{"id":25193,"date":"2020-09-03T09:48:02","date_gmt":"2020-09-03T09:48:02","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=25193"},"modified":"2020-09-03T09:48:02","modified_gmt":"2020-09-03T09:48:02","slug":"pajaros-extraviados-de-jose-angel-cilleruelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=25193","title":{"rendered":"P\u00c1JAROS EXTRAVIADOS de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>P\u00c1JAROS EXTRAVIADOS de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo. Prensas de la Universidad de Zaragoza. Colecci\u00f3n La gruta de las palabras, n\u00ba 110. 42 poemas y 72 p\u00e1ginas. Pastas en color salm\u00f3n. Una nota a la edici\u00f3n nos apunta confidencias temporales del poemario y la bibliograf\u00eda del autor, adem\u00e1s de alg\u00fan \u201cAgradezco\u201d. \u201cSe termin\u00f3 de imprimir en febrero de 2019\u201d. Unos meses antes de que el mundo temblara ante la plaga-pandemia Covid 19\/Coronavirus\/Neumon\u00eda-gripe de Wuhan\/SARS-CoV-2\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno tiene derecho a volar y equivocarse como la paloma, a poner negro sobre blanco en medio de este mar proceloso que es la Literatura convertida en caballo de Troya. Una \u00e9poca no deja de ser una editorial de contenidos, incluso un conjunto de l\u00edneas editoriales, en suma; una estrategia para ganar la guerra del pensamiento y la voluntad de los lectores. Opinar sobre un libro es como hacerse un \u201cselfie\u201d escrito, una forma de ver la otredad a trav\u00e9s del yo o viceversa, hasta convertir el lenguaje en el verdadero \u201cMare Nostrum\u201d, que une o separa, seg\u00fan se lea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En algunas ocasiones, cuando uno entra en una librer\u00eda no sabe a ciencia cierta qu\u00e9 libro elegir\u00e1 ni por qu\u00e9, es la sombra alargada del azar quien nos sorprende con su capricho. Por eso es importante que todos los libros lleguen en igualdad de condiciones a las estanter\u00edas (\u201clectocracia\u201d ilusa y ut\u00f3pica la m\u00eda), pero ya sabemos que hay otros intereses m\u00e1s prosaicos en el mercado y en la construcci\u00f3n del pensamiento oficial de una \u00e9poca, que hacen que no haya espacio material para todos, f\u00edsico o intencionado, por lo que el padrinazgo de los intereses es quien decide siempre las presencias y las ausencias, con lo que ello conlleva de invisibilidad y censura para muchos autores y muchos libros. Como dir\u00eda \u00c1lvaro Valverde: \u201cAhora nos toca a nosotros, los lectores, salvarlos o no del olvido\u201d. Aqu\u00ed est\u00e1 realmente el futuro y la justicia de la Literatura, en la voluntad de sus lectores, y en la honestidad de libreros y editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden de los libros que leemos y el momento en el que lo hacemos influye en nuestras percepciones y nos construye como uno u otro tipo de lectores, de pensadores y hasta de personas. El propio autor de este poemario afirma en Facebook, respecto a c\u00f3mo elige sus lecturas: \u201cRevelaci\u00f3n que se convirti\u00f3 en un lema de lector. Antes leer un libro que nadie est\u00e9 leyendo ahora que cualquier novedad que ande en manos de muchos\u201d. \u00c9ste es su retrato robot como \u00e1vido lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchar a Emilio Lled\u00f3 es como darse un ba\u00f1o de sales, siempre resulta reparador y reconfortante. \u201cHay una diferencia importante en el lenguaje. Efectivamente se habla siempre con esa palabra tan preciosa, tan llena de poes\u00eda, de lengua materna. La lengua materna es la lengua que nos acoge, es como una cuna en la que nacemos. Uno no ha nacido en una lengua por casualidad. Yo no eleg\u00ed mi lengua materna, el castellano-el espa\u00f1ol, pero lo importante es la lengua matriz, la lengua que t\u00fa eres capaz de crear, la lengua que t\u00fa eres, esa lengua que los griegos dec\u00edan \u2013 habla para que te conozca-. Es lo que yo hago con la herencia maravillosa de las palabras en las que he nacido\u201d \u2013dice en una entrevista para televisi\u00f3n. O: \u201cLos seres humanos estamos atravesados, al mismo tiempo, por la flecha maravillosa del lenguaje de las palabras que por la flecha de los sentimientos.