{"id":2053,"date":"2015-07-20T11:35:11","date_gmt":"2015-07-20T11:35:11","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacosta.es\/?p=2053"},"modified":"2015-07-20T11:35:11","modified_gmt":"2015-07-20T11:35:11","slug":"cronica-de-una-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=2053","title":{"rendered":"CRONICA DE UNA VIDA"},"content":{"rendered":"<p>Era un hospital sin color como casi todos, pero en aquella sala hab\u00eda m\u00e1s vida que en ning\u00fan otro lugar. Su voz era tan peque\u00f1a como sus manos, pero irrumpi\u00f3 en este mundo con fuerzas. No eran palabras, era el sonido de la vida abri\u00e9ndose paso, pidiendo a gritos o\u00edr la voz de su madre, que con palabras llenas de acordes tiernos acariciasen sus peque\u00f1os o\u00eddos, al tiempo que sent\u00eda el latido que lo am\u00f3 dentro de sus entra\u00f1as durante su todav\u00eda corta vida.<\/p>\n<p>Con el hilo de la vida todav\u00eda atado a su vientre, cogi\u00f3 a su peque\u00f1o con manos delicadas y lo acomod\u00f3 entre sus pechos rebosantes del elixir de la vida y entonces el llanto se torn\u00f3 en sensaciones. El tiempo parec\u00eda haberse parado y el mundo ah\u00ed fuera se esfum\u00f3.<\/p>\n<p>Los susurros, las caricias incesantes, las infinitas miradas, los tiernos olores, formaban una danza grabada en su impronta, que le acompa\u00f1ar\u00eda toda su vida. Ella guardiana de sus sue\u00f1os y protectora de sus vigilias, contaba sus dedos una y otra vez, segu\u00eda el dibujo de su tierna piel una y otra vez con una infinita sonrisa que ni el dolor pod\u00eda desdibujar.<\/p>\n<p>Por fin la naturaleza que entiende de maternidad lo empuj\u00f3 a abrazarse a la vida. Busc\u00f3 el pecho de su madre, el que saciar\u00eda su sed su hambre sus ganas de vivir y su deseo de ser amado. En el mismo instante ella experiment\u00f3 una sensaci\u00f3n \u00fanica al tiempo que extra\u00f1a. A pesar de las dolorosas punzadas, que el milagroso jugo blanco de los dioses le produc\u00eda al abrirse camino en su pecho para desembocar como fuente de vida, su dolor se mezclaba dulcemente con su amor. Sent\u00eda que el resto del universo no exist\u00eda en aquel momento, una eterna mirada que lo dec\u00eda todo, el instante m\u00e1s aut\u00e9ntico, la conexi\u00f3n perfecta de dos seres teniendo como \u00fanico argumento la vida y como \u00fanica motivaci\u00f3n el amor.<\/p>\n<p>A esa explosi\u00f3n de emociones le siguieron sus primeros pasos, sus primeras fiebres, sus idas y venidas al m\u00e9dico, al parque, al ba\u00f1o diario, al incesante cambio de pa\u00f1ales, a los llantos nocturnos, a las ca\u00eddas. Pero cada d\u00eda, so\u00f1olienta, dolorida y cansada segu\u00eda mir\u00e1ndolo como lo m\u00e1s grande que le hab\u00eda ocurrido en la vida. Segu\u00eda vigilando sus sue\u00f1os y sus vigilias. A veces lloraba a solas, dudando de si ser\u00eda una buena madre. Su amor sobrepasaba su propio amor por ella misma.<\/p>\n<p>Pronto empez\u00f3 a llamarla mama y ella llor\u00f3 de alegr\u00eda la primera vez. Detr\u00e1s de esas palabras fue aprendiendo muchas otras, hasta que llegaron las que esperaba, \u201cte quiero mama\u201d. Y ese momento lo guardar\u00eda en su memoria hasta el fin de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el primer d\u00eda de colegio y con \u00e9ste la estudiada forma de disimular la peque\u00f1a tragedia de dejar ir a su hijo con otras personas. Ese d\u00eda ella no comi\u00f3 ni fue al trabajo, se qued\u00f3 durante horas delante de las rejas del colegio esperando volverle a ver. Cuando se vieron se abrazaron como si hiciese a\u00f1os que no se ve\u00edan. Pero al siguiente d\u00eda deb\u00eda volver, hasta que a fuerza de costumbre ella se hizo a la idea de que su peque\u00f1o empezaba a crecer.