te despojes de muchas tonter\u00edas de quien crees ser y te conviertas en un caminante, sin m\u00e1s. Eso es muy estimulante. Usted v\u00e1yase a un hotel o a un apartamento que tenga la desgracia, bastante frecuente, de estar cerca de una fuente de ruidos y entonces me dir\u00e1 si Nueva York es un Senegal con m\u00e1quinas o no. Hay sitios en donde los borrachos meriendan muerte\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Estar viendo y no mirar es un arte supremo en esta ciudad que desaf\u00eda de manera permanente a la mirada. Me acuerdo de un ni\u00f1o vendiendo rosas, en la explanada del Lincoln Center, un mi\u00e9rcoles por la noche, a la salida de la <em>City Opera<\/em>, cuando todav\u00eda me duraba la emoci\u00f3n, en que me deja siempre\u00a0<em>Madame Butterfly, <\/em>Puccini en estado puro, interpretada por la soprano albanesa Ermonela Jaho\u00a0para asumir el rol de <em>Madame Betterfly<\/em> que presenta una paleta de contrastes de colores. Una mariposa ilusionada que se considera a s\u00ed misma la mujer m\u00e1s feliz de Jap\u00f3n, y de todo el mundo, contrasta de forma poderosa con el personaje de Pinkerton, interpretado con\u00a0<strong>calidad, emoci\u00f3n y acierto por el tenor<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><strong>Jorge de Le\u00f3n<\/strong>, grande en la aceptaci\u00f3n final de su cobard\u00eda y el reconocimiento de que tendr\u00e1 enfrentarse cada d\u00eda a los remordimientos, demostrando con ello que sigue siendo incapaz de dejar de pensar solo en lo que \u00e9l siente o sentir\u00e1. \u00a0La orquesta la persigue en su desesperaci\u00f3n con un\u00a0<em>crescendo<\/em>. Estampada en el suelo como una mariposa atravesada por un alfiler, Butterfly recibe la muerte como el fin de su metamorfosis. La m\u00fasica nos hab\u00eda envuelto en un dulce espejismo de que el compositor se sumergi\u00f3 en una aut\u00e9ntica b\u00fasqueda de fuentes musicales para capturar la esencia de la m\u00fasica japonesa. Musicalmente hablando, las armon\u00edas con tintes eminentemente modales, las escalas pentat\u00f3nicas y las melod\u00edas populares japonesas impregnan as\u00ed una buena parte de la obra. De hecho, hasta el himno imperial japon\u00e9s tiene cabida en un momento determinado. Puccini reserva la armon\u00eda tonal y el car\u00e1cter italianizante para los momentos m\u00e1s emocionantes: el gran d\u00fao de amor del acto I, el aria\u00a0<em>Un bel di vedremo<\/em>\u00a0y la escena del suicidio. Y tambi\u00e9n nos hab\u00eda consolado del miedo y la aflicci\u00f3n sombr\u00eda del 11 de septiembre, a\u00fan tan cercano, con esa atm\u00f3sfera envolvente que s\u00f3lo la m\u00fasica posee para aliviar el alma y restablecernos del dolor. Pero termin\u00f3 la \u00f3pera en una apoteosis festiva y cuando salimos a la calle aquel ni\u00f1o mulato gritaba pidiendo unas monedas. Iba descalzo con la ropa en jirones, con la cara deshecha por el p\u00e1nico y por la gran oscuridad de la necesidad, con un dolor similar al que hab\u00eda producido la \u00f3pera en algunos momentos. Nadie lo miraba, y el r\u00edo de gente bien vestida que sal\u00eda de la \u00f3pera se divid\u00eda. \u00bfD\u00f3nde estaba la emoci\u00f3n de la fraternidad, el entusiasmo compasivo de obra de Puccini? Se deten\u00edan los taxis para ir recogiendo a la gente que se dispon\u00eda a volver a casa o a tomar una copa o una cena tard\u00eda despu\u00e9s de escuchar\u00a0<em>Madame Batterfly.