\u201d \u2013 a\u00f1ade. Y eso es lo que hace el autor, Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, con sus \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Alcorta dice en su blog (rese\u00f1a tambi\u00e9n aparecida en El diario monta\u00f1\u00e9s del d\u00eda 31-05-19): \u201cCilleruelo tiene perfectamente planificado su itinerario po\u00e9tico\u201d; P\u00e1jaros extraviados \u201ces un libro unitario, est\u00e1 dividido en tres secciones de catorce poemas cada una de ellas encabezadas por los poemas Nocturno 1, Nocturno 2 y Nocurno 3\u201d; \u201cLa desubicaci\u00f3n de una identidad disgregada, la ausencia de un lugar concreto en el que reconocerse, y la traves\u00eda existencial en la que esa identidad asume su propia disparidad son asuntos tratados con mucha frecuencia en la poes\u00eda de Cilleruelo\u201d; \u201cEn el primero de estos nocturnos la noche concede\u2026-la p\u00e9rdida de las identidades-\u2026 con paradojas transformadas en versos\u201d; \u201cEn el segundo nocturno encabeza una serie de poemas que tienen nombre y apellidos\u201d y \u201cEl tercer nocturno da paso a unos poemas en los que la presencia del yo se hace m\u00e1s evidente\u201d. Federico Abad afirma en Cuadernos del sur del Diario C\u00f3rdoba que \u201cla poes\u00eda de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo constituye una lectura inagotable\u201d; \u201cEn los poemas centrales del poemario Cilleruelo realiza un tour de forc\u00e9\u2026\u201d. Jes\u00fas Aguado a\u00f1ade en \u201cEl ciervo n\u00ba 775\u201d: \u201cJos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo escucha lo que pocos pueden o\u00edr y lo escribe con humildad, desde dentro de eso que escucha, respetando su sonido propio. Y ve lo que se escapa a los dem\u00e1s porque la suya es una po\u00e9tica fundada en lo visible\u201d. Jordi Doce manifiesta en \u201cNayagua 30\u201d que en P\u00e1jaros extraviados \u201cEl instante se detiene y el poema bucea en \u00e9l, ensanch\u00e1ndolo con su braceo. Es como si la escritura tomara el cabo suelto de un suceso, una percepci\u00f3n, un simple caer en la cuenta de algo, y tirara de \u00e9l hasta desovillarlo\u201d; \u201cAs\u00ed este libro, que es un semillero de aforismos reticentes y enigmas luminosos que no cabe leer fuera de contexto, pues el contexto lo es todo, un proceso en el que la vida y escritura se retroalimentan\u201d. Y Ferm\u00edn Herrero expone en la revista \u201cEpicuro\u201d que \u201cla de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo es una de las trayectorias m\u00e1s solventes de la poes\u00eda espa\u00f1ola \u00faltima\u201d; su poemario \u201ces, en suma, un libro de poemas serenos, reflexivos, que van de la contemplaci\u00f3n a la meditaci\u00f3n, muy s\u00f3lido\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leonardo da Vinci dice que \u201cla pintura es poes\u00eda muda; la poes\u00eda pintura ciega\u201d. Este quiz\u00e1 sea uno de los v\u00e9rtices sobre el que se sustentan parte de las distintas l\u00edneas de fuerza que tiene el poemario \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo. Y en cierta medida el poeta pinta la realidad con palabras, transforma el lenguaje en una paleta met\u00e1fora y establece una especie de sinestesia creativa y art\u00edstica entre lenguaje y pintura \u201cpaspart\u00fa entre marco\/ y dibujo\u201d (66), como ejemplo podemos ver el poema Morandi (45), o m\u00fasica y lenguaje (como en los tres Nocturnos y sus adagios), sentidos e intuici\u00f3n o contemplaci\u00f3n y pensamiento. El tiempo, los recuerdos y las vivencias son otros puntales del poemario: \u201cSiempre se est\u00e1 yendo el tiempo\u201d (52). Hay algo de desencanto y desenga\u00f1o, de p\u00e9rdida y derrota (\u201cLecci\u00f3n de extrav\u00edos\u201d -p.10). En el poemario hay momentos que irradian una mirada muy terrenal: \u201cun pavimento irregular, de losas\/ de barro\u2026\u201d, \u201cUna alfombra de trazos\u2026\u201d, \u201crecojo ramas\u2026 Pi\u00f1as por el suelo\u201d, \u201cQue cae al suelo y tras un c\u00edrculo\/ en la hojarasca\u201d (22). En otros momentos pareciera que quiere escapar de esa mirada a una percepci\u00f3n m\u00e1s plat\u00f3nica. Y aunque quiere escapar y elevarse, a veces la realidad no le deja: \u201cEl techo deja\/ a la vista las vigas de madera\/ y los ladrillos sin pintar\u201d pg19, o \u201cUna nube que jam\u00e1s\/ ha amenazado lluvia\u201d (15), \u201cHa quedado en el sof\u00e1\/ una manta y un libro abierto bocabajo\u201d (19). Las palabras se tornan en una cosmovisi\u00f3n \u00edntima, que se hacen por elevaci\u00f3n una experiencia sublimada. La identidad del autor no est\u00e1 en un lugar concreto, he ah\u00ed la prestidigitaci\u00f3n de su po\u00e9tica, donde Cilleruelo se reconoce es en el lenguaje y en su reino de luces y sombras, del que est\u00e1 siempre aprendiendo. Las palabras son su verdadera residencia, el lugar que lo acoge sin reservas, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio, de la pertenencia y la fuga, del cuerpo y el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d suena a una met\u00e1fora que se pierde para encontrarse en la din\u00e1mica del vuelo, en la est\u00e9tica del aire. \u201cSe equivoc\u00f3 el alumno,\/ quer\u00eda ir al sur,\/ pero el camino siempre mira al norte\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 10. O: \u201cFrente al calor\/ de realidades que no existen\/ m\u00e1s all\u00e1 de su inexistencia\u201d \u2013en la p\u00e1gina 18. El poeta quiere reencontrarse consigo mismo y con sus huellas, quiz\u00e1 porque se siente perdido y busca refugio en nosotros, sus lectores, que, al fin y al cabo, somos sus ra\u00edces y sus hojas, a la vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comienza con una cita de Novalis: \u201cPuedo ofrecer el cielo oculto en un poema,\/ pero nadie rezar\u00e1 nunca por m\u00ed.\u201d Con ella nos advierte del camino oculto de salvaci\u00f3n \u201csin mapa\u201d que nos espera, un camino de salvaci\u00f3n excepto para el poeta y su soledad, y que lo impregna todo con un sutil matiz m\u00edstico, casi de oraci\u00f3n pante\u00edsta. Su primer poema se titula \u201cNocturno (1)\u201d. Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, \u201cEl Graf\u00f3mano caminante\u201d (20), que se hace r\u00edo en los ojos de sus lectores, en este poemario es un poeta senderista cuya mirada se vuelve \u201cla l\u00e1mpara (que) ilumina\/ las p\u00e1ginas del libro, el resto queda\/ en penumbra\u201d (26), y cuya poes\u00eda se vuelve espejo: \u201cNo me muestra lo que estoy viendo\/ sino aquello que soy\u201d \u2013 dice en la p\u00e1gina 64. Como cuando leemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos pensar que el poemario es un barco laberinto y que cada poema es un camarote o una cubierta de esa embarcaci\u00f3n, y que, nosotros, los lectores, somos sus marineros, que levan anclas y arr\u00edan las velas a su antojo. Pero \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d tiene mucho de naufragio: \u201cla perdida de las identidades,\/ la abolici\u00f3n de l\u00edneas\u201d \u2013nos dice en la p\u00e1gina 9, como \u201cEl verso que se busca a s\u00ed\/ mismo donde no est\u00e1\u201d (12), y que parece premonitorio de lo que nos est\u00e1 sucediendo a todos en este comienzo de siglo y de milenio, especialmente aqu\u00ed. No es un naufragio cualquiera, es un naufragio del ser del poeta que se derrama en el mundo que le rodea, en la cotidianeidad que le impregnan sus paseos f\u00edsicos y mentales: \u201cLos gorriones de copa en copa, vuelan\/ sobre el curso del r\u00edo.