<\/p>\n<p>Fueron pasando los a\u00f1os, luchando contra un sistema que no le permit\u00eda pasar todo el tiempo que ella quer\u00eda con \u00e9l, haciendo esgrima contra los horarios para alimentarlo bien. Se empe\u00f1\u00f3 en que estuviese fuerte y sano, y nada ni nadie podr\u00eda impedirlo. Ni podr\u00edan impedir que lo educara con buenos principios. Pero la vida tiene sus propios caminos. Al jovencito le llegaron las alteraciones de la adolescencia, le hicieron dejar de decir \u201cte quiero mama\u201d y lo cambi\u00f3 por \u201cpasa de m\u00ed, eres muy pesada\u201d. Pero aunque aquello le costara alg\u00fan llanto ella no desisti\u00f3 de amarlo, atenderlo e intentar ense\u00f1arle.<\/p>\n<p>Cuando las frustraciones, los desenga\u00f1os y las crisis de identidad lo asaltaron, ella estuvo all\u00ed para secar sus l\u00e1grimas, a veces para soportar sus desprecios, heridas que ella se curaba a solas recordando el d\u00eda que lo abraz\u00f3 por primera vez contra su pecho desnudo en aquel hospital.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os dejaron atr\u00e1s la adolescencia pero no la inexperiencia y en su intento por guiarlo y ayudarle, las palabras de \u201cpasa de mi\u201d cambiaron a \u201cno te soporto, vas a conseguir que me vaya de casa\u201d. Hasta que un d\u00eda se hizo realidad y entonces ella record\u00f3 el primer d\u00eda que se separaron ante las rejas de aquel colegio, las angustiosas horas que pas\u00f3 all\u00ed. Ahora el resto de su vida ser\u00eda vivir ante aquellas rejas, sin saber si estar\u00eda bien o mal.<\/p>\n<p>Pero la vida ofrece oportunidades para todos y gracias al amor recibido y a la mochila emocional que su madre dej\u00f3 en su alma, el joven consigui\u00f3 una buena ocupaci\u00f3n y comenz\u00f3 a enfrentarse solo al mundo y sus desaf\u00edos. Pasaron a\u00f1os tan envuelto en el trabajo que ni llamaba a su madre. Solo pensaba en si mismo, en la superaci\u00f3n profesional y cuando ten\u00eda tiempo en sus amigos. Los a\u00f1os pasaron r\u00e1pido, form\u00f3 una familia y sus hijos se hicieron mayores y sin darse cuenta ya hab\u00eda pasado media vida. Mir\u00f3 a sus hijos independientes que casi no lo llamaban y entonces se dio cuenta de que hab\u00eda dado por sentado muchas cosas. Ese mismo d\u00eda record\u00f3 a su madre. Sus \u00faltimas palabras fueron \u201cno te soporto vas a conseguir que me vaya de casa\u201d pero ahora se dec\u00eda as\u00ed mismo \u201ccuanto dar\u00eda por volver a vivir con ella\u201d. Pero su madre ya no era la misma, ahora era una ancianita. Hab\u00eda envejecido y \u00e9l ni siquiera se hab\u00eda dado cuenta de ello.<\/p>\n<p>Cuando fue a verla estaba como al principio en la cama de un hospital, pero esta vez no hab\u00eda ning\u00fan nacimiento era m\u00e1s bien una despedida. Abraz\u00f3 a aquella viejecita que todav\u00eda segu\u00eda agarrada a aquella verja, siempre preocupada por \u00e9l, pero que ahora las fuerzas la abandonaron. Por la mente de aquella anciana madre pasaron todas las im\u00e1genes, aquella peque\u00f1a voz al nacer, aquellos primeros pasos y el d\u00eda que le dijo \u201cte quiero mama\u201d. Ahora ante una cama como aquella en que lo amamant\u00f3 por primera vez, el cogi\u00f3 su mano y sus palabras fueron \u201clo siento mama, no quiero que te mueras, te debo tantos te quiero\u201d.<\/p>\n<p>La muerte esper\u00f3 a esas \u00faltimas palabras. En el entierro todos recordaron lo abnegada que fue para ella, como se desviv\u00eda por el \u00fanico amor de su vida, su hijo. Y \u00e9l entre l\u00e1grimas se dijo \u201clo que dar\u00eda por volver a ser ni\u00f1o para volverte a decir te quiero, ser un adolescente agradecido y seguir dici\u00e9ndote te quiero, ser un adulto que ama a su madre y decirte te quiero para que hoy tuviese una vida llena de hermosos recuerdos que pudieran sofocar el dolor que siento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Manuel Salcedo Galvez <\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un hospital sin color como casi todos, pero en aquella sala hab\u00eda m\u00e1s vida que en ning\u00fan otro lugar.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2054,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_mi_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2053"}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2053"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2053\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}