{"id":17441,"date":"2018-05-16T06:47:50","date_gmt":"2018-05-16T06:47:50","guid":{"rendered":"http:\/\/granadacostanacional.es\/?p=17441"},"modified":"2018-05-16T06:47:50","modified_gmt":"2018-05-16T06:47:50","slug":"ordesa-de-manuel-vilas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadacostaglobal.es\/?p=17441","title":{"rendered":"ORDESA de Manuel Vilas."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Editorial Alfaguara. 387 p\u00e1ginas, 157 cap\u00edtulos-reflexiones-recuerdos y un ep\u00edlogo de once poemas titulado: \u201cLa familia y la Historia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice por ah\u00ed Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda Mart\u00edn que \u201ccuando hablamos de los dem\u00e1s, hablamos de nosotros mismos\u201d y viceversa a\u00f1adir\u00eda yo. Y desde esta \u00f3ptica se podr\u00eda enfocar tanto la lectura de Ordesa como la de esta opini\u00f3n de lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de leer Ordesa es f\u00e1cil quedarse sin palabras, porque solo te apetece o\u00edr su m\u00fasica y porque lo que se ten\u00eda que decir del libro ya lo ha dicho el propio Manuel Vilas, su autor, y ante el cual, el lector asiste como un mero testigo que al final se vuelve tambi\u00e9n c\u00f3mplice. Incluso uno llega a pensar que ante \u201cla vanidad de las conversaciones, la vanidad del que habla, la vanidad del que contesta\u201d \u2013como nos dice en la p\u00e1gina 9, lo mejor es callar, guardar silencio y asentir con la cabeza para darle la raz\u00f3n en una simbiosis absoluta, simbiosis que te conduce a tu Ordesa particular y a tu Monte Perdido propio, ya que Ordesa es un reguero de pisadas que llevan y traen a Manuel Vilas de su yo al nosotros y viceversa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Manuel Vilas, desde su teor\u00eda literaria, nos dice en una entrevista que \u201cel sue\u00f1o de todo escritor es trasladar todo el flujo de la vida al flujo de las p\u00e1ginas\u201d y eso es lo que \u00e9l ha hecho en su libro. Sara Mesa apunta en la contraportada que \u201cescrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoci\u00f3n, este libro es la cr\u00f3nica \u00edntima de la Espa\u00f1a de las \u00faltimas d\u00e9cadas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una cita de la letra de una canci\u00f3n de Violeta Parra abre el libro, y un color lo envuelve de cabo a rabo: el amarillo, color que asigna a la memoria y al paso del tiempo, y que es en definitiva el color supurante del libro. Podr\u00edamos definir este libro como \u201cun estado mental que es un lugar: Ordesa. Y tambi\u00e9n un color: el amarillo\u201d \u2013escribe el propio Vilas en la p\u00e1gina 11, como reflejo del \u201cdolor, de la inconsistencia, o el rencor\u201d. Amarillo es el color de los rastrojos, y eso es lo que nos presenta Ordesa, los rastrojos de una vida incendiada en 157 cap\u00edtulos-recuerdos y un ep\u00edlogo con once poemas largos titulado \u201cLa familia y la Historia\u201d, y donde todos \u201cse ir\u00e1n muriendo\u201d porque \u201clos muertos son la intemperie del pasado que llega al presente desde un aullido enamorado\u201d \u2013nos confiesa en la p\u00e1gina 125. Una muerte entendida como liberaci\u00f3n siempre, \u201cporque si alguien alguna vez ha de echarles una mano, ser\u00e1n los muertos quienes se las echen\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 52. Y en la 213 nos dice que \u201cel amarillo es el color que habla del pasado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La voluntad de Manuel Vilas cuando narra la deja bien clara: \u201cNo me interesa enjuiciar lo que pas\u00f3, sino narrarlo o decirlo o celebrarlo\u201d \u2013manifiesta en la p\u00e1gina 18. En sus renglones transcurre \u201cla catarata de la vida, agua que est\u00e1 corriendo todo el rato, mientras enloquecemos\u201d con su lectura \u2013advierte en la 19, porque \u00e9l busca la verdad con este libro, su verdad, y \u201cla verdad es tu padre y tu madre\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 