{"id":25645,"date":"2020-10-10T10:15:56","date_gmt":"2020-10-10T10:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=25645"},"modified":"2020-10-10T10:15:56","modified_gmt":"2020-10-10T10:15:56","slug":"libro-recomendado-alas-de-libertad-de-marcelino-arellano-alabarces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=25645","title":{"rendered":"Libro recomendado &#8220;Alas de Libertad&#8221; de Marcelino Arellano Alabarces"},"content":{"rendered":"<p>Podr\u00e1 leer el libro entero a trav\u00e9s de este enlace\u00a0<span style=\"color: #3366ff;\"><a style=\"color: #3366ff;\" href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/downloads\/Alas de Libertad web.pdf\">&#8220;Alas de Libertad&#8221;<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>PR\u00d3LOGO<\/strong><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>LOS JARDINES DEL TIEMPO<\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los asombros y la nostalgia constituyen un pi\u00e9lago de naturaleza amorosa que se interna por el devenir de los d\u00edas.\u00a0 Los versos del poeta Marcelino Arellano Alabarces, recogidos en <em>\u201cAlas de Libertad.<\/em> <em>Antolog\u00eda Po\u00e9tica\u201d (1974-2016)\u201d,<\/em> atraviesan esa andadura llena de im\u00e1genes y signos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los desgarros del alma se hacen visibles. El poeta es espectador de s\u00ed mismo y atraviesa una senda estructural, como caminante y so\u00f1ador, aunando la senda de la expectaci\u00f3n y el desencanto, como llamarada viva, en medio de la inquietud. La realidad po\u00e9tica y el sentimiento se unen para liberar esquemas, tras intuir el final del trayecto. Desde la palabra y la nostalgia, voz en el tiempo. Al filo de la realidad, antes de la llegada del fantasma de la noche. Goethe lo supo, tras asomarse un d\u00eda desde el campanario de Estrasburgo y sentir el v\u00e9rtigo de la existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un deseo primordial: atravesar la jungla de los sentimientos para neutralizar el desencanto, frente a la ausencia del fulgor de las primeras alboradas. La reconstrucci\u00f3n de un tiempo so\u00f1ado y vivido, se trasmuta en reconstrucci\u00f3n de miradas, huellas, el esp\u00edritu del instante imperecedero que invoca a la sabidur\u00eda de los tiempos, apostando por la realidad vestida de nostalgia, cuando el amor invoca a la antigua sabidur\u00eda de los mitos \u2013la mujer idealizada, mecida por la faz del tiempo- sin renunciar a la verdad y al poder omn\u00edvoro de la raz\u00f3n. Pese a que el poeta siga asomado al precipicio y reitere las ansias del recuerdo, en permanente nostalgia de pret\u00e9ritos, en un intento de armonizar naturaleza y vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El plano sensorial de la p\u00e9rdida del amor constituye una regata llena de secuencias. Huellas en una arena perdida de un mar insondable. El poeta recorre las fases de la proclamaci\u00f3n de una primavera vivaldiana, para recorrer el resto de las estaciones, veranos y oto\u00f1os tormentosos antes de desembocar en un invierno g\u00e9lido, a veces totalmente incompatible con la esperanza del regreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sentidos rastreadores mueven a una base reflexiva, donde aparece el apetito espiritual \u2013tambi\u00e9n carnal- frente al nihilismo. La tristeza, profunda en sesgos de melancol\u00eda, se abre al contacto de unas manos en la meditaci\u00f3n de cada apuesta, para abstraer la negaci\u00f3n de la realidad y aceptar la derrota del paso de los d\u00edas.\u00a0 Existe esa comuni\u00f3n personal y an\u00edmica, intr\u00ednseca, que recorre unas p\u00e1ginas de recorrido ascensional por el desierto del sentimiento amoroso, en la representaci\u00f3n de juegos de espejos que reflejan el umbral de un mundo que se va descomponiendo al comp\u00e1s de las luces y sombras, desde la extra\u00f1eza, donde la vida y los sue\u00f1os se avienen a encontrarse y fundirse en las profundidades del ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un sello neorrom\u00e1ntico que denota atm\u00f3sferas de destellos, donde la poes\u00eda se convierte en tabla de salvaci\u00f3n, materia encendida al otro lado del desfiladero. Ante la p\u00e9rdida de la causa de amar por falsos convencionalismos y esquemas impuestos. Llegar hasta la hondura en el <em>ars amandi<\/em>, saber de la levedad de la rosa. La flor\/mujer, en medio de la b\u00fasqueda de la claridad, de la transparencia, un nido de aves en busca de la libertad, entre los cauces del sue\u00f1o, vividos desde el lamento y la sensualidad del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay matices que nos llevan a contactar con una realidad que permanece en el tiempo. El recuerdo del abuelo, <em>\u201cpor los caminos de Espa\u00f1a\/ se<\/em> <em>han perdido mis sue\u00f1os\u201d,<\/em> el legado de la tierra. La vida que sale al encuentro, desde el pasado, desde el presente necesariamente vivo. Un canto homenaje a Federico Garc\u00eda Lorca. Muerte en V\u00edznar. Ecos villaespesianos, modernistas, libaciones y manantiales de azahar y deseos, pulsiones estelares que se mueven entre el viento y la brisa, en las secuencias de los contrarios, en el perfume de un tiempo. La luz\/mujer, aquella