\/ La luz llega a su casa\u2026\u201d 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdadera intenci\u00f3n del autor es detener el tiempo, atrapar el instante para alargar la conciencia y saborear la fugacidad de la vida. \u201cDicen que as\u00ed\/ los instantes no huyen\/ como aguas de un r\u00e1pido.\/ Tal vez por eso escriba\u201d \u2013nos confiesa en la p\u00e1gina 13. Desde la ventana de su habitaci\u00f3n, una mirada fot\u00f3grafa nos sorprende en poemas como \u201cD\u00edptico de la sala de escritura\u201d (15), donde los versos parecen fotogramas de una realidad caprichosamente fragmentada, que se vuelve un todo con sentido cuando el poeta engarza las partes del puzle en el poema-en el libro. No nos equivocar\u00edamos si pens\u00e1ramos que Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, cuando escribe un poema, lo que hace es tomar conciencia, porque ese \u201cEs el instante que abr(e) la puerta\u201d de su ser para compartir con nosotros y consigo mismo la sabidur\u00eda de la existencia, porque cuando lo leemos \u201cSalir es tambi\u00e9n entrar\u201d (17). Eso son sus poemas, la ant\u00edtesis de una traves\u00eda de agujero de gusano, puertas de ida y vuelta. Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo es uno de esos poetas caminantes que hacen del paseo una forma de po\u00e9tica, o al menos, una v\u00eda de inspiraci\u00f3n que consagra su voz l\u00edrica en una sutil inmolaci\u00f3n. \u201cCamino por el bosque. Eso lo s\u00e9.\/ Me gu\u00edan las palabras\u201d \u2013manifiesta en la p\u00e1gina 18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escritura, la literatura es un tema recurrente en sus poemas, hay un poso metaliterario que envuelven sus versos como si fuera un papel de regalo. Y en esa intertextualidad revolotea desde la paloma equivocada de Alberti hasta Virgilio, H\u00e9rcules, Ovidio, Manrique, H\u00f6lderlin, Monet, Emily Dickinson, Bergson, Machado, Morandi, Mar\u00eda Gabriela Llansol, Jos\u00e9 Mar\u00eda Fonollosa, Mar\u00eda Zambrano\u2026 A todos les une una luz \u00edntima, una mirada que se vierte al interior, un mapa de nombres que d-escriben al poeta, que lo configuran y gu\u00edan por el viaje de su intelecto y su experiencia erudita hasta confluir en la palabra como cauce de todos los r\u00edos. Los sentidos son el andamiaje que sujetan la po\u00e9tica del libro, fundamentalmente la vista y el o\u00eddo, pero tambi\u00e9n el olfato y el tacto. Tiempo y espacio van por el poemario en un duelo permanente, intentando atrapar las mariposas y el movimiento menudo del instante, como si todo fuera \u201cun tr\u00e1nsito interior\u201d milim\u00e9tricamente calculado por el asombro y la sorpresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ojos del poeta (en su \u00e9cfrasis de \u201cNocturnos\u201d) se realizan\/se completan \u201cen el cuadro que la mirada elige\/ para pensar\u201d (30). \u201cLa luz conserva, sin embargo,\/ la noticia de lo que ha iluminado\/ en un lenguaje indescifrable\u201d (32). \u00a0Un poemario que nos anima a mirar de otro modo, \u201ca mirar lo que no se muestra,\/ pero estoy viendo\u201d \u2013alumbra en la p\u00e1gina 62. Ya que eso hace la lectura, que es otra forma de paseo: \u201cNo me muestra lo que estoy viendo,\/ sino aquello que soy\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 64. Y lo que pretende a trav\u00e9s de su mirada es encontrar su identidad, que nace del lenguaje, pero va m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje para refugiarse en los sentimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 late en el poemario? \u00bfCu\u00e1l es su fuerza motriz, la materia que lo une, su pegamento? La incertidumbre, una conciencia del instante seguro como ant\u00eddoto contra el futuro incierto, y la luz (su presencia o su ausencia y todos los matices intermedios). Pero esa luz que fusiona de una forma