31. Y aunque nos desvela que \u201cde (mi) madre hered\u00e9 el caos narrativo\u201d, hay que decir que el suyo es un caos con mucho orden, con una l\u00ednea argumental muy bien definida (sus padres), sujeta por los fin\u00edsimos hilos de su sabidur\u00eda existencial, a pesar del \u201cmiedo a equivocarse, o miedo a meter la pata\u201d que tiene el autor. No sigue una temporalidad biogr\u00e1fica, sino que va a saltos seg\u00fan su memoria y su inter\u00e9s narrativo. Va del pasado al presente, de una an\u00e9cdota a otra sin seguir un orden estrictamente temporal, sino m\u00e1s bien sentimental. \u201cCuantos m\u00e1s paralelismos encuentre, m\u00e1s sagradas son la vida y la memoria\u201d -281, y eso es lo que hace continuamente Vilas, buscar paralelismos entre el pasado y el presente, entre los padres y los hijos, entre lo familiar y lo social, entre la an\u00e9cdota y la Historia, entre la palabra y la imagen, entre la realidad del recuerdo y la ficci\u00f3n de la realidad\u2026\u00a0 Porque le gusta \u201ccontemplar las cosas, la inesperada vacuidad de la cultura y de las palabras y de la realidad humana\u201d -293. \u201cMi madre persegu\u00eda la estimaci\u00f3n social, que se evapor\u00f3, y yo persigo la estimaci\u00f3n literaria, que tambi\u00e9n se est\u00e1 evaporando\u201d \u2013nos dice en la p\u00e1gina 313, y que resulta hasta cierto punto una \u201cheterodoxa forma de libertad\u201d y de una humildad magistral digna de alguien que se inmola en cada rengl\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El libro se hace tumba, no nicho, sino el gran mausoleo de todos nosotros, que huye de la incineraci\u00f3n quiz\u00e1 para compensar alguna deuda. Tumba con la que honra la memoria del autor y su \u00e9poca. \u201cLas tumbas se inventaron para que la memoria de los vivos se refugiara en ellas\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 32. En sus p\u00e1ginas hay renglones que restallan como aforismos o verdades reveladas y que iluminan durante unos segundos toda la oscuridad de la tinta. Y es a trav\u00e9s de esos renglones \u2013hechos m\u00e1ximas- la manera en que avanza la trama y penetra en sus personajes; as\u00ed es como evoluciona el hilo conductor de los recuerdos, quiz\u00e1 como constataci\u00f3n de que la experiencia es el poso que queda de la vida en la memoria, la forma preferida de confesar su verdad al lector a la espera de una bendici\u00f3n absolutoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El libro entero es una sinestesia que va de lo individual a lo colectivo y viceversa, un retrato particular que consigue definir a una \u00e9poca y a una sociedad. Y por tanto 157 cap\u00edtulos y 11 poemas que se hacen bodegones de \u201cla familia y de la Historia\u201d, una especie de museo costumbrista que roza la exquisitez del vestigio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una obra llena de gui\u00f1os, al Quijote: \u201cVivo en la Avenida de Ranillas, en una ciudad del norte de Espa\u00f1a cuyo nombre no recuerdo ahora mismo\u201d, a Teresa de \u00c1vila, a Jes\u00fas de Nazaret, a Rimbaud, a Juan Goytisolo, a Kafka, a Hamlet, a T.S. Eliot \u2026 lo que intertextualiza la lectura y el contexto creativo del autor. Con una prosa di\u00e1fana y sencilla, plagada de oraciones simples consigue alcanzar la m\u00edstica del instante y de la memoria como v\u00edas asc\u00e9ticas llenas de clarividencia. Una obra reflexiva y aut\u00e9ntica que respira a modo de diario o de memorias y donde el autor nos deja en testamento su mundolog\u00eda. En Ordesa hay mucha poes\u00eda, filosof\u00eda, met\u00e1foras llenas de v\u00e9rtigo y testimonio hist\u00f3rico: \u201cpor eso hay en el rostro de Felipe VI una burbuja de sombra, y por eso hay en su mujer un murmullo de l\u00e1tigos\u201d \u2013podemos leer en la p\u00e1gina 39. P\u00e1ginas que se hacen documento de un archivo llamado Manuel Vilas, \u201ceste chico (que) lo hace bien\u201d y que \u201cya ha cumplido los cincuenta a\u00f1os\u201d y que \u201ces un hombre que de vez en cuando alcanza ideas que est\u00e1n por encima de su clase social\u201d \u2013retrata en la p\u00e1gina 42. Los adjetivos, elegidos concienzudamente, juegan un papel crucial, ya sean anudados a una corbata o sujetos a cualquier otro objeto o suceso, porque te ayudan a evolucionar en la lectura. Y es que \u00e9l se hace \u201cel portador oficial de las noticias\u2026, el cartero, el notario\u201d de la historia, la suya y la nuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ordesa es una casa encantada de reminiscencias y pensamientos donde Manuel Vilas act\u00faa como m\u00e9dium. En \u00e9l ves una vida, pero tambi\u00e9n una \u00e9poca; una biograf\u00eda, pero tambi\u00e9n una \u00e9pica. Una obra brutal que, convertida en un \u201ccaj\u00f3n de recuerdos\u201d, consigue aunar realidad y ficci\u00f3n en un relato que va m\u00e1s all\u00e1 de la autobiograf\u00eda, ya que como una sinestesia existencial hablando el autor de \u00e9l mismo lo est\u00e1 haciendo de nosotros en una especie de alegor\u00eda, con las distancias y salvedades que cada lector quiera poner de por medio. Entre las p\u00e1ginas de Ordesa encontrar\u00e1s ocho fotograf\u00edas de camuflaje autobiogr\u00e1fico que atestiguan y dan fe del relato que el autor quiere transmitir, haciendo del seat 600 un templo de la nostalgia, por ejemplo, y a la vez convirti\u00e9ndolo en palio de muchas cabezas y personas que comparten similares recuerdos. Entrar en Ordesa es como entrar en cualquier casa espa\u00f1ola de nuestro pasado m\u00e1s reciente, es como entrar en nuestra propia casa y en nuestra propia familia, y leernos, a trav\u00e9s de Manuel Vilas y sus vivencias, a nosotros mismos, por la multitud de paralelismos que encuentras. Ah\u00ed est\u00e1 la grandeza de Ordesa, en su proyecci\u00f3n, en su refracci\u00f3n, que se hace y nos hace historia viva y contempor\u00e1nea y a la vez relato literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi de algo me he dado cuenta en la vida es de que todos los hombres y las mujeres somos una sola existencia\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 12, y eso es lo que consigue hacer el autor con los lectores, forjar una sola existencia con un \u00fanico nexo, su libro, convertido en pan \u00e1cimo, en torno al cual la verdad, la suya, que es la nuestra, se hace testamento vital y documento historiogr\u00e1fico; lo mismo que hizo la novela Patria de Fernando Aramburu, de otra manera, por buscar otro paralelismo m\u00e1s de los que tanto le gusta a Manuel Vilas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme lees te vas adue\u00f1ando del libro, o mejor el libro se va adue\u00f1ando de ti, y en ese trueque descubres que compartes sus renglones quiz\u00e1 porque est\u00e1n convertidos en axiomas emp\u00edricos y hasta casi transformados en \u201cverdades reveladas\u201d. \u201cPor muy mal que te vaya en la vida, siempre hay alguien que te envidia. Es una especie de sarcasmo c\u00f3smico.\u201d \u2013nos desvela en la p\u00e1gina 13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un libro lleno de an\u00e9cdotas que nos arrancan deliciosas sonrisas como cuando cuenta la de \u201csoy tu padre\u201d o habla de Mois\u00e9s y la literatura, o solo existen la inmortalidad y la canci\u00f3n del verano, o el entierro de su t\u00eda Reme, o la que revela \u201clo que hemos sido casi todos\u201d \u201cpobres, pero con encanto\u201d. Muchas son las p\u00e1ginas en las que te ves reflejado y con las que te identificas, al vivirlas como propias, ya que nos contagia su \u201cdon de ver las vidas\u201d y su sentido del humor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Vilas \u201cno (cree) en los m\u00e9dicos, pero s\u00ed en las palabras\u201d \u2013afirma en la p\u00e1gina 129, y es que \u00e9stas se convierten en placebos, m\u00e1s a\u00fan, en medicamentos para \u00e9l; son, en cierta medida, sustancias que lo sanan y lo mantienen vivo a pesar de todos los muertos. Palabras que se convierten en drogas, y que