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, por muchas ventanas que abra mi imaginaci\u00f3n no puedo fantasear ni aceptar la quiebra inaudita de la normalidad que fue la hecatombe de las Torres Gemelas, el descubrimiento de la sustancia fr\u00e1gil y precaria de lo que parece m\u00e1s firme, de que\u00a0todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire y tendr\u00edamos que aceptar la evidencia de que esa normalidad de la que dependemos es tan fr\u00e1gil que cualquier atentado puede desbaratarla. Los norteamericanos han visto el horror en las pel\u00edculas y en los noticiarios, y quienes lo han vivido lo vinculan a territorios lejanos, Vietnam o los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Cuando pienso en esto me convierto en esclava del miedo que se apodera de m\u00ed, de golpe, en el dormitorio en penumbra, por culpa de las sirenas que me han despertado, y recuerdo tambi\u00e9n el miedo que pas\u00e9 en Madrid a\u00f1os despu\u00e9s cuando circulaba en el coche para desplazarme al trabajo y escuch\u00e9 los enormes estruendos de los atentados terroristas m\u00e1s grandes\u00a0 del 11 de marzo de 2004. Y no encuentro respuestas, salvo la ambici\u00f3n y el poder en el mundo y me desmorono ante la probabilidad de que algo semejante vuelva a ocurrir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda, que algunos escritores han contribuido decisivamente a crear el mito de Nueva York. Hay centenares, miles de novelas ambientadas en la metr\u00f3poli, historias que no siempre muestran una cara amable de la ciudad a pesar de la iluminaci\u00f3n permanente de Time Square, o que nos transportan a una ciudad que ya no existe, pero que en algunos casos resultan capitales para entender c\u00f3mo es la Gran Manzana. De la ciudad elegante de\u00a0<em>El Gran Gatsby<\/em>\u00a0a la visi\u00f3n de un adolescente en\u00a0<em>El guardi\u00e1n entre el centeno\u00a0<\/em>o la esquizofr\u00e9nica Nueva York de\u00a0<em>American psycho<\/em>, novelas que nos descubren la ciudad en todos los sentidos. Porque pasar\u00e1 un tiempo, me temo que largo, antes de que los amantes de los viajes podamos volver a hacerlo. Nueva York es un destino \u00fanico al menos para m\u00ed, jam\u00e1s me deja indiferente, me hace vibrar hasta la m\u00e9dula. Pero si volv\u00ed a Nueva York despu\u00e9s del 11-S tendr\u00e9 que volver despu\u00e9s de la pandemia.\u00a0 Cuento los d\u00edas en que podr\u00e9 volver a pasear por <strong>Little Italy, <\/strong>por el <strong>Soho, Greenwich Village<\/strong>, por <strong>Chinatown<\/strong><strong>,<\/strong> cruzar <strong>el puente de Brooklyn<\/strong> y perseguir al esp\u00edritu de <strong>Lorca<\/strong> por todos los rincones de Harlem. Nueva York en los libros y en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llego de nuevo al hotel, miro a trav\u00e9s de la ventana, y hasta ella llegan los destellos de diamante de Tiffany\u2019s. A lo lejos, siento los latidos de Williamsburg, la luna ilumina hombres con levitas negras, barbas y tirabuzones. La luna escribe versos en pergamino de Mezuz\u00e1h y recita el Jamsa. Despierta el alma del poeta, que quiere llorar su pena, junto a la luna blanca y cielo azul. Nacen versos, hilo p\u00farpura y violeta. Mientras la luna va por calles triste y acurrucada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Voz de humo! \u00a1El silencio enmudece!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pienso\u2026 es hora de sacar mi blog de notas. Y la mano se desliza sobre el papel mientras compongo este poema:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DAMA QE NUNCA DUERME<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dama camale\u00f3nica,\/nunca duermes!\/Dama de sue\u00f1os de olor\/a humo en tus ra\u00edces&#8230;\/Aguacero de ilusiones,\/oportunidades.\/Te he visto caminar\/junto a tu amante fiel,\/helado en invierno\/river Hudson;\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">padrino de torres de hormig\u00f3n\/ordenadas e impregnadas\/con cemento, acero y basalto.\/Al atardecer te he visto,\/bajo el puente de Brooklyn,\/besar a tu amante,\/cuando llora el cielo\/y los espejos tienen azogue.\/\u00a1Envidia de amor!