transversal todo el poemario hay que entenderla como una forma de amor, un amor que define su esencia y brota de una contemplaci\u00f3n en dos direcciones, una hacia fuera y otra hacia dentro, hacia lo alto y hacia lo bajo, y que suceden al un\u00edsono. Lo podemos comprobar en los poemas \u201cBarroco\u201d, \u201cManet\u201d. Tambi\u00e9n en los versos: \u201cbajo un sol de verano. Solo falta la luz\u201d (37). \u201cLa luz conserva, sin embargo, la noticia de lo que ha iluminado\/ en un lenguaje indescifrable\u201d (32), \u201cAlgunas r\u00e1fagas\/ de aire oscuro\u201d (34). Porque con sus palabras (que son luci\u00e9rnagas de luces y sombras) eso es lo que realmente busca, su identidad, una identidad redentora: \u201cProporciona la identidad\/ a las sombras\/ y el sentido del reflejo\u201d \u2013canta en la p\u00e1gina 32. Qu\u00e9 es la realidad para el poeta sino un conjunto de palabras-luz \u201cque vuelan nada m\u00e1s\/ pronunciarlas\u2026\u201d \u2013revela en la p\u00e1gina 34. Eso es Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, un pintor de palabras y de atm\u00f3sferas significantes, de matices que proporcionan los sentidos para transcender la significaci\u00f3n de los conceptos a trav\u00e9s de una est\u00e9tica que se hace identidad \u00e9tnica de s\u00ed mismo. La luz que busca su identidad plena. \u201cEn los cuadros nocturnos los pintores\/ sustituyen la luz por luces\u201d (30), \u201cEl sol\/ contempla distra\u00eddo\u201d pg 28, \u201cla habitaci\u00f3n a oscuras\u2026 resplandor de la luna\u201d (27), \u201ca la luz de una vela\u201d, \u201cla l\u00e1mpara ilumina\/ las p\u00e1ginas de un libro, el resto queda en penumbra\u201d (26), \u201cel mechero enciende\/ una hoguera\u201d (18), \u201cse ha desvestido la luz\u201d, \u201cla luz llega a su casa\u201d, \u201cEntra por la ventana y deja\/ la noche\/ sus pertenencias en la c\u00f3moda:\/ oscuridad, destellos, el silencio.\u201d (9), \u201cEn la pared las sombras\/ bailan\u201d (39), \u201cEvoca, vuela, dice. Una luz visionaria\u201d (40), \u201cLa l\u00e1mpara y su esfuerzo\/ por a\u00f1adir matices\/ a la penumbra\u201d (42) (quiz\u00e1 late ah\u00ed el viejo mito de la caverna), \u201cMira la luz y ve los signos\u201d (46), \u201cHay \u00e9pocas en que la luz\/ solo anhela las transparencias\u201d (62), \u201cLo dibuja la luz con pulso firme\u201d (64)\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qu\u00e9 es lo que ocurre en la vida del autor que la hace distinta? \u201cocurren las palabras\u201d \u2013canta en la p\u00e1gina 42. Cuando lees \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d descubres que el rango o \u00edndice de esfuerzo percibido (RPE) en la l\u00edrica es directamente proporcional a la lengua \u201cmotriz\u201d que nos define a cada uno, en este caso, especialmente a Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, que quiere asir la realidad con sus palabras y as\u00ed poder ser huella en movimiento. Porque sus palabras \u201cSon palomas\/ y tambi\u00e9n son met\u00e1foras\u201d (47), \u201csu hablar. La voz.\/ Mejor,\u00a0 su exacto decir\/\u2026\/ la m\u00fasica que acoge el tiempo,\/ esa canci\u00f3n.\u201d (58). Pero no de cualquier manera, \u201cLas palabras, actrices en escena\/ interpretan y cantan\u2026\u201d (26). Y es que Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo, \u201ccomo H\u00e9rcules\u201d juega \u201ca mover el mundo\u201d con sus palabras, a trav\u00e9s de su lengua matriz como se\u00f1al de identidad y de pertenencia, al menos el mundo de sus percepciones, que, por un momento, lo que dura la lectura de \u201cP\u00e1jaros extraviados\u201d, es tambi\u00e9n el nuestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Custodio Tejada<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00c1JAROS EXTRAVIADOS de Jos\u00e9 \u00c1ngel Cilleruelo. Prensas de la Universidad de Zaragoza. 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