ayudan a reconciliarse con uno mismo, lo mismo que hace el autor con el lenguaje. Vilas pone sonido a las palabras, se autoerige en Ulises de su memoria y de sus emociones, porque lo que hace el autor es un \u201cviaje hom\u00e9rico\u201d, como la placa con el nombre de su padre de fondo negro y hecha de cristal. Su libro es \u201cun boomerang metaf\u00edsico\u201d, l\u00edrico y \u00e9pico, con tintes de novela y de ensayo, de autobiograf\u00eda y de ficci\u00f3n al mismo tiempo, de relatos y de poemas, en verso y en prosa y de cr\u00edtica literaria. Libro ecl\u00e9ctico, torrencial, de aluvi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que la m\u00fasica activa ciertas partes de nuestro cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria, entre otras. Tambi\u00e9n nos riega, gracias a su beneficio sonoro, con dopamina y cortisol haciendo que la qu\u00edmica mejore nuestro humor y ansiedad; adem\u00e1s fortalece nuestro sistema inmunol\u00f3gico, alivia el dolor, nos ayuda a recordar y a tener emociones m\u00e1s positivas. En este libro la m\u00fasica tambi\u00e9n tiene su lugar y su magia. Aparte de las canciones del verano y del D\u00fao Din\u00e1mico o Julio Iglesias, los nombres se hacen m\u00fasica y las p\u00e1ginas son un concierto de sensaciones, partituras de una nostalgia existencial con ciertas dosis de remordimiento. Para Manuel Vilas, este autor esclavo de las sinestesias, la m\u00fasica del recuerdo es cl\u00e1sica y afectiva. A sus seres queridos, los que han significado algo para \u00e9l, les ha asignado el nombre de un m\u00fasico.\u00a0 As\u00ed su padre es Bach y su madre Wagner, y a sus hijos los llama Bramhs y Vivaldi. A su t\u00edo Alberto le asigna Monteverdi, a su abuela la bautiza con el nombre de Cecilia, en honor a la patrona de la m\u00fasica. Otro t\u00edo paterno es Rachmaninov, su t\u00edo Mauricio es H\u00e4ndel, Herminio es Pergolesi, la t\u00eda Reme es Mar\u00eda Callas y a un amigo lo nombra como Giusseppe Verdi. Y como guinda familiar, porque lo hace paralelamente suyo, al rey Felipe VI le da el apodo de Beethoven, y como espejo quiz\u00e1 se lo da tambi\u00e9n a s\u00ed mismo reforzando la uni\u00f3n m\u00e1s a\u00fan si cabe, al entrelazar el paralelismo entre la relaci\u00f3n paterno-filial de Juan Carlos I y Felipe VI y la de Manuel Vilas y su padre. \u201cYa los he convertido en m\u00fasica, porque nuestros muertos han de transformarse en m\u00fasica y en belleza\u201d \u2013nos canta como un tenor en la p\u00e1gina 220, o, \u201cSospech\u00e9 que la m\u00fasica me sanar\u00eda, sent\u00ed el poder sanador de la m\u00fasica\u201d \u201cpara llenar as\u00ed de m\u00fasica la historia de mi vida\u201d \u2013apunta en la p\u00e1gina 181. Una sinfon\u00eda de n\u00fameros y notas que campan por las p\u00e1ginas de Ordesa en busca de la funci\u00f3n cat\u00e1rtica que persigue el libro. \u201cSe puede distinguir dos clases de m\u00fasica: la que canta y la que condena\u201d \u2013se afirma en la p\u00e1gina 268, y aunque en el libro se oyen las dos, la que m\u00e1s fuerte suena y predomina es la que canta, la que celebra, la que da fe de la existencia. Es por eso por lo que el libro entero se ha convertido en una banda sonora o en un concierto. \u201cPorque el pasado es tambi\u00e9n un rito de palabras y una forma de pronunciarlas\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 260. Vilas se convierte en un experto taxidermista del lenguaje al convertir sus cap\u00edtulos en animales disecados como trofeos de caza que adornan su memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cSi dejas de ser hijo, no eres nada\u201d, y eso es nuestro autor, un hijo de su vida y de su historia, el hijo de una \u00e9poca, un tiempo y una geograf\u00eda, y a nosotros \u2013los lectores- nos hace hermanos suyos. \u201cUna liturgia de hermanamiento\u201d (p\u00e1gina 199), eso es lo que hace con nosotros Manuel Vilas al escribir este libro, ya que \u201cOjal\u00e1 pudiera medirse el dolor humano con n\u00fameros claros y no con palabras