\/La estatua vigila,\/con columnas de cieno y antorcha.\/Un fantasma navegando\/entre nieblas,\/protege a los navegantes,\/y ronda tu valle.\/La aurora gime buscando\/cristales con brillo,\/caracolas, nardos,\/de esponjas tristes.\/Ruise\u00f1ores a punto de ser bueyes con reproches de la luna azul.\/Pensamiento de arrabales,\/ tu vestido pesa,\/cuando el fil\u00f3sofo es arrastrado\/por gavilanes de cola roja,\/ante el rumor del suicidio.\/Tras las noches escarchadas.\/Cuidad de cristal. Silencio. \/Soy n\u00f3mada. Y recorro barrios, \/que rompen monoton\u00eda. \/\u00a1Tiemblan, gimen las estrellas,\/y sue\u00f1an las noches!\/\u00a1Todo el mundo se vigila!\/\u00a1En la ciudad que nunca duerme!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Me despierto temprano y camino durante varias horas. Observo los desfiladeros de rascacielos organizados en medio de\u00a0 \u00a0<strong>un<\/strong> <strong>desorden y una amalgama de im\u00e1genes inimaginables <\/strong>que solamente vi\u00e9ndolo se pod\u00eda comprender\u00a0<strong>la magnitud de la ciudad.<\/strong> En medio de la gente, uno de los d\u00edas grises, me encontr\u00e9 a un viejo amigo que me dice: \u00abvivir en Nueva York es una manera de vivir, es la aventura de la vida\u00bb, \u00abviv\u00eda como un neoyorquino en sus calles\u00bb. \u00abEs el Imperio de nuestra \u00e9poca, como lo fue Roma en su momento. Es la capital de la modernidad, adem\u00e1s de una ciudad libre\u00bb. Contin\u00fao de paseo, sin dejar de sorprenderme durante otras dos horas por la Gran Manzana. Me paro a tomar un caf\u00e9 en un Starbucks, necesito descansar. Miro a trav\u00e9s del amplio ventanal de enormes cristales desde los que diviso a la gente tan diferente y por un momento pienso que soy un aerostato suspendido en la esencia en la hilera de colinas en el alto Manhattan, en el Fort Tryon. Mi sombra perdida en el arrebol de la tarde en Washington Heights. Encaramada en la cresta del parque, navega mi yo junto a los recuerdos. Sobrevuelo el jard\u00edn extravagante de \u00e1rboles crepusculares lleno de serpientes, mariposas nocturnas, ara\u00f1as, murci\u00e9lagos\u2026 Las ardillas en el parque me dicen adi\u00f3s. Revuelan blancas aves en la linde de la noche sobre la ciudad de acero. Sobrevolando a la <em>Gran Dama Gris<\/em>, amores de claustro g\u00f3tico con torres altas, arcos, y capiteles corintios. Hay dolor en la c\u00e1lida ma\u00f1ana. Un aire barre las palabras como plumas rotas sobre asfalto. Despierto est\u00e1 el af\u00e1n a espaldas de mis sue\u00f1os. Alerta un ansia fr\u00eda cada paso. \u00a1Nadie extra\u00f1a un anhelo! Ning\u00fan neoyorquino podr\u00e1 robarme los planos del metro arrugados al final de mi viaje. Camino bajo un sue\u00f1o torrencial. En el instante me redimo, soy un trueno. Al atardecer parto con una maleta cargada de nostalgia, de fotos para revisar cuando est\u00e9 con la moral baja, ropa indispensable, el monedero vac\u00edo. Y escribo para no desaparecer como bruma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Ana Mar\u00eda L\u00f3pez Exp\u00f3sito<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ana-M\u00aa-L-Petalos-de-violeta.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-25244\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ana-M\u00aa-L-Petalos-de-violeta-300x174.jpg\" alt=\"Ana M\u00aa L Petalos de violeta\" width=\"300\" height=\"174\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gracias al cine me enamor\u00e9 de Nueva York.\u00a0Espero con ansia que pase este momento para poder movernos con total libertad&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":26778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21,30],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26777"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26777\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}