mirada<em>: \u201cy a m\u00ed\/, oculto en el zarzal de la floresta\/, se me va quedando blanca el alma\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El r\u00edo, la casa, el hogar, los silencios. Las noches en \u00cdtrabo, la escarcha en una ma\u00f1ana fr\u00eda. Aquellos tiempos de dolor y miseria de postguerra, tras la inclemente e incivil guerra del 36. El recuerdo del maestro, el viento helado pujando por entrar a trav\u00e9s de una ventana donde no hab\u00eda cristales, s\u00f3lo esquirlas en el alma. Aquellos ni\u00f1os del hambre. Hu\u00e9rfano de sensaciones, aquel diario de ausencias. La inocencia de la infancia: dando de comer migas de pan a las palomas. El recuerdo de los seres queridos. Las lecturas juveniles: el Capit\u00e1n Trueno, Roberto Alc\u00e1zar y Pedr\u00edn\u2026 Una senda de rotaciones y vivencias. La senda hacia Motril. Los \u00e1lamos y los campos del Pisuerga. Soledades y viento de oto\u00f1o, atravesando los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/marcelino-arellano-alabarces\/\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25335\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Boton-Marcelino.gif\" alt=\"Boton Marcelino\" width=\"300\" height=\"400\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ecos de B\u00e9cquer, Neruda, Machado. Vida, ra\u00edces amadas y regreso. El cine, realidad y ficci\u00f3n. Las hojas secas, los sue\u00f1os, las veredas a las que conduce el olvido. Historias de segadores, en verano. La luz y la necesidad del campo. Las almendras majadas en el almirez, aquel pinar, la maceraci\u00f3n de las uvas, el lagar, las alpargatas de esparto. Los segadores del sol y de la noche.\u00a0 Las campanas ta\u00f1endo, la oraci\u00f3n de la tarde, tiempos de misales y rosarios. La hogaza de pan reci\u00e9n cocido, <em>\u201clas manos suaves y blancas de mi abuela\u201d.<\/em> Transcurriendo los minutos, escuchando a los mayores contar historias en el porche del cortijo. El tren de las 5: la vida, saliendo al encuentro. Los primeros amores, las ense\u00f1anzas paternas. El molino viejo, aquellos casta\u00f1os y encinares, el lenguaje de los \u00e1rboles, las verdes espigas, el camino que llevaba hasta la ermita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde en la Alhambra. El agua de las acequias, de los arrayanes. Belleza, noches de lunas, Torre de Comares, Torre de la Vela. A\u00f1oranza de la primavera en Granada. El r\u00edo Darro. Noches calladas, de ausencias. Naufragios, peregrino de amor olvidado. El tiempo detenido tras un volc\u00e1n de sensaciones imperecederas. El eco de una voz. Y, por siempre el mar, la mar de Alberti. Una cancioncilla para el recuerdo. Palma, Almer\u00eda, tantos lugares recorridos por la mirada. La belleza de un recorrido colmado de sugerencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta tambi\u00e9n rinde homenaje a los desvalidos, ante las injusticias aplastadoras de la vida. Y sufre por los ni\u00f1os soldados, por la muerte inclemente de los refugiados, por tantos sue\u00f1os rotos. Contra la sinraz\u00f3n de las guerras, contra los dictadores y el maltrato. Un muro alto, dif\u00edcil de destruir, mientras, en vuelo alado, los versos claman por las libertades con el fin de recomponer sesgos de esperanza. Porque es posible y necesario reconstruir un paisaje vital donde sobreviva un humanismo solidario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida se cubre de velos y de sombras. Aquellos lirios, grutas de ninfas escondidas. Aquel amor con nombre de mujer. Br\u00fajula y raz\u00f3n de ser, desde <em>\u201csus ojos negros como las noches de invierno\u201d. <\/em>Cuando nac\u00edan los luceros y el agua convert\u00eda en sensualidad la primavera. Infinitos faros apagados en la ciudad inh\u00f3spita, tras la velada enso\u00f1aci\u00f3n de otros tiempos. <em>Tempus fugit<\/em>, amargo como la flor de la adelfa, junto una ladera de espinos, en un paisaje cercano al imposible olvido. En aquellos parajes, repletos de leves florecillas, acunadas por la brisa \u2013en clave franciscana- y una luz colmada de sensaciones. Los senderos y los para\u00edsos perdidos. Aquellas notas de Chopin, m\u00e1gicas en el crep\u00fasculo, junto a la fragilidad de unas conchas recogidas en la playa de la ilusi\u00f3n. Los v\u00e9rtices de aquel sur, transitado por la mirada, alto muro frente al desaliento, tan lleno de ocasos e inc\u00f3gnitas. Por si alg\u00fan d\u00eda, esa tibia luz regresara y llenara el sendero de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pilar Quirosa-Cheyrouze<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Articulista de IDEAL y Cr\u00edtica Literaria<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Primavera de 2017<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00e1 leer el libro entero a trav\u00e9s de este enlace\u00a0&#8220;Alas de Libertad&#8221; &nbsp; PR\u00d3LOGO \u00a0 LOS JARDINES DEL TIEMPO &nbsp;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":25646,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21,30],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25645"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25645"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25645\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}