inciertas\u201d, porque \u201cnos une el dolor\u201d (p\u00e1gina70) y el amor \u2013\u201cya que solo el amor tiene sentido\u201d, y la lectura nos hace de su estirpe. Porque en realidad, Ordesa es \u201cuna gran obra art\u00edstica creada con (nuestra) propia carnalidad y espiritualidad\u201d, a modo de un tumor literario \u2013descubrimos en la p\u00e1gina 28. Se nos cuenta en la p\u00e1gina 228 que \u201csolo existen los seres queridos. Solo el amor\u201d, y as\u00ed es como conviertes al autor de este libro en alguien querido y familiar porque te ha abierto la puerta de muchas remembranzas propias y extra\u00f1as. Aunque \u201cuna cosa son las palabras de un libro, y otra las palabras de la vida\u201d \u2013nos dice Vilas metaliterariamente en la p\u00e1gina 96, y que aqu\u00ed en Ordesa parecen confluir ambas; \u201clas dos son verdades\u201d, pero \u201cjuntas fundan una mentira\u201d, y ah\u00ed est\u00e1 la clave y el truco narrativo de esta ficci\u00f3n que nos propone Manuel Vilas y la forma en la que cierra el c\u00edrculo-laberinto del libro, encadenando todos los conectores tanto literarios e hist\u00f3ricos como biogr\u00e1ficos. \u201cLos libros no son vida, como mucho un adorno de la vida, y poco m\u00e1s que eso\u201d \u2013a\u00f1ade en la p\u00e1gina 286. Y como la muerte es \u201calgo que no tiene sonido\u201d \u2013susurra en la p\u00e1gina 315, todos los \u00e1ngulos muertos que tiene este libro nos llevan al silencio (un \u201csilencio \u2013que- sali\u00f3 tocado de m\u00fasica\u201d \u2013solfea en la p\u00e1gina 154) a ese sonido de lo no dicho, que, en cierta medida complementa y abrocha la m\u00fasica que desprende Ordesa. Un libro donde se escucha \u201cla m\u00fasica de los muertos\u201d y con el que el autor ha encontrado \u201cun lugar donde caerse muerto\u201d -327- y eludir la soledad al encontrarse con todos nosotros, sus presentidos lectores. Y \u201ccomo abolir el pasado es abyecto\u201d por eso \u00e9l lo preserva dentro de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Ordesa-Manuel-Vilas.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-17442\" src=\"http:\/\/granadacostanacional.es\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Ordesa-Manuel-Vilas.jpg\" alt=\"Ordesa Manuel Vilas\" width=\"630\" height=\"994\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna relaci\u00f3n que muere da origen a una lengua muerta\u201d \u2013dice en la p\u00e1gina 78, rengl\u00f3n-aforismo que demuestra que la relaci\u00f3n autor-lector da origen a una lengua \u00fanica, muy viva y siempre distinta. En la p\u00e1gina 113 se pregunta Vilas de una manera indeterminada si \u201c\u00bfvali\u00f3 la pena leer ese libro?\u201d, y concretando en Ordesa yo digo que, una vez terminada su lectura, s\u00ed que vali\u00f3 la pena, porque \u201csomos compositores de la m\u00fasica del olvido\u201d \u2013se dice en la p\u00e1gina 276, y en eso es en lo que se ha convertido Manuel Vilas, en un compositor, y este libro es la gran partitura de una vida, su sinfon\u00eda Ordesa. Texto que se convierte en alegor\u00eda de una \u00e9poca y un territorio que va m\u00e1s all\u00e1 de la metonimia y de la sinestesia, porque nos ense\u00f1a que \u201cla verdad es lo m\u00e1s interesante de la literatura\u201d \u2013 se dice en la p\u00e1gina 77, y as\u00ed lo demuestra. \u201cQue te espere alguien en alg\u00fan sitio es el \u00fanico sentido de la vida y el \u00fanico \u00e9xito\u201d \u2013revela en la p\u00e1gina 236, y ese paralelismo tambi\u00e9n lo descubres conforme lees, porque es un libro que espera al lector para entregarse a \u00e9l en cuerpo y alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Custodio Tejada<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Opiniones de lector<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Editorial Alfaguara. 387 p\u00e1ginas, 157 cap\u00edtulos-reflexiones-recuerdos y un ep\u00edlogo de once poemas titulado: \u201cLa familia y la